El sábado
19 de febrero tuvo lugar el primer viaje guiado de Arteguias del
recién estrenado año 2011.
Tuvimos un día
lluvioso pero el agua no logró minar el ánimo y alegría
que todos traíamos ese día.

Nuestra primer
parada, que ocupó la mañana entera, fue la villa de
Arévalo (Ávila) declarada Conjunto Artístico-Monumental.
Uno de nuestros objetivos era conocer su rico patrimonio y profundizar
en la relación entre el románico pétreo y el
mudéjar de ladrillo de estas tierras, que se combinan y alternan
en varias de sus iglesias.
En la Oficina
de Turismo nos esperaba su responsable, Cristina, que amablemente
nos acompañó y abrió las iglesias. La primera
en visitar fue la de San Juan Bautista, donde vimos un Cristo gótico
de gran belleza y la talla en piedra de San Zacarías, del
siglo XII. Contemplando esta escultura, a pocos centímetros,
pudimos analizar en directo las inconfundibles propiedades que caracterizan
la escultura románica.
A continuación,
tomamos camino hacia el corazón del Arévalo antiguo,
a la Plaza de la Villa, típica plaza castellana con soportales
y que se adorna con dos iglesias medievales, la de Santa María
la Mayor del Castillo y San Martín.

En Santa María
resulta fotogénico su alto campanario con pasadizo en su
base y el porte de su esbelto ábside. En el interior, lo
más importante son los frescos del siglo XIII que se conservan
en el ábside, con Pantocrator y Tetramorfos.
La iglesia de
San Martín es mitad de piedra y de ladrillo. Sus dos torres
son emblema de Arévalo y su galería porticada románica
rezuma sabor segoviano por todos sus poros.
De camino al
autocar pudimos hacer una breve visita al castillo, donde la guía
nos ofreció un resumen de su historia.

A las 13:00
en punto nos habíamos citado con los encargados de la iglesia
de Santa María de la Lugareja y allí nos presentamos
con puntualidad pues es un monumento privado no siempre fácil
de visitar.

Con la mayor
amabilidad nos permitieron conocer el interior y poder admirar su
cabecera y especialmente la perfecta fábrica de su cimborrio.
También pudimos subir a la terraza exterior por la estrecha
escalera embebida en sus muros.
Repusimos fuerzas
en el Restaurante Las Fuentes para proseguir posteriormente nuestro
viaje guiado, que nos iba a deparar dos bellos lugares más,
esta vez en la vecina provincia de Segovia: la iglesia de San Esteban
de Nieva, con su singularísima galería porticada,
mitad de ladrillo y mitad de piedra y el convento de Santa María
la Real de Nieva

La visita al
claustro de este importante monumento segoviano siempre exige lo
máximo a las cámaras fotográficas pues casi
todos los capiteles son una lección en piedra de la vida
medieval en España.

La iconografía
nos muestra un expresivo reflejo de las vidas de la nobleza, clero
y campesinado en los comienzos del siglo XV.
También
hicimos una breve visita al interior de la iglesia y una detenida
contemplación de la puerta norte, con su escultura religiosa
sobre la Pasión de Cristo y escenas del Juicio Final, con
algunas representaciones curiosísimas de los difuntos abandonando
sus sepulcros.

En las cafeterías
cercanas al convento, tomamos un café y nos subimos al autocar
para volver a Madrid.
Como se aprecia
en la foto del grupo en Santa María la Real de Nieva, ni
la lluvia ni el viento, pudieron con nuestras sonrisas.