Colegiata
de Santillana del Mar
En
este lugar de la actual Santillana del Mar existió un monasterio
desde siglos altomedievales para albergar las reliquias de Santa Juliana.
Luego pasó
a ser colegiata y ya en el siglo XII se comenzó a construir
el complejo religioso que hoy se ve, aunque no se libró de
reformas posteriores.
La iglesia
tiene tres naves con crucero e impresionante cabecera de tres ábsides
escalonados.
Esta
cabecera es de lo más hermoso, no sólo del románico
de Cantabria sino de toda España. Además de las columnas
entregas, destacan los grandes y elegentes ventanales rodeados de
múltuples arquivoltas.
Desde el punto
de vista escultórico, la amplia colección de capiteles
y canecillos muestran un repertorio rico de calidad e iconografía.
En el transepto
se levanta un cimborrio de planta cuadrada y arquerías murales
sobre columnas.
Otra torre
de aspecto más macizo se alza a los pies.
La puerta
meridional, aunque adulterada, es de grandes arquivoltas de medio
punto sobre columnas.
Un elemento
de gran belleza es el claustro construido en el costado septentrional.
Consta de
tres alas, pues la oriental fue reconstruida. Los arcos son semicirculares
y apoyan sobre parejas de columnas de corto fuste y capiteles voluminosos
que forman una sola pieza.
Son
todos ellos de hermosa plástica. Dos elementos sobresalen.
Por un lado los entrelazos y por otro, las escenas que incluyen ángeles.
En pocos lugares como en el claustro de Santillana del Mar estos seres
tuvieron tal protagonismo.