Guía
monumental (arte e historia) de Villarcayo de Merindad de Castilla
la Vieja, Burgos
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Villarcayo |
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Burgos |
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Las
Merindades |
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Introducción
a la guía de arte (monumentos y rutas) de Villarcayo, Burgos.
Desde
1560, por expreso mandato de Felipe II, Villarcayo pasó a ser
la capital de las Merindades, privilegio que ostentó hasta
ese momento la vecina localidad de Medina de Pomar.
Villarcayo es
actualmente una de las ciudades más modernas y pobladas de
la provincia de la provincia de Burgos.
Tradicionalmente
Villarcayo fue centro de ferias ganaderas y agrícolas muy animadas.
En 1975, se agregó
al municipio de la Merindad de Castilla la Vieja, pasando a ser un
solo municipio denominado Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja.
Lamentablemente,
las guerras carlistas acabaron con la mayor parte del patrimonio monumental
en el año 1834, por lo que queda poco de tiempos anteriores
a esta fecha, como algunas casonas blasonadas y algunas torres como
las Torres del Reloj y del Corregimiento.
Otros monumentos
menos interesantes, por su modernidad, son la Ermita de San Roque,
del siglo XVIII y situada las afueras o la iglesia de Santa Marina,
obra ya de 1968 con vidrieras que imitan, con maneras historicistas,
los esplendores del románico y el gótico.
Por las circunstancias
citadas, Villarcayo ha de ser, sobre todo, un privilegiado lugar para
hospedarse y hacer una rápida visita por sus animadas calles,
pero sin grandes pretensiones monumentales.
Otra cosa muy
distinta son los alrededores de la ciudad. Y es que alrededor de Villarcayo
se hacinan aldeas con un numerosísimo patrimonio románico
que no ha de ignorarse en absoluto.
Románico
rural en Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja
Al sur de Villarcayo
a tan solo unos pocos kilómetros encontramos la población
de Incinillas, cuyo ábside nos brinda unos expresivísimos
canecillos que hay que contemplar con suma atención, en especial
aquél que muestra aun anciano tullido tallado con ingenuidad
pero al mismo tiempo con gran ingenio expresivo.
Si en lugar de
al sur, decidimos partir desde Villarcayo en dirección al norte,
no tendremos que esperar mucho para toparnos con algunos templos románicos
interesantes.
Tal es el caso
de la iglesia de Villacomparada de Rueda que conserva un ábside
que se puede considerar claro descendiente del de San Pedro de Tejada.
Aunque se construyó en sillarejo, muestra en su estructura
las mismas columnas sobre alto podium de aquélla. También
los vanos llevan moldura similar.

Algo
más al norte, pasamos por el pueblo de Torme. La iglesia
tiene un ábside con ventanales, canecillos historiados, con
algún que otro m músico y una portada meridional algo
deteriorada pero que debió tener una atractiva estampa en sus
estado original.
Si seguimos un
poco más y aunque no encontremos ya en tierras de la Merindad
de Sotocueva, debemos llegarnos hasta la aldea de Butrera,
que conserva una de las iglesias más interesantes del norte
Burgalés.
Es una iglesia
de planta de cruz latina, con acusado crucero, portada en el muro
meridional de amplias arquivoltas y un ábside de magnífica
fábrica.
Con tantos elementos
interesantes parece exagerado que nos centremos en detalles tan aparentemente
secundarios como algunos canecillos del ábside, pero no lo
es, ya que se trata de pequeñas joyas del arte del siglo XII
castellano.

En efecto hay
unos pocos canecillos -los que se sitúan en la mitad meridional
del semitambor absidal- que muestra una grandísima calidad
plástica y están próximos a las mejores tallas
del mundo silense.
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