Biografía
de Blanca I de Castilla, reina de Francia
Introducción

Blanca I de Castilla
(Palencia 1188- París 1252), reina de Francia. Hija del rey
de Castilla Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet, tuvo catorce hijos
entre los cuales se encuentra Luis IX, San Luis. Fue además
nieta de Leonor de Aquitania quien la eligió, entre todas sus
nietas, para ser reina de Francia.

Vida
Blanca nace en
Palencia en el año 1188 en el seno de una extensa familia,
siendo la novena entre sus hermanos, todos ellos educados y preparados
en la política y en las artes. Fue precisamente en este último
apartado donde la familia real castellana destacó debido al
gusto que mostraron por las artes y las letras, tradición heredada
directamente de la madre de nuestra princesa, Leonor. Debemos recordar
en este punto que el padre de Leonor de Aquitania - y por tanto el
bisabuelo de Blanca de Castilla-, Guillermo X, fue el impulsor de
los cantares de gesta, los primeros escritos en lengua romance así
como de trovadores y poetas.
Son por tanto
los primeros años de vida de Blanca apacibles. Encuentra la
princesa un sitio adecuado entre sus hermanas, todas ellas de enorme
belleza e inteligencia, cualidades que demostrarán, cada una
de ellas, en sus años de reinado y es que todas las hijas nacidas
del matrimonio de Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet, serán
reinas: Urraca en Portugal; Berenguela, en Castilla; Leonor en Aragón
y la misma Blanca, en Francia. Educadas en el mismo ambiente, destacaron
en su tiempo por su prudencia, su inteligencia, su buen hacer y las
dotes de gobierno que demostraron en unos tiempos convulsos y difíciles.
De cualquier forma y a pesar de ser mujeres, todas ellas han pasado
a la Historia como grandes reinas.
La infancia de
Blanca termina pronto: en el año 1200 se une en matrimonio
con el delfín francés tras un acuerdo que sobrepasó
las fronteras, siendo acordado en una negociación que incluyó
a España, Francia e Inglaterra. En un primer momento no fue
ella la elegida pero tras una visita de su abuela Leonor de Aquitania,
marchó con doce años a Francia para ser la futura reina.

Luis VIII y Blanca
de Castilla heredaron el trono francés en 1223, año
en el que muere el rey Felipe II Augusto. Durante los escasos tres
años que duró su reinado, Blanca estuvo al lado de su
marido hasta tal punto que, según recogen las crónicas,
le seguía en las campañas militares que Luis llevaba
a cabo. Y fueron muchas, hecho que le valió el sobrenombre
de El león. Tal vez las batallas más importantes fueron
las libradas contra los ingleses alegando la legitimidad de Blanca
por ser nieta de Leonor de Aquitania así como la lucha de Roche-aux-Moines
donde la pareja vio ganar al ejército francés. En todas
ellas Blanca se mantuvo junto a su esposo llegando incluso a reclutar
hombres para los ejércitos y dineros para el sustento de las
tropas.

La felicidad del
matrimonio no duraría mucho ya que en 1225 muere el monarca
dejando a Blanca de Castilla al frente de una regencia pues su hijo
era menor de edad. No fueron tiempos fáciles para la castellana
debido a que muchos veían en su condición de mujer una
debilidad que podían aprovechar. Así fue el caso de
los ingleses quienes pretendieron conseguir más poder en el
Continente a pesar de los lazos familiares que les unían (los
reyes ingleses Juan sin Tierra y Ricardo Corazón de León
eran sus tíos); o el de los mismos nobles franceses que estaban
interesados en recuperar la influencia que poco a poco iban perdiendo
a favor de la Corona.

Pero posiblemente
el mayor problema al que tuvo que hacer frente fue la herejía
cátara que se zanjó, gracias a sus dotes políticas
y negociadoras, con el tratado de Meaux-París en el año
1229 por el que terminó, definitivamente, con este movimiento.

De este modo trascurren
los años de gobierno hasta que en 1235 Luis IX cumple la mayoría
de edad, heredando el trono. La Historia ha querido recordarle por
sus hazañas bélicas, especialmente por su lucha contra
el Islam a partir de los cual se le bautizó como El santo.

Blanca muere en
el año 1252, tras una vida intensa, marcada por un esfuerzo
constante por dejarle a su hijo un reino pacificado y en orden, cosa
que finalmente consiguió. Su cuerpo se encuentra en el monasterio
de Maubuisson, fundado por ella misma en el año 1236. Del mismo
modo que éste y al ser Blanca una mujer de profundas convicciones
religiosas además de una ferviente admiradora del arte y las
letras- como lo fuera un tiempo antes su abuela, la gran Leonor de
Aquitania-, apoya la construcción de la abadía de Royaumont.

(Autora
del texto del artículo/colaboradora de ARTEGUIAS:
Ana Molina Reguilón