Iglesia
de San Millán de Segovia
Introducción
El
Arrabal de San Millán o Arrabal Mayor, centro de la antigua
morería y que fue el más bello de la ciudad, está
situado en el suroeste de la ciudad. Se conservó perfectamente
hasta que, a comienzos de siglo, se adulteró sin ningún
respeto urbanístico. Por fortuna, sobrevivió la iglesia
de San Millán que no sólo es uno de los mejores templos
de la ciudad, sino del románico español, declarado Monumento
Nacional el 3 de junio de 1931.

Para
acceder a ella hay que situarse en la Plaza del Azoguejo y recorrer
la amplia avenida peatonal de Fernández Ladreda. A su derecha
queda este magnífico edificio.
Características
El
templo de San Millán, junto a la iglesia del Monasterio de
Santa María la Real de Sacramenia, es el de mayor monumentalidad
del románico segoviano, alcanzando dimensiones catedralicias,
como lo demuestran sus 50 metros de longitud, y la veintena de metros
de altura hasta la cúpula del transepto.

Si
exceptuamos las galerías porticadas, añadidas años
más tarde, reproduce el esquema constructivo de la Catedral
de Jaca. Su construcción se llevaría a cabo, por tanto,
entre 1111 y 1126, durante el reinado en Castilla del aragonés
Alfonso I el Batallador. Posteriormente sufrió algunos añadidos
en el siglo XIII y reformas en el XVII, siendo restaurada en dos ocasiones,
la primera en 1949 por los arquitectos Cabello y Ladrada y la segunda,
décadas más tarde.

Su
esquema de portadas, ventanales, columnas, aleros, etc. creó
escuela entre las posteriores edificaciones segovianas, que en lo
ornamental siguieron fielmente, durante casi dos siglos, el camino
iniciado en San Millán.
Planta
e interior
Posee
planta de tres naves separadas mediante arcos formeros de medio punto
que cabalgan, al modo de la seo jaquesa, sobre pilares cruciformes
con semicolumnas adosadas alternando con grandes columnas exentas.

Originalmente se cubría con armadura de madera mudéjar,
pero en 1669 se sustituyó por la actual bóveda barroca
de yeserías con lunetos.

El
crucero se resalta ligeramente en altura aunque no en planta, y sus
brazos se cubren con bóveda de cañón, mientras
que el transepto lo hace con bóveda ochavada sobre trompas
y de dobles nervios de crucería, de tipo califal.
Cabecera
La
cabecera es triabsidal, aunque al final de época románica
se alzó un cuarto ábside septentrional que alberga la
sacristía y que resta orden y armonía al conjunto. Cada
capilla tiene la estructura clásica románica, esto es,
con tramo recto presbiterial cubierto con bóveda de cañón,
al que se accede por arco triunfal de medio punto, y ábside
semicircular con bóveda de cuarto de esfera.
El
central es el más alto, ancho y profundo y, sin duda, el más
bello. Sobresale por su extraordinaria arquería ciega de seis
arcos sobre parejas de columnas en el hemiciclo, más dos pares
de arcos sobre columnas exentas en los tramos rectos, que recorre
la parte inferior de los muros.

Capiteles
interiores
Los
capiteles de columnas exentas y entregas de algunos pilares tienen
un rico repertorio escultórico que muestran el viaje de los
Reyes Magos a Belén, la Virgen con el Niño y la Huida
a Egipto.

Tales
motivos neotestamentarios relacionados con la Natividadel sorprenden
un tanto al tratarse de una iconografía más típica
del tardorrománico que de esta fase primitiva a la que se atribuye
su construcción.

Otros
capiteles representan escenas de extraño simbolismo, como personajes
agarrando animales, y los clásicos acantos corintios.

En
los pies de la iglesia, junto al muro meridional hay una pila bautismal
que se puede confundir con un ejemplar románico debido a los
gallones que adornan la copa, pero es gótica como se aprecia
en el fuste ochavado.

Exterior
Exteriormente,
la armonía de proporciones se acentúa por la ausencia
visible de parches y de obstáculos que entorpezcan su contemplación.
Cabecera
De
todo el conjunto, la cabecera es, junto con los pórticos, la
parte más vistosa, presentando la articulación habitual
mediante columnas e impostas y con tres ventanales de medio punto
permitiendo la iluminación del interior.

El
ábside central está dividido en tres calles por dos
columnas
entregas, en cada una de las cuales se abre un ventanal de dos arquivoltas,
abocelada una y lisa la otra, sobre par de columnas y jambas. Una
chambrana ajedrezada trasdosa el conjunto. A la altura de los cimacios
nace una imposta corrida de rosetas. Los absidiolos laterales son
más sencillos y sólo tienen un ventanal de medio punto
sin columnas pero con guardapolvos. Canecillos y metopas rematan el
conjunto.

Fachadas
y puertas
El
hastial occidental se secciona con dos grandes contrafuertes a la
altura de la división de las naves. En el centro se abre una
gran puerta de cinco arquivoltas decoradas con rosetas de cuatro y
ocho pétalos alternando con baquetones y chambrana ajedrezada.
Los capiteles tienen figuras humanas sobre cuadrúpedos, arpías
con amplios mantos hasta sus pies y centauros afrontados. Por encima
hay un ventanal de arquivolta abocelada sobre columnas, y otros tres
vanos sencillos abiertos posteriormente.

La
fachada norte tiene arcos de medio punto enlazados con contrafuertes,
al estilo de la catedral de Santiago de Compostela. La puerta norte
vuelve a la estructura habitual de las grandes iglesias segovianas,
de cinco arquivoltas con rica decoración.

La
fachada meridional se abre por una puerta de estructura similar con
tímpano esculpido de talla muy deteriorada y de difícil
interpretación.

Galerías
porticadas
Posteriormente,
como es norma en el románico segoviano, se alzaron dos galerías
que la protegen en sus lados norte y sur. La talla de sus columnas,
como ocurre con la mayoría de las galerías y puertas
de los templos de la capitel, están muy deteriorados, pues
la piedra caliza ha sufrido un fenómeno de erosión y
disolución a lo largo de los siglos.

La
soberbia galería meridional, la más antigua, tiene diez
arcos más el de acceso, abocelados y embellecidos por guardapolvos.
La arquería se divide en tríos de arcos sobre columnas
dobles separados por un arco sostenido por pilares prismáticos.
Este pórtico es el que presenta mejor factura en las tallas
de sus capiteles y todavía se adivinan animales del bestiario
silense, temas vegetales y escenas bíblicas, con especial incidencia
en episodios de la Natividad.

La
del costado septentrional es aún más tardía,
del siglo XIII, y tiene diez arcos más el de ingreso que cabalgan
sobre columnas y pilares prismáticos. La decoración
escultórica muestra motivos florales más fríos.
También la molduración de los arcos es menos fina, sus
bordes no están trabajados, presentando aristas vivas.

Torre
San
Millán posee una interesante torre en su flanco septentrional
adosado al presbiterio, que la mayoría de los autores consideran
mozárabe, probablemente del siglo X, y que pertenecería
a una antigua iglesia de este estilo empleadas por los moradores cristianos
de la ciudad, antes de la definitiva repoblación de finales
del siglo XI. Su bóveda tiene nervios cruzados.

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