Guía
monumental (arte e historia) de Bergara, Guipúzcoa
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Bergara |
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Gupúzcoa |
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Alto
Deva |
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14.700 |
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155 |
Introducción
a la historia y guía de arte (monumentos y rutas) de Bergara,
Guipúzcoa
Como un tesoro
oculto en los adentros del valle del Deba, entre recias montañas,
frondosos bosques y riachuelos regando el terreno aquí y allá,
Bergara es, sin lugar a dudas, uno de los parajes de visita obligada
del País Vasco
70 kilómetro
separan San Sebastián de este bello rincón guipuzcoano,
bien conocido tanto por su riqueza arquitectónica como por
su relevante papel dentro de la historia nacional, pues aquí
se tuvo lugar el célebre abrazo entre los generales Espartero
y trece representantes del general carlista Maroto y que puso fin
a la Primera Guerra Carlista.
Mucho a cambiado
este pequeña ciudad desde su fundación, en 1268, bajo
el nombre de Villanueva de Vergara, cuando Alfonso X el Sabio le otorgó
el fuero de Vitoria. Fue en el siglo XVII cuando la población
vivió su fase dorada, convirtiéndose en uno de los focos
clave del desarrollo cultural español, gracias al trabajo incesable
de los jesuitas y de la prestigiosa Real Sociedad Vascongada de Amigos
del País, a quien se debe la creación del Real Seminario,
donde se han nutrido algunas de las mentes más prósperas
de nuestra historia.
Hoy día
Bergara ha continuado esa tradición cultural, y con frecuencia
la ciudad aloja interesantes festivales musicales, teatrales y de
otras facetas artísticas. Posiblemente el más aclamado
de todos sea el Uclazken Kulturala, una fiesta dedicada a la cultura
vasca que se celebra cada otoño en diversos puntos del casco
histórico.

Iglesia
de Santa Marina de Oxirondo
Localizada a orillas
del río Deba, esta peculiar iglesia está considerada
como un modelo clave del gótico vascuence. La construcción
inicial data de 1542, aunque a mediados del siglo XVII se llevó
a cabo una segunda fase constructiva. La iglesia que hoy puede verse
muestra planta rectangular muy uniforme y consta de tres naves de
idéntica altura, con lo que vista desde cierta distancia asemeja
a un bloque de piedra macizo y homogéneo.
A comienzos del
siglo XVIII se añadió la torre barroca. En el interior,
una serie de columnas de fuste liso ordenan el espacio. Destaca el
altar mayor, con un fastuoso retablo rococó obra de Miguel
de Irazusta.
Iglesia
de San Pedro de Ariznoa
Esta iglesia goza
de interés no sólo por su belleza arquitectónica
y por ser una destacada muestra del Renacimiento vasco, sino por su
carácter simbólico, ya que a partir de ella se estructuró
el resto de la ciudad, hacia el siglo XIII.
El templo que
hoy puede admirarse se construyó sobre los restos de otro anterior,
entre los siglos XVI y XVII, y posteriormente, a mediados del siglo
XVIII, se añadió la torre campanario, netamente barroca.

Pero los mayores
tesoros de esta construcción se encuentran en el interior,
con joyas como el retablo mayor (siglo XVI), de estilo plateresco,
y muy especialmente el Cristo de la Agonía, magnífica
talla barroca elaborada por Juan de Mesa en 1622, cuyos rasgos manifiestan
una viveza e intensidad realmente fascinantes.
Junto a los cuidados
jardines que rodean la iglesia pueden verse otras construcciones de
interés, como la casa de Monzón -también conocida
como Torre Olaso- o la de Aguirrebeña, ambas renacentistas.
Palacio
de Irizar (o Urrutia-Espilla)
Uno de los edificios
con mayor simbolismo histórico de la región, este hermoso
palacete de mediados del siglo XVI es bien conocido porque aquí
tuvo lugar, en 1839, la firma del Convenio de Bergara, por la que
los generales Maroto y Espartero pusieron fin a la Primera Guerra
Carlista.
Entre la cuidada
ornamentación renacentista del palacio destaca la presencia
de un blasón nobiliario en una de las esquinas, así
como la balaustrada de los balcones, con forja de fantasía.
Palacio
de Egino-Mallea
Ubicado en las
proximidades del Palacio de Irizar, este palacio renacentista ofrece
un nuevo regalo para los sentidos. Construido en el siglo XVI según
los diseños de Pedro de Ibarra, el edificio da buena muestra
de las pautas del Manierismo español, especialmente en la portada,
con un gran arco de medio punto enmarcado por dovelas almohadilladas.
La estética
austera y moderada del edificio se ve reforzada por una acertada combinación
de elementos estructurales perfectamente proporcionados, emulando
los más hermosos edificios de la Grecia clásica, con
sus frontones, tímpanos y esbeltas columnas de orden jónico.
Casa
Aroztegui
La estructura
pétrea de este elegante palacete del siglo XVI, con grandes
sillares y una armonía imperante, sirve de marco idóneo
para la joya del edificio, que no es otra que la puerta de entrada
de la fachada principal. Recogida por un gran arco apuntado de dovelas
colosales, la puerta llama la atención por su riqueza ornamental,
con asombrosos relieves de formas humanas, animales, seres mitológicos
y escudos diversos asoman en cada uno de los paneles que la conforman.
La puerta está considerada como una obra maestra del Renacimiento
español.
Casa Arrese
Erigida a principios
del siglo XVI, esta singular casona llama la atención por el
original balcón que remata una de sus esquinas, adaptándose
de forma prodigiosa a los relieves de la arquitectura.
Este balcón
refleja a la perfección los dictados esenciales de la estética
renacentista, enmarcado por pilastras de orden jónico y coronado
por un bello frontón en cuyo interior se aprecia esculpida
la figura de una mujer, A sus pies puede apreciarse un escudo igualmente
labrado, y que junto al balcón, constituyen la base ornamental
del edificio, austero y sobrio en sus partes restantes.
Casa
Jauregui
A pesar de que
la construcción inicial data del siglo XVI, esta casa ha experimentado
cambios sustanciales con el paso de los siglos, aunque aún
se conservan elementos originales, siendo el más relevante
el esgrafiado que recubre parte de la fachada principal con las formas
más dispares: figuras humanas ataviadas con joyas y aparejos
de la realeza y una profusión de formas vegetales convierten
a esta casona en una obra de incomparable belleza.
Estructuralmente
llama la atención el contraste entre los vanos de medio punto
de piso inferior y los adintelados que ocupan los cuerpos superiores,
aportando orden y serenidad al edificio en su conjunto.
Otras
construcciones de interés
El casco histórico
de Bergara ofrece, dentro de su prolijidad arquitectónica,
muchas otras construcciones dignas de mencionar, como el Palacio Errotalde,
con la elaborada decoración de su fachada; el ancestral Palacio
de Gabiria, en pie desde el siglo XV a pesar de las sucesivas reformas;
la Torre Ordanza, fastuosa casona renacentista que impresiona con
sus dos grandes arcos de medio punto en la fachada principal, ambos
coronados con sendos escudos nobiliarios; la casa Iturritxu, del siglo
XVI; las de Moiua-Zuloaga e Izaguirre-Mola, ambas netamente barrocas
o el Palacio de Ozaeta, estratégicamente erigido en el siglo
XVI junto a las aguas del Deba; También junto al río,
las casonas de Usondo y Laurega, enlazadas por el puente de Zubieta,
recrean una escena llena de encanto bucólico.cio original.
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