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Iglesia de San Pedro de la Rúa de Estella, Navarra


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Iglesia de San Pedro de la Rúa, Estella

Introducción

En el centro de populosa localidad de Estella, en la ribera del río Ega y al mismo pie del Camino de Santiago, la iglesia de San Pedro de la Rua se acomoda sobre un prominente espolón rocoso justo enfrente del llamado Palacio de los Reyes de Navarra, formando un interesante binomio de arquitectura románica civil y religiosa prácticamente sin parangón en España.

Claustro de la iglesia de San Pedro de la Rúa

La iglesia de San Pedro es la más antigua de cuantas parroquias medievales existieron en Estella, levantándose en lo que fue el núcleo germinal de la población a los pies del hoy prácticamente desaparecido castillo de Zalatambor.

Capiteles del claustro

Breve aproximación histórica

Citada por primera vez en la temprana fecha de 1024, no sería hasta las décadas finales de la undécima centuria cuando Sancho Ramírez, rey de Aragón y de Pamplona, con el fin de establecer una etapa intermedia en la Ruta Jacobea entre Pamplona y Logroño, acometiese la empresa de asentar en Estella un primer núcleo poblacional de relevancia, para lo cual, hacia 1090, extendió una serie de fueros y privilegios amén de dotarle de un recinto amurallado.

Santo Entierro de Cristo

Sobre la iglesia de San Pedro de la Rua, como decíamos, la más antigua de la ciudad, existe una primera mención documental del año 1147 dentro del contexto de un acuerdo entre el abad de San Juan de la Peña y el obispo de Pamplona.

Mocheta de la puerta de la iglesia: grifo

Poco después, en 1174, aparece citada ya como parroquia, acometiéndose entre finales del siglo XII y los primeros años del XIII una serie de reformas que afectarían a las nave, al claustro y, probablemente ya rebasado el umbral de 1200, a su portada principal.

Las dos pandas del claustro conservadas

En 1256 San Pedro de la Rua fue distinguida con el rango de iglesia mayor de Estella, llevándose a cabo por consiguiente nuevas reformas y ampliaciones ya puramente góticas.

Uno de los episodios más negros de esta parroquia estellesa acaeció en 1572, cuando, por orden de Felipe II, fue volado el vecino castillo de Zalatambor. Como consecuencia de la voladura, buena parte de los escombros de la fortaleza, situada ladera arriba de la parroquia, cayeron sobre el claustro de San Pedro, perdiéndose por ello sus galerías sur y este.

Monte donde se ubicaba el castillo despeñado

Declarada Bien de Interés Cultural desde el año 1931, el conjunto fue sometido hace escasos años a una tan necesaria como acertada labor de restauración, siendo reabierta al culto y a las visitas en junio de 2012.

Magníficos capiteles vegetales que remedan los capiteles compuestos romanos

La iglesia

Adaptada perfectamente a la ladera sobre la que se asienta, se accede a San Pedro de la Rua mediante una escalinata de pronunciada pendiente desde la misma calle de los peregrinos, justo a la altura del llamado Palacio de los Reyes de Navarra.

San Pedro de la Rúa de Estella: interior de la iglesia

Cuenta con tres naves de tres tramos cada una que desembocan, tras breves tramos rectos, en una imponente cabecera triabsidial. En el hastial occidental se leventa una esbelta torre campanario.

San Pedro de la Rúa: torre de los pies

Llama la atención como, la nave central es, casi de manera desproporcionada, mucho más ancha que las laterales, las cuales, a su vez, debido a los condicionantes orográficos del solar sobre el que se erigió el templo, son visiblemente desiguales entre sí, siendo más ancha la nave del evangelio respecto a la de la epístola.

Las cubiertas de las naves, al igual que varios ventanales goticistas abiertos en los hastiales sur y oeste del templo, son fruto de una reforma tardía.

Rosetón gótico abierto en la fachada sur de la iglesia

Sí ha conservado la iglesia sus abovedamientos originales los tres ábsides cabeceros, los cuales, abren a la nave mediante arcos triunfales de marcado apuntamiento y quedan cubiertos en su interior con bóvedas de horno también apuntadas.

Interior del ábside principal

Destaca por encima de todo el monumental ábside central, en posición elevada respeto al nivel de la nave y abordable mediante una pequeña escalinata que, hasta su reciente restauración en que fue retirada, quedaba resaltada por una balaustrada de factura moderna.

El espacio interior del ábside principal se articula en tres cuerpos separados entre sí mediante sobresalientes molduras horizontales. En el registro inferior, flanqueadas por dos pequeñas puertas a través de las cuales se accedería a las absidiolas laterales contiguas, se abren mediante arcos apuntados sobre capiteles figurados tres profundas hornacinas de planimetría semicircular y bóveda de horno que llegan a dar la apariencia de capillas absidiales.

Ábside principal con sus ventanales y hornacinas

En el cuerpo intermedio y guardando perfecta simetría con la arquería inferior, abren tres grandes ventanales en arcos de medio punto sobre columnas cilíndricas rematadas en capiteles de decoración geométrica y vegetal. A la misma altura, ya en los tramos rectos presbiteriales, fueron dispuestos sendos arcos de medio punto ciegos. En el cuerpo alto, el arranque del cascarón se anima mediante tres estrechas y sencillas ventanas aspilleras con las que se refuerza la luminosidad de tan monumental capilla mayor.

En cuanto a la decoración interior del templo, ésta se reduce a las fórmulas vegetales de tipo cisterciense de las cestas sobre las que descansa el arco triunfal; a diversos motivos geométricos y vegetales en los ventanales cabeceros y, sobre todo, a los citados capiteles de la arquería baja del ábside, de apariencia más antigua que el resto del conjunto y en los que se distinguen escenas de combate entre caballeros, personajes atrapados en complejos entrelazos vegetales, mascarones, y hombres cabalgando sobre animales.

Arcosolio en el interior de la iglesia

También en la propia iglesia de San Pedro de la Rua se conserva una interesantísima pila bautismal de transición entre el románico y el gótico, la cual, se compone de un pedestal en el que aparece representado el tema del Árbol de la Vida, y una copa semiesférica ornada con hojas de remate avolutado en su superficie y varias cenefas también vegetales en los boceles de la embocadura.

Además, en el lado norte del ábisde principal se ha colocado una talla voluminosa de María y Jesús del siglo XIII, conocida como la Virgen de Belén, que procede de la vecina iglesia del Santo Sepulcro.

Virgen de Belén

También hay un Cristo gótico -siglo XIV- de buenas dimensiones (tamaño natural) en el interior de una de las hornacinas absidales. En este caso la procedencia es el templo de Santa Maria Jus del Castillo.

Cristo gótico procedente de Santa María Jus del Castillo

En la esquina noroeste del templo podemos admirar una bonita pila bautismal con la copa muy finamente trabajada y personajes en el pie.

Pila Bautismal

Al exterior, la cabecera queda notablemente aprisionada entre los muros claustrales y la ladera contigua, de manera que, en la actualidad, apenas se aprecian sus cornisas que, en el tambor central, presentan la particularidad de contar con una banda de arquillos apuntados ciegos que apean sobre ménsulas ornamentales.

Exterior de la cabecera

La portada

Uno de los puntos de mayor interés de San Pedro de la Rua se concentra en su portada principal, habilitada en el primer tramo del muro norte justo en la desembocadura de la escalinata de acceso al templo desde la calle de los peregrinos.

Puerta norte

Enmarcada por un guardapolvo taqueado típicamente jacobeo, consta de ocho arquivoltas apuntadas de clara cronología tardorrománica. Dichas arquivoltas quedan animadas por minuciosas tramas decorativas incisas, entre las que se distinguen tallos, flores, palmetas, puntas de diamante o labores de panal de abeja.

Arquivoltas

De las ocho arquivoltas, es la interna la que confiere su verdadera personalidad a la portada, presentando un doble zigzagueado que enmarca una solución de lobulillos separados por claves colgantes también con decoración incisa y un cierto regusto hispanomusulmán que no es, en ningún caso, ajeno al románico navarro, ya que en las cercanas y también jacobeas poblaciones de Cirauqui y Puente la Reina, encontramos portadas de similares características. Además, justo a la altura de la clave del vano de acceso, se adivina un crismón trinitario.

Otra de las particularidades de la portada principal de San Pedro de la Rua es la aparición, en las claves de cuatro de las arquivoltas, de pequeños medallones con decoración individualizada, reconociéndose, de la más exterior a la más interna, un Dextera Domini (mano de Dios en actitud de bendecir), un ángel, un Agnus Dei o Cordero Místico, y una rueda de seis radios entre los que se acomodan fórmulas florales.

Detalle de las arquivoltas y las columnas

Descansan las arquivoltas en sus correspondientes columnas cilíndricas, de las cuales, cuatro a cada lado son acodilladas, quedando rematadas todas ellas mediante capiteles vegetales de cimacios ornamentales.

Grifos policromados en la portada norte

La arquivolta interna, sin embargo, en lugar de apear como el resto sobre capiteles, lo hace sobre jambas sostenidas por varios pares de columnillas de menor grosor, animándose sus frentes visibles mediante seres del bestiario fantástico como arpías, grifos, una sirena y un centauro sagitario.

Mocheta con un sagitario disparando a una sirena

Al costado sur del templo y a un nivel más bajo que el conjunto eclesial debido a los citados condicionantes orográficos, abre una segunda portada de sencillo vano apuntado para cuya dovela clave fue reaprovechado un sillar decorado con un segundo crismón trinitario.

El claustro

Otra de las singularidades de San Pedro de la Rua es su claustro románico, habilitado al costado sur del templo. Dicho claustro, como se ha señalado anteriormente, vio como en 1521, debido a los cascotes y escombros que sobre él cayeron al volarse el contiguo castillo de Zalatambor, perdió dos de sus crujías, conservándose en su estado original, a día de hoy, tan solo las pandas norte y oeste.

Claustro de San Pedro de la Rúa de Estella

Dichas pandas presentan, cada una de ellas, nueve arcos de medio punto apeados sobre dobles columnas rematadas en un único capitel de prominentes cimacios decorados por variadísimas cadenetas vegetales.

Capitel con arpías

La panda occidental despliega en todas sus cestas interesantísimos repertorios decorativos vegetales en convivencia con animales reales y fantásticos, destacando principalmente uno de los soportes en el que, en lugar de la doble columna común a todo el espacio, aparece un haz de cuatro columnas entorchadas, recurso que, entre otros lugares, hallamos también en el monasterio de Silos o en la Catedral de El Burgo de Osma.

Patio y fuente del claustro

Comenzando por el machón noroccidental del claustro, se suceden en primer lugar dos capiteles casi gemelos de zarcillos en espiral entrelazados entre sí. A continuación, aparece una curiosa cesta en la que parecen acechar varias parejas de cuadrúpedos alados de orejas puntiagudas y aspecto monstruoso.

Capitel doble con leones alados

En el capitel cuádruple sobre el citado haz de columnas entorchadas se despliegan simétricamente varias piñas que penden de carnosas hojas de remate avolutado, sucediéndose tras él una cesta en la que parejas de aves picotean un mismo fruto, y otra decorada con parejas de arpías entre marañas vegetales.

capiteles bellamente esculpidos

Concluye la panda occidental con un capitel en el que, en esta ocasión, de los entramados vegetales lo que destacan son varios cuadrúpedos enfrentados; finalizando el repertorio con sendos capiteles vegetales, el último de ellos, ya adosado al machón angular.

Mucho más interesante desde el punto de vista iconográfico son los capiteles de la crujía norte del claustro, es decir, de la más próxima a la iglesia. En ella, frente a la temática vegetal y teriomórfica que predomina en la panda contigua, hallamos ya interesantes escenografías figurativas y narrativas alusivas a la vida de Cristo y de varios santos.

Visitación y Nacimiento de Cristo

Comenzando de nuevo desde el machón angular noroccidental, el primer capitel despliega, a lo largo de sus cuatro caras, varios pasajes de la vida de San Pedro, a la postre, santo titular del templo.

Excarcelación de San Andrés

En los dos siguientes, el tema principal es la vida y martirio de San Andrés, hermano de Pedro y patrón de la ciudad de Estella. En ellos son perfectamente reconocibles los episodios ante el cónsul Egeas, su condena a muerte, su crucifixión, su predicación desde la cruz y la muerte del cónsul a manos de demonios que lo despeñan.

Crucifixión de San Andrés

El cuatro capitel se centra en la figura de San Lorenzo, apareciendo en cada una de sus cuatro caras las escenas de la entrega de los tesoros de la iglesia a los pobres, Lorenzo ante Decio, su martirio en una parrilla y la ascensión de su alma a los cielos.

A mitad de la panda, quizás como transición hacia el nuevo ciclo temático desplegado en las cestas siguientes, aparece un capitel en el que aprecian varias luchas de hombres entre sí, o entre hombres y monstruos; habiéndose interpretado como posibles alusiones al pecado de la ira o, incluso, como escenas de carácter apocalíptico.

Adoración de los Magos

A partir de aquí, los últimos tres capiteles se centran exclusivamente en la vida de Cristo, dedicándose el primero de ellos en el Ciclo de la Infancia a través de las escenas de la Anunciación, la Visitación, la Natividad, la Adoración de los Magos y el Anuncio a los Pastores.

Los Reyes Magos ante Herodes

Tras él, la penúltima de las cestas representa en varias escenas narrativas el episodio de la Matanza de los Inocentes, apareciendo el encuentro entre Herodes y los Magos, la orden del rey de ejecutar a los infantes, la matanza propiamente dicha y, por último, la soldadesca presentando al mandatario las cabezas de los niños.

Escena de la Matanza de los Inocentes

El último de los capiteles plasma el Ciclo de la Pasión y Muerte de Cristo, el Santo Entierro, la Anástasis o descenso de Cristo al Limbo de donde rescata a Adán y Eva, las Marías ante el sepulcro vacío y, por último, la aparición a la Magdalena, episodio también denominado "Noli me Tangere".

Sepulcro de Cristo flanqueado por ángeles

Por último, al interior de los corredores de cada una de las pandas claustrales conservadas, han llegado a nuestros días varios arcosolios apuntados que denotan una cronología tardía.

Arcosolios funerarios

También se exponen varias figuras descontextualizadas procedentes de las diferentes excavaciones e intervenciones acometidas en el templo.

Estatua de San Pedro

(Autor del texto del artículo/colaborador de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)

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Última actualización de "IGLESIA DE SAN PEDRO DE LA RÚA DE ESTELLA (NAVARRA)" en septiembre de 2013

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