Castillos
de Lleida
Las
tierras de Lleida están plagadas de castillos que nos permiten
una inmersión total en los siglos medievales. Por las características
que la diferencian de sus vecinas provincias catalanas- es la única
de ellas que no tiene contacto con el mar y colinda con los Pirineos,
la zona más escarpada de la Península Ibérica-,
su Historia ha sido diferente. Su situación fronteriza ha hecho
de ella que durante siglos haya sido considerada como suculento premio.

Castillo
de Mur
Si
hacemos una división temporal, debemos situar al castillo de
Mur como uno de los más antiguos en la provincia de Lleida. Según
los últimos estudios publicados data del año 969.
Situado
en la parte más alta del pueblo, junto al cauce del río
Noguera Pallaresa, se alza el castillo y la Colegiata Agustiniana de
Santa María de Mur, ambas construcciones en excelente estado
de conservación y por ello un magnífico ejemplo del románico
catalán.

El
castillo está construido con planta triangular y todos sus ángulos
son rematados de forma redondeada. De forma circular es también
la torre del homenaje, que en sus quince metros de altura, acoge varias
alturas que hacían la función de torre vigía pero
también de almacén en caso de asedio o de necesidades
especiales.
Tal
vez la torre fue la primera construcción del conjunto, tras lo
que se añadió la colegiata, el castillo y las murallas,
que puede llegar a alcanzar el metro de espesor y los 18 de altura,
siendo ésta irregular en su recorrido ya que la propia orografía
del terreno impidió que el castillo no fuera objetivo principal
de los ataques.
El
castillo de Mur posee dos alturas, cada cual dedicada a una función
determinada, siendo la planta de arriba para lo aposentos y la vida
diaria de los nobles y demás habitantes del castillo, la de abajo
para la defensa de la fortificación y la cárcel o prisión.
Castillo
de Montclar
Siguiendo
con el eje temporal, nos encontramos con el castillo de Montclar, situado
en lo más alto de la localidad del mismo nombre, datado del año
981 y rodeado por una muralla que hoy en día se inserta entre
las calles del municipio.
El
castillo se asienta sobre unos antiquísimo restos de la época
romana, tiempo en el que se construyeron unas murallas defensivas además
de una espléndida torre vigía. A partir de estos restos
y gracias al tipo de piedra utilizada para su construcción- la
más común en la zona- podemos diferenciar las remodelaciones
efectuadas en el siglo X así como las ampliaciones desarrolladas
en los siglos XIII y XV.
Castillo
de Montsonís
El
castillo de Montsonís fue construido en 1024 por el conde de
Urgell para proteger y asentar los territorios recién conquistados
a los musulmanes. En esta época se cree que se construyeron la
torre- donde se resguardaban tanto las tropas como el propio Conde-
y las murallas.
El
castillo ha pasado por las manos de tres familias que han dejado su
impronta en forma de escudos nobiliarios, ampliaciones y modificaciones.
El estado de conservación es espléndido a pesar de haber
sido escenario de batallas que destruyeron parte de la estructura. Aún
así y gracias al esfuerzo por la reconstrucción, hoy podemos
observar detalles como por ejemplo un ventanal de estilo gótico,
la prisión o cómo, al situarse en la ruta del Camino de
Santiago, se disponían las habitaciones para los peregrinos a
los que daban alojamiento y comida gratis.
Castillo
de Verdú
El
castillo de Verdú marca la silueta de la localidad leridana del
mismo nombre entre la que se pierden sus murallas, los primeros de los
restos del conjunto al que nos referimos. Mandado erigir por Ramón
Bereguer I entorno al año 1055, en sus inicios no contaba con
más construcciones alrededor hasta que a principios del siglo
XII, se permitió la edificación del poblado gracias a
un permiso especial por parte de Berenguela.
Lo
que más llama la atención si miramos el castillo es la
imponente torre de 25 metros, de planta circular, que se alza en el
centro del patio. Alrededor de la misma se construyeron las habitaciones
y las distintas dependencias, de planta poligonal, bajo el influjo del
arte románico-sus arcos de medio punto y el tono más austero-
y gótico- con sus arcos apuntados y el patio de armas-, dependiendo
de la fecha en la que se realizaron las modificaciones.
Castillo
de Gardeny
No
podríamos pasar por alto el castillo templario de Gardeny, situado
en la localidad de Castell de Gardeny.
Su
origen y desarrollo templario modelan su estructura y lo une, a él
y a su precursor, Ramón Bereguer IV, con otras provincias catalanas
como Tarragona y con el pasado de esta región, siendo la época
medieval esencial para entender la posterior creación de la misma
y de todo el sentimiento de pertenencia que poseyeron- y poseen- sus
habitantes.

Construido
entre el siglo XII y XIII, fue un regalo de Ramón Bereguer IV
a la orden de los Templarios por la ayuda que le habían prestado
en la conquista del territorio a los musulmanes, tras lo que pasó,
al final de la historia de los Templarios, a la orden de los Hospitalarios,
de similar trayectoria que los últimos.
La
planta del castillo es cuadrada, al igual que la torre, dividida en
dos plantas, siendo la superior dedicada a las habitaciones. La sobriedad
pretendida por los Templarios está presente en la forma de construcción
así como en su escasa decoración, solamente presente en
la iglesia de Santa María de Gardeny, de estilo románico.
Las
demás dependencias se articulan entorno a un patio. El conjunto
arquitectónico templario concluye con las murallas, presentes
en todos los edificios construidos por la Orden.
Otros
castillo de Lleida
En
la provincia de Lleida podemos encontrar otros muchos castillos entre
los que destacaremos el de la Zuda, en Lérida ciudad o el de
Vicfred, hoy en día convertido en palacio-castillo de un particular.

(Autora
del artículo/colaboradora de ARTEGUIAS:
Ana Molina Reguilón)
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