Catedral
de Cuenca

La
Catedral de Cuenca es una de las más importantes catedrales
góticas de España a pesar de ser bastante menos conocida
que sus parientes de Toledo, Burgos, León, etc.
Lo
más destacado del edificio es que pertenece a un planteamiento
muy inicial del gótico, ligado al arte franconormando del siglo
XII francés, como las catedrales de Sason y Laon.
Inicialmente,
como en Sigüenza, se comenzó una cabecera más bien
románica, con cinco ábsides escalonados, transepto y
tres naves en el cuerpo principal.
Las
obras se desarrollaron en el siglo XIII en que se construyó
el mal llamado triforio, tan original como hermoso, al tener ventanales
moldurados y decorados con estatuas de ángeles y un óculo
superior que ahorra el piso del claristorio como fuente de iluminación,
aunque restando altura. Las bóvedas, coincidiendo con el gótico
primitivo del norte de Francia son de crucería sexpartita
En
el siglo XV se reconstruyó la cabecera para abrir una girola,
al gusto de la época.
Otra
importante remodelación se realizó en el siglo XIX con
la construcción de una fachada neogótica, obra de Vicente
Lampérez, que según el autor intentó fidelizar
lo más posible con la supuesta original.