Catedral
de Sevilla
Desde la conquista
de Sevilla en 1248 se usó como catedral la antigua mezquita
almohade. En 1403 comenzó a construirse este templo gótico
tras el derribo del edificio musulmán y sus obras alcanzarán
el siglo XVI cuando se cierra el cimborrio en 1507 (aunque el actual
es obra de Gil de Hontañón tras el derrumbe del primero
en el año 1511).

Las dimensiones
del edificio son imponentes ya que se persiguió desde el primer
momento la mayor de las monumentalidades: "que se labre otra
Eglesia, tal e tan buena, que no haya otra su igual..."

El resultado en
de una mole de piedra de 116 metros de longitud y 76 de ancho, con
un cimborrio que supera los 40 metros de altura.
Su planta es un
rectángulo del que únicamente sobresale la gran capilla
real de Carlos V que aunque parece un ábside es una dependencia
aparte. Tiene cinco naves más capillas adyacentes y crucero
no acusado en planta y girola cuadrada con capillas tras el altar
mayor. En lugar de triforio se adoptó la solución de
crear un balcón corrido a lo largo de la nave mayor.

La vista desde
la Giralda da testimonio de la compleja estructura de cubiertas, pináculos
y arbotantes que presta equilibrio a tan enorme edificio.

Otro aspecto que
no debemos olvidar del exterior es sus magníficas portadas
de bellísimas esculturas.