San
Julián de Los Prados
San
Julián de los Prados es la iglesia mejor conservada del Periodo
Prerramirense del Arte Prerrománico Asturiano.
En
bable se llama San Tullán o Santullano.
Fue
mandada construir por Alfonso II el Casto, bajo la dirección
de su arquitecto, el maestro Tioda,
La
iglesia era parte de un conjunto palaciego y de recreo que este rey
mandó edificar como área de descanso en las afueras
de la ciudad de Oviedo.

La
iglesia presenta un pórtico avanzado, tras el que aparece una
el cuerpo de la iglesia compartimentado en tres naves, siendo la central
más ancha y las laterales muy estrechas.
Tras
las naves surge el iconostasio que da acceso a una gran nave transversal
a modo de transepto en donde, sin lugar a dudas, se situaba el clero.
A ambos lados aparecen dos salas. La teoría tradicional mantenía
que son la prótesis y el diacónico (dos sacristías).
Sin embargo, la teoría más avanzada y que se le corresponde
más con los restos arqueológicos dice que la sala norte
tenía dos pisos y que en el superior se encontraba la tribuna
regia a la que se accedía desde el exterior a imitación
del West Werk carolingio, (por ejemplo, a capilla de Aquisgrán)
pero con unas dimensiones muy reducidas.
Al
final, aparece una cabecera de testero recto de 3 capillas.
En el interior, las navs se separan por arcos de medio punto.
Hay
restos de pintura mural que decoraba toda la iglesia. Se trata de
una decoración anicónica y geométrica, similar
a la que debió cubrir las iglesias y palacios durante los siglos
de la monarquía visigoda, recordando los concilios y la corte
de Toledo.
La
cubierta de la igelsia es de madera excepto en la cabecera. En esta
zona hay contrafuertes que se cree que son posteriores.
Desde
el exterior, sobre la capilla central, se puede ver una ventana tripartita
que indica la existencia de la cámara del tesoro.
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