Guía
monumental de Montoro, Córdoba
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Montoro |
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Córdoba |
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Alto
Guadalquivir |
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9.394 |
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195 |
Introducción
a Montoro
Abrazando
un meandro del Guadalquivir, Montoro deja resbalar su blanco caserío
por una empinada ladera comunicada con la otra orilla del río
por un puente de evocador nombre.
La carretera que
lleva a Montoro permite descubrirlo poco a poco. Gran parte de culpa
la tienen las constantes curvas y revueltas que debe trazar el asfalto
para poder alcanzar este pueblo de inmaculado caserío. Por
ello, de repente, tras una curva, sorprende el conjunto urbano suspendido
sobre una empinada ladera que asienta su origen, al fondo, junto al
río Guadalquivir.

Obligada por su
situación y por sus orígenes, Montoro se ofrece como
un laberinto de calles serpenteantes y apretadas. Todas ellas formadas
por viviendas de encalados muros sobre cuyos tejados se eleva algún
que otro torreón, denunciando el lugar en el cual se encuentra
un templo de hermosas líneas. Mas, visto desde la distancia,
con cierta perspectiva, o, por ejemplo, desde la orilla del Guadalquivir,
el abigarrado caserío de Montoro semeja una única e
inmensa fachada blanca.
Imágenes
de gran formato de Montoro
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| Calles
de Montoro. Córdoba |
Museo
de Antonio Rodríguez Luna. Montoro |
Iglesia
de San Bartolomé de Montoro |
Conjunto
monumental de Montoro
La Plaza de España
se conforma como el núcleo vital de Montoro. El lugar se encuentra
presidido por la casa consistorial, cuyo edificio se corresponde,
realmente, con el antiguo palacio ducal de la Casa de Alba. Frente
a él, se levanta la iglesia dedicada a San Bartolomé,
templo construido en el siglo XV cuya puerta principal se adorna con
un pedestal romano y una lápida visigoda.

La plaza es el
punto de partida de buen número de callejuelas que permiten
recorrer el casco histórico de Montoro. Mención especial
merece la dedicada a los Notarios, pues ésta lleva hasta la
Casa de las Conchas. Lejos de ser un monumento histórico u
ofrecer las inmejorables líneas arquitectónicas de un
estilo artístico reconocido y catalogado, la vivienda es ejemplo
de excentricidad y constancia. De hecho, su propietario y habitante
habitual ha decorado sus muros con 45 millones de conchas, recogidas
e insertas en las paredes desde 1960.
Uno de los monumentos
más emblemáticos del casco urbano de Montoro es la iglesia
de Santa María de la Mota. En realidad, es la capilla del desaparecido
Castillo de la Mota y presume de ser una de las más antiguas
conservadas en la villa. Señorea un marcado estilo gótico-mudéjar
y, en la actualidad, alberga el
Arqueológico. En sus salas, se puede descubrir que Montoro
cuenta con un interesante y amplio pasado histórico. De hecho,
este enclave llegó a ser una República Confederada de
Roma con el nombre de Epora. Gracias a ello, las salas del museo cobijan
buenas muestras de escultura romana, así como colecciones de
paleontología, antropología y mineralogía.
A
Través del Puente de las Doncellas
El paseo por estas
calles de Montoro se ve salpicado por casonas blasonadas, miradores
sobre los inmensos y bien colocados olivares, como el de El Realejo,
o balcones barrocos repletos de coloridas macetas.
Entre unos y otros,
se descubren pequeños tesoros. Así, junto a la calle
Salazar, se levanta el hospital de Jesús Nazareno, en el cual
destaca su iglesia. No demasiado lejos, se encuentra la hermosa Plaza
del Charco, alrededor de la cual se levantan la iglesia de Nuestra
Señora del Carmen y el Museo de Antonio Rodríguez Luna,
pintor nativo de la ciudad. La pinacoteca no sólo permite admirar
el arte de este pintor, sino también la espectacular cúpula
barroca de la antigua capilla de San Jacinto.
Antes de abandonar
Montoro, es obligado descender por la ladera y buscar el lugar en
el cual se encuentra el Puente de las Doncellas. Desde la pétrea
pasarela, merece la pena detenerse y contemplar, a los pies, el paso
del Guadalquivir y, sobre la cabeza, el blanco caserío de Montoro.
Al otro lado,
se alza un pequeño barrio, una mínima y agradable extensión
de Montoro que guarda las mismas características, pero, semejante
a un mirador, ofrece unas magníficas vistas sobre la villa.
No le va a la zaga el puente, uno de los más hermosos de Andalucía
y que también es conocido como el de "las donadas",
pues, según cuenta la leyenda, las damas de Montoro donaron
sus joyas para financiar la construcción del puente.
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