El conjunto monumental de Santa Gadea del Cid
Santa
Gadea del Cid es una pequeña población, localizada
al noreste de la provincia de Burgos, cerca de Miranda del Ebro.
Su condición fronteriza entre los antiguos reinos de Castilla,
Navarra y Álava motivaron que en la Edad Media fuese un
importante cruce de caminos, como atestiguan los numerosos monumentos
que fueron declarados conjunto histórico-artístico
en 1973. Aunque Santa Gadea esté bautizada con el sobrenombre
del héroe castellano, en realidad éste se añadió
en el siglo XIX en homenaje al Cid Campeador que, sin embargo,
en vida nunca estuvo relacionado con este pueblo.

Historia
Las primeras noticias de Santa Gadea del Cid datan
de principios del siglo XI. En los documentos se indica una localidad
llamada Término, cuya denominación hace referencia,
seguramente, a su situación de frontera. El primitivo núcleo
urbano, hoy desaparecido, debía situarse en el entorno
de la ermita de nuestra Señora de las Eras.

Pero entre la segunda mitad del siglo XII y la primera
del XIII la localidad se destruyó, y la reconstrucción
se hizo en el emplazamiento actual, y pasando a denominarse Santa
Gadea. En esta época se desarrolló una tímida
actividad comercial, basada en ferias y mercados que, junto a
la artesanía y la agricultura, hicieron que la localidad
alcanzase cierto grado de prosperidad económica.

Estructura urbana
La localidad tiene una estructura urbana netamente
medieval. Se configura en torno a una arteria principal, en torno
a la cuál se abren el resto de calles. Predominan las casas
de mampostería y de ladrillo, aunque pueden verse también
algunas viviendas del siglo XVI, realizadas con sillares de buena
labra.

Destaca la plaza de la Iglesia, rodeada por casas
con soportales creados mediante vigas de madera, y en donde se
ubicaba un hospital dedicado a la beneficencia. En el costado
occidental se encuentra la Plaza Mayor, en donde se sitúa
el Ayuntamiento, que es un edificio de mediados del siglo XIX.
También hay que llamar la atención sobre los dos
cruceros conservados de los tres que llegaron a existir en las
entradas de la villa.

El castillo
La antigua fortificación se sitúa al
sur del pueblo. Tan sólo se conserva la torre del homenaje
y algunos restos del muro. Desde principios del siglo XI existía
en este enclave un edificio defensivo, necesario debido a la condición
fronteriza con la que nació la localidad. Pero a finales
del siglo XV Pedro López Manríquez, adelantado mayor
de Castilla, debió reedificar la estructura, y de esta
época datan los restos conservados.

El castillo se extendía de forma alargada
en sentido norte-sur, aprovechando las escarpadas laderas del
montículo sobre el que se eleva. En el frente septentrional
se pueden ver un lienzo con dos grandes torreones huecos, y sin
apenas vanos. También se ha conservado un pequeño
aljibe abovedado en el frente oriental. Pero lo más significativo
es la torre del homenaje. Es una construcción de planta
cuadrangular, realizada en mampostería y que, al igual
que el muro que se ha conservado, apenas tiene ventanas. Su acceso
se sitúa en el primer piso, por una puerta con arco de
medio punto.
Las murallas y las puertas de Encima de la Villa
y de las Eras
Se cree que la muralla que rodeaban el pueblo, y
que tan sólo se han conservado de forma parcial integrada
en algunas casas, rodeaba e integraba también al castillo.
Al igual que éste, fueron construidas a finales del siglo
XV.

También se han conservado dos de las tres
puertas con las que contaron estas murallas. La de Encima de la
Villa es una estructura de planta cuadrangular, de tres alturas,
y rematada con almenas. En la parte inferior hay un arco apuntado
en el lado exterior, que esconde una bóveda de cañón
y un arco de medio punto que se abre al interior del pueblo.

En el primer piso hay ventanas saeteras, y en la
segunda altura pueden verse unas ventanas un poco más anchas.
Esta puerta sirvió como antigua cárcel de la villa.

La otra puerta, conocida como arco de las Eras, es
más sencilla. Es una construcción realizada en mampostería,
con un arco apuntado en la parte inferior y una pequeña
ventana saetera en el primer piso.
Ermita de las Eras
Es una pequeña ermita románica, de
dimensiones modestas, construida con sillar y sillarejo, que debió
ser levantada en la segunda mitad del siglo XII.

Tiene una única nave, cubierta con bóveda
de cañón, y dividida en tres tramos. Se remata con
un ábside semicircular. Se accede al interior por medio
de dos portadas, situadas en el flanco meridional y septentrional
del tramo central de la nave.

La que se sitúa en el norte está estructurada
en torno a un arco de medio punto rodeado por una arquivolta y
una chambrana. La portada sur tiene una decoración más
rica. Se encuentra situada en un realce de la fachada, y se abre
por medio de un arco polilobulado de medio punto, con dos arquivoltas,
que descansan sobre jambas rematadas con una imposta.

Iglesia de San Pedro
Esta iglesia se asienta sobre una anterior, construida
en el siglo XI, que al parecer estaba consagrada a Santa Águeda.
Pero nada queda de esta primitiva edificación, salvo algunos
capiteles que pueden verse en el interior, y que fueron reaprovechados.
El remate almenado de la torre sugiere que en un principio pudo
utilizarse con una doble función de torre campanario y
atalaya.

El edificio actual es de estética gótica.
En su exterior lo más característico es su portada,
formada por un arco apuntado con arquivoltas y decoración
vegetal, y flanqueado por dos pilares recambiados.

El interior se estructura en torno a tres naves.
Destaca el retablo mayor, que fue realizado entre 1539 y 1555.
Se estructura en torno a tres cuerpos y tres calles, más
otras dos filas en los laterales. En la calle central vemos, de
abajo a arriba, el trono de san Pedro, la Coronación de
la Virgen, y una Crucifixión, y en las laterales diversos
pasajes de la vida de san Pedro y de la vida de Cristo.

En la nave del Evangelio se abren dos capillas, construidas
a mediados del siglo XVI, en donde se encuentran en la actualidad
la sacristía y el museo. En este último puede verse
una interesante colección de tallas de diferentes épocas,
así como piezas de orfebrería y otros objetos litúrgicos.
Convento de Nuestra Señora del Espino
Este convento se sitúa al este del pueblo.
Tiene un origen legendario, basado en la aparición de una
Virgen junto a un árbol situado en este lugar, junto al
cuál se levantó una pequeña ermita. En el
siglo XIV se construyó un monasterio, que estuvo regido
por la orden de San Benito, y tutelado por San Millán de
la Cogolla. A raíz de la desamortización del siglo
XIX fue ocupado por los padres redentoristas, que son sus ocupantes
actuales, y permiten alquilar el espacio para la celebración
de bodas.

La iglesia es de estética gótica, con
una sola nave dividida en tres tramos, con crucero y un ábside
poligonal, en donde puede verse la talla gótica de Nuestra
Señora de la Espina. El claustro fue levantado entre finales
del XV y principios del XVI, y está estructurado en torno
a cuatro pandas cubiertas con bóvedas ojivales, y que se
abren al patio por medio de dobles arcos apuntados. El piso superior
se levantó en la Edad Moderna, cuando el convento se independizó
de San Millán de la Cogolla, y abrazó una época
de gran prosperidad.

(Autor del texto del artículo/colaborador
de ARTEGUIAS:
Víctor López Lorente)