Ermita
de Santa María de la Piscina
La Ermita de Santa María de la Piscina pertenece a San Vicente
de la Sonsierra (La Rioja), aunque se encuentra alejada unos tres
kilómetros de dicha localidad.

Para llegar a
la iglesia de Santa María de la Piscina hay que abandonar San
Vicente de la Sonsierra y tomar la carretera en dirección a
Logroño. Pronto hay una desviación bien señalizada
que indica la aldea de Peciña y la ermita de la que hablamos.
La construcción
de este templo está bien documentada porque se sabe que El
Infante don Ramiro, nieto del rey Don García de Nájera
participó en la primera Cruzada y tras ella mandó construir
una iglesia con la advocación de Santa María de la Piscina
en este lugar. La iglesia fue consagrada en 1137 o al menos la cabecera.

Por lo que parece,
el templo se construyó en tres fases entre los siglos XII y
XIII.
La
primera, de mitad del siglo XII corresponde a la cabecera, A finales
del siglo XII se construyó la nave original y ya en el XIII
se añadiría la nave o cámara septentrional más
la pequeña torre del hastial occidental, que a pesar de esta
fecha tan tardía muestra una factura coherente con el resto
del edificio.
La citada cabecera
tiene tramo recto y ábside semicircular, siendo sus muros lisos
salvo los vanos situados en el centro de ábside y el muro meridional
del presbiterio.

Ambos son muy
parecidos puesto que tiene igual estructura de baquetones y escocias
con bolas más chambrana ajedrezada.
Los capiteles
de las columnillas son vegetales con sencillas pero elegantes hojas
y y volutas
Se accede al interior
por la fachada meridional donde se abre una sencilla pero elegante
portada de tres arquivoltas de medio punto muy abocinadas que apoyan
en jambas sin columnas. Estas arquivoltas combinan sencillas superficies
de boceles y escocias decoradas con semiesferas y capullos florales.
Las impostas presentan un ancho taqueado y rebasan el arimez de la
puerta para extenderse por todo el cuerpo de la nave. Bajo las arquivoltas
hay un pequeño tímpano completamente liso que seguramente
dispondría de alguna escena pintada, actualmente perdida.

En el interior
se aprecia que la nave esta compartimentada por cuatro tramos de diferente
longitud abovedados por medio cañón con fajones. La
cabecera tiene la habitual división de tramo recto con bóveda
de medio cañón y ábside con bóveda de
horno.
El encanto del
edificio se centra en lo sólido y homogéneo de su fábrica,
las proporciones armoniosas y el bello lugar en que se encuentra,
aislada de otras edificaciones y sólo acompañada de
campos de labor (entre las que encontramos numerosas vides).

Aunque es de pequeño
tamaño, sus proporciones denotan cómo estas pequeñas
iglesias del románico pleno (antes de su popularización
a finales del siglo XII y XIII) siempre buscaban la verticalidad.

A escasos metros
de la iglesia, hacia el sur, hay una bien conservada necrópolis
del siglo XI con numerosas tumbas antropomórficas excavadas
en la dura roca y con el hueco para la cabeza orientada hacia el oeste,
como era habitual. Esta orientación se debe a que a los fallecidos
quedaban a la espera del momento del retorno de Cristo en el Juicio
Final y la Resurrección, que se produciría desde el
este, por lo que se podría contemplar este momento en dicha
disposición.
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