Catedral
de León
La
Pulchra Leonina, como así se llama a la Catedral
de León, es la más "francesa" de las grandes
catedrales góticas españolas del siglo XIII. Su relación
con la catedral de Reims es evidente en la planta y Amiens
y Beauvais,
en el alzado.

Es
un templo de tres naves a las que se le cruza un amplio crucero y
rematadas por cabecera con girola a la que se abren capillas poligonales.

Siendo
bello el exterior, con las portadas del Juicio Final, San Juan y San
Francisco o el desarrollo de sus grandes torres, lo más celebrado
de la catedral de León es sin duda la desmaterialización
de los muros en vidrieras policromadas.
Para
ello se cumple aquí el concepto de "alzado tripartito"
es decir, la sucesión vertical de tres niveles en la nave principal:
arcos formeros, triforio o pasillo sobre las naves laterales calado
al exterior y ultimo piso o claristorio, con vanos amplísimos
con vidrieras.
Sin
desmerecer el gran valor de otros edificios españoles, nuestra
opinión - y la de la mayoría de los especislistas- es
que si se desea conocer el espíritu que animó el arte
gótico del siglo XIII en Europa -sobre todo a nivel de arquitectura-
se ha de visitar el interior de esta preciosa catedral.
León,
la vieja ciudad romana y medieval, no se podría reconocer hoy
sin la estampa de este magnífico edificio.