Fernán
González, Conde de Castilla
Durante
el reinado de Ordoño I de Oviedo, y como consecuencia de la
necesidad de reforzar las fronteras orientales frente a los musulmanes,
nace el Condado de Castilla en el extremo este del Reino Astur.
El
primer conde de Castilla será Rodrigo (año 850) y desde
entonces Castilla, un pequeño y difuso territorio situado en
el norte de lo que hoy es la actual provincia de Burgos cobrará
entidad propia, al principio como condado dependiente de Oviedo o
León, más tarde como condado independiente aunque con
reconocimiento (teórico) de la autoridad de León y por
último como reino (a partir del reinado de Sancho Garcés
III de Navarra)
Uno
de aquellos legendarios condes castellanos altomedievales fue Fernán
González, uno de los grandes personajes ligados al sentimiento
patriótico castellano.

Si
comparamos con objetividad a Fernán González con el
mismísimo Cid Campeador, cuyas hazañas legendarias se
han perpetuado en la memoria colectiva del pueblo, observamos que
figura del Conde tiene aún mayor carácter castellano
y fue más decisiva en la historia de Castilla que la del Campeador.
Y
es que en el extenso periodo de tiempo que Fernán González
gobernó Castilla, logró la independencia, de facto,
del Condado, estableciendo el carácter hereditario de su gobierno
y afirmando las bases para que, décadas más tarde, se
constituyera en reino.
Fernán
González nació probablemente en el castillo de Lara
(Lara de los Infantes) en la Sierra de la Demanda burgalesa en una
fecha indeterminada de los inicios del siglo X.
Fue
hijo de Muniadona y Gonzalo Fernández, a su vez conde de Burgos
y de Castilla, supuesto descendiente de Nuño Rasura, uno de
los dos jueces de Castilla, y de Rodrigo, el primero de los condes
de Castilla.
En
el año 931, Fernán González aparece como Conde
de Burgos, Castilla, Asturias de Santillana, Lara, Lantarón,
Cerezo y Álava y es persona respetada e influyente en la corte
de Ramiro II de León, puesto que en los enfrentamientos que
se suceden durante la cuarta década del siglo X con los ejércitos
cordobeses, Ramiro y Fernán González aparecen siempre
combatiendo juntos.
El
acontecimiento decisivo para su encumbramiento debió ser el
apoyo que, de nuevo, las tropas del buen Conde prestaron al rey Ramiro
en la famosa batalla de Simancas, celebrada en el año 939 y
en el que un inmenso ejército musulmán intentó
acabar definitivamente con los levantiscos reinos cristianos del norte,
reuniendo un ejército formidable para la época.
La
victoria cristiana en Simancas y días más tarde en un
lugar impreciso de Guadalajara o Soria (jornada del barranco) fue
tan rotunda que hasta el propio Califa Abderramán III estuvo
cerca de perder la vida.
Este
acontecimiento permitió a Fernán González extender
inmediatamente su acción repobladora hasta la Cordillera Central
(Sepúlveda y Riaza fueron repobladas en el año 940)
Poco después Fernán González se casa con Sancha,
hermana del rey de Navarra García Sánchez lo que refuerza
su poder y le permite acentuar su política autonomista.

Para
bajar los humos al Conde, Ramiro II nombra a Assur Fernández
conde de Monzón (con dominio sobre los territorios comprendidos
entre el Cea y el Pisuerga, recién conquistados a los árabes)
tapando la expansión de Fernán González por Tierra
de Campos lo que provoca que éste se revele y se enfrente al
rey leonés.
Fernán
González es encarcelado (944-945) en León y Assur Fernández
es nombrado durante este periodo conde de Castilla.
Tras ese año en la cárcel, llega la reconciliación
entre Ramiro y Fernán, posiblemente porque el empuje del califa
cordobés exige aunar esfuerzos para combatirlo. De esta manera,
Fernán González recupera el título de Conde Castilla
y emparenta con el propio rey tras la boda entre su hija Urraca con
el hijo de Ramiro, y heredero del trono de León, el futuro
Ordoño III.
Los
últimos años de vida del Fernán González
están marcados por los desórdenes dinásticos
de León, iniciados por los problemas sucesorios tras la muerte
de Ramiro II y las luchas entre sus hijos Ordoño III y Sancho
I, Durante estos años el conde castellano toma partido por
uno o por otro bando en función de los enredados avatares políticos
y de su propia conveniencia.
Fernán
González muere en el año 970 en Burgos, dejando unas
tierras autónomas, fortalecidas y acostumbradas a la vida de
frontera y al combate. Tal fortaleza hará que unos pocos años
después, cuando Almanzor toma las riendas del Califato y someta
a los reinos cristianos a los más duros de los azotes guerreros,
Castilla, aun sufriéndolos también, se vea menos afectada
y entre en el siglo XI con buenas perspectivas para convertirse en
un gran reino.
El
arte en los tiempos de Fernán González
A lo largo y ancho de la Sierra de la Demanda y en otras comarcas
cercanas de Burgos existen algunos edificios prerrománicos
que bien pudieran ser de tiempos de Fernán González
o algunas décadas anteriores o posteriores. Aunque la mayoría
sufrieron reformas y adiciones en época románica, lo
conservado es suficiente para conocer algunas de sus características:
