Catedral
de Santander
La Catedral de
Santander engaña al visitante por su austero aspecto exterior.
Nadie diría que se trata de una catedral medieval, pues su
estampa difiere exteriormente de las majestuosas fachadas de otras
seos españolas.
El principal motivo
de esta apariencia tan poco atractiva ha sido el conjunto de reformas
seculares sufridas, pero muy especialmente el incendio que sufrió
en 1941 y que obligo en los años 80 a una reconstrucción
muy compleja.
Pero no debemos
dejarnos engañar, pues la Catedral de Santander ofrece interesantes
sorpresas al turista.
Lo más
interesante es el templo inferior, llamado "cripta o parroquia
del Cristo" que fue construido en torno al año 1200 sobre
otros edificios anteriores de época romana.
Tiene 31 metros
de largo y 18 de ancho, organizados en tres naves.
Su estilo es de
transición del románico al gótico y se accede
por dos puertas también tardorrománicas.
Aquí se
encuentran los restos de los Santos Mártires (San Emeterio
y San Celedonio) que llegaron a Portus Victoriae (la antigua Santander
romana) en barco.

La iglesia alta
se levantó entre finales del siglo XIII y el XIV. Al finalizar
se construyó el claustro gótico.
Las restauraciones
modernas, tras el incendio de 1941, sustituyeron la cabecera original
por amplio crucero más un cimborrio.