Colegiata
de Toro
La
colegiata de Toro es una voluminosa construcción románica
cuya estampa impone una fuerte impronta estética como en pocos
casos en el románico español.
Se llevó
a cabo desde el último tercio del siglo XII hasta entrado el
XIII.
Como consecuencia
de tan largo periodo se aprecian diferentes maneras de enfocar la
construcción, aunque ello no ha afectado a su armonía
general.
Un primer
maestro, empleando como material la piedra caliza, fue el creador
de la magnífica cabecera y portadas laterales usando un lenguaje
románico evolucionado y refinado.
Paradójicamente
el segundo maestro que finaliza la construcción y cubre el
templo emplea recursos más arcaizantes (bóvedas de cañón
para nave principal y transepto) y utiliza piedra arenisca de color
más rojizo.
Además
de la gran cabecera formada por tres ábsides, siendo el central
el más decorado con arquerías y los vanos ornamentados
(incluyendo una gran colección de rosetones) es sin duda el
cimborrio el elemento arquitectónico más apreciado.
Sin
duda que su origen hay que buscarlo en la catedral de Salamanca que
a su vez parte de la catedral zamorana. La Colegiata de Toro fue,
por tanto, la tercera escala de esta ingeniosa linterna de gusto bizantino
o francés (Poitou) en aquellas tierras y que aún se
exportaría a la extremeña Plasencia, en concreto para
cubrir su sala capitular..
