La
Catedral de Santa María de Mediavilla de Teruel fue, en origen,
un edificio románico de tres naves construido en 1171.

En
los siglos XIII y XIV se procede a la reconstrucción del
templo. Se sustituyen los ábsides románicos por otros
tantos de estilo gótico-mudéjar (Alrededor de 1335),
de los que se conserva el correspondiente a la nave principal. Se
reduce el número de soportes, eliminando uno de cada dos,
posibilitando una comunicación entre naves de mayor luz,
a través de arcos apuntados. También los
muros fueron recrecidos.
A
finales del siglo XIII se realiza la armadura de par y nudillo que
cubre la nave con sus excelentes pinturas gótico-mudéjares
de 32 metros de longitud con motivos decorativos, religiosos y subhistóricos.
El cimborrio
sobre el crucero (obra de Martín de Montalbán en 1538)
es de estilo mudéjar, construido con ladrillo y apegado a
las formas desarrolladas por el arte hispano-musulmán en
la mezquita de Córdoba. Forma un octógono sobre trompas
y exteriormente presenta ventanas ajimezadas con decoraciones platerescas
renacentistas (VER FOTO LATERAL).
Alrededor
del año 1700, la cabecera gótica se modifica para
realizar una girola.
Por último,
en 1909 se construye la enorme portada meridional historicista,
con estructura neorrománica de arquivoltas de medio punto
sobre columnas y decoración neomudéjar (VER FOTO LATERAL).
Además
de las pinturas del siglo XIII de la techumbre, el elemento más
importante es, sin duda, el campanario mudéjar, considerado
como uno de los primeros monumentos del mudéjar aragonés.
Tiene
planta cuadrada y tres cuerpos. Es de estructura cristiana, es decir
organizada como una torre única y estancias superpuestas.
Se
diferencia de la de San Pedro -prácticamente gemela a la
de la catedral, (como se aprecia en la foto inferior)- por estar
rematada con una linterna octogonal del siglo XVII.
Su
decoración es elegante y sobria, a base de arcos entrecruzados
murales, ventanas inferiores muy abocinadas y ajimeces en la parte
superior, frisos de baquetones de cerámica vidriada verde
y blanca, esquinillas, etc.
Este
campanario -como el de San Pedro- no se ha despojado del sabor románico
traído por los conquistadores, dado su equilibrio de volúmenes
y la decoración morisca más contenida que en otras
torres turolenses posteriores.

En
la base hay abierto un pasadizo con arco agudo cubierto con bóveda
de cañón apuntado.
Por
último, comentamos que la torre, techumbre y cimborrio de
la Catedral de Teruel fueron declarados Patrimonio de la Humanidad
por la UNESCO en 1986.