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Iglesia de Santa María de Bareyo, Cantabria


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Los contenidos de "IGLESIA DE SANTA MARÍA DE BEREYO, CANTABRIA" son propiedad de © Arteguias.com. La imagen de la pila bautismal de Bareyo pertenecen a José Antonio Gil Martínez

Iglesia de Santa María de Bareyo, Cantabria

Introducción

A escasa distancia del litoral cántabro a la altura del Cabo de Ajo y muy próxima también a la pujante Villa de Santoña, la iglesia de Santa María de Bareyo se levanta solitaria coronando una suave loma entre las poblaciones de Bareyo y Ajo, dentro de la histórica Junta de Siete Villas y perteneciente a la antigua Merindad (hoy comarca) de Trasmiera, comunidad de Cantabria.

Magnífico aspecto del interior del ábside. Iglesia de Santa María de Bareyo, Cantabria

Documentalmente son escasas las referencias que nos aporten cierta luz sobre los orígenes de la iglesia de Bareyo, pudiendo divagarse acerca de una primera fundación monástica de carácter familiar relacionada con Santa María del Puerto de Santoña y consecuencia de la política repobladora a finales del siglo IX del monarca Alfonso II.

Detalle de la arquería inferior del ábside

La primera noticia fehaciente sobre el templo que nos ocupa se remontaría ya a 1195, apareciendo documentado en el Cartulario de Santa María del Puerto un "Petrus abbas de Baredio" como testigo de una transacción llevada a cabo por el cenobio santoñés.

Bareyo: capiteles zoomorfos

Tanto por su proximidad como por la importancia que en época medieval tuvo el monasterio de Santa María del Puerto de Santoña, lo lógico sería pensar que Bareyo pudo depender o funcionar como filial sufragánea de aquél, sin embargo, en un inventario de bienes y posesiones de la abadía santoñesa de 1210, no aparece mención alguna a Bareyo, por lo que podría extraerse que, manteniendo por lo general buenas relaciones, actuó como abadía independiente.

Exterior de la cabecera de la iglesia de Bareyo, Cantabria

Su carácter monástico siempre dentro de la modestia se prolongó hasta nada menos que el siglo XIX, cuando como consecuencia de las leyes desamortizadoras, Bareyo queda exclaustrado pasando de inmediato a detentar función parroquial.

Complejo capitel con un personaje entre una serpiente, un cuadrúpedo y un ave

Pese a diferentes voces que ya desde principios de la vigésima centuria se hacían eco de su gran valor artístico, no fue hasta 1978 cuando la iglesia de Santa María de Bareyo es declarada Bien de Interés Cultural.

Pareja de dragones enfrentados

Planta y estructura arquitectónica

A pesar de las numerosas remodelaciones y ampliaciones acometidas entre los siglos XVI y XIX, los restos románicos conservados en el templo y concentrados principalmente en crucero, presbiterio y ábside hacen de Santa María de Bareyo uno de los monumentos medievales más interesantes de Cantabria, tanto en lo constructivo como, sobre todo, en lo escultórico.

La iglesia de Bareyo vista desde el sureste

En su estado actual, dispone la iglesia de una sola nave cubierta con bóvedas de crucería fruto de una remodelación tardogótica. A continuación, desemboca la nave en un falso crucero bastante enmascarado desde el exterior pero que, desde dentro, se aprecia perfectamente su conformación a base de una linterna de dos cuerpos cubierta con bóveda también nervada y, rematando cada uno de los brazos cruceros, sendas absidiolas semicirculares de escasa profundidad abiertas al espacio central mediante arcos doblados ligerísima-ente apuntados.

Bóveda del crucero

Esta configuración arquitectónica en la que, probablemente por necesidades litúrgicas se multiplican los altares en el espacio crucero, con algunos matices viene a emparentar con varios templos burgaleses como Santa María de Siones, Butrera y Tabliega, con la particularidad de que en Bareyo, como en la ermita de Nuestra Señora del Valle de Monasterio de Rodilla, encontramos esta solución "trebolada" al rematar los brazos del pseudo-crucero en pequeños hemiciclos no manifestados al exterior.

Nervios de la bóveda del crucero

Tras el arco triunfal, también apuntado y doblado, se despliega su monumental cabecera compuesta por un tramo recto solventado en cañón apuntado y el hemiciclo cubierto con bóveda de horno.

Arquería superior del ábside en su interior

A la primitiva estructura románica de nave única, falso crucero y cabecera, amén de las citadas reformas que afectaron a las cubiertas de la nave, fueron sucesivamente siendo añadidas capillas laterales, sacristía, pórtico y una torre a los pies que posiblemente vino a sustituir a una antigua espadaña románica.

Torre moderna

Exterior

Por todo ello, el interés de Santa María de Bareyo al exterior queda exclusivamente concentrado en su ábside, de noble sillería y articulado en tres paños separados por columnas entregas que rematan a la altura de las cornisas en capiteles figurados en los que podemos distinguir dos cabezas masculinas entre un motivo vegetal y cuadrúpedos afrontados compartiendo la misma cabeza.

Peculiar muro absidal

En el centro de cada uno de los tres paños absidiales abre un ventanal; reduciéndose el septentrional a una sencilla aspillera dovelada hoy cegada, y el meridional, resaltado a base de añadidos barrocos, a un arco de medio punto doblado con chambrana de puntas de diamante y capiteles muy desgastados.

Ventanal modificado en época moderna

Mucho más interesante es el abierto en el paño central, configurado por un ventanal doble abrazado de nuevo por un guardapolvo envolvente animado a base de puntas de diamante y separado entre sí a modo de ajimez por un haz de tres columnillas coronadas por un único capitel decorado con bolas y volutas colgantes.

Una de las señas de identidad de la iglesia de Bareyo es el ventanal doble de su ábside

Relevante es también la colección de canecillos que sustentan la cornisa, en los que además de formas geométricas, se distinguen varias cabezas de animales así como algunas figuras tanto masculinas como femeninas en actitudes impúdicas.

Capitel de una columna entrega exterior

Interior

Si pese a sus citadas reformas y añadidos tardíos la iglesia de Santa María de Bareyo resulta más que notable al exterior, su interior no podría calificarse de otra forma que de sobresaliente, conformando tanto el falso crucero como el conjunto del espacio cabecero uno de los repertorios escultóricos más completos y variados del románico cántabro.

El gran protagonista de la iglesia de Bareyo es su esplendoroso ábside

La escultura figurada del templo de Bareyo denota una factura claramente popular, posiblemente obra de maestros locales activos en la zona en los años finales del siglo XII y primeros del XIII que también dejaron su impronta en monumentos cercanos como San Román de Escalante o la propia Santa María del Puerto de Santoña, e incluso en algunos algo más alejados como los burgaleses de Siones o San Pantaleón de Losa.

Típico capitel con cabezas

Probablemente estos maestros rurales conocían el estilo de los grandes talleres románicos castellanos como el irradiado de Silos o los ligados al Camino de Santiago, sin embargo, no llegaron a alcanzar nunca su perfección tanto en la expresión como en la corporeidad de las figuras, dando como resultado una escultura muy sintética, de un hieratismo que casi roza lo naif y de un alto contenido simbólico.

La escultura del taller que trabajó en Bareyo  tiene una inusitada personalidad

Lo primero que llama la atención es la articulación del hemiciclo absidial, en el que, siguiendo modelos burgaleses y propiamente cántabros, se despliegan dos registros de arquillos de medio punto ciegos delimitados en sus extremos por sendas columnas entregas culminadas en capiteles decorados a base de las recurrentes bolas con caperuza y cuadrúpedos que comparten su cabeza.

El registro superior despliega cuatro arcos de medio punto (dos de ellos correspondientes con el ventanal ajimezado exterior) y otros tres arquillos peraltados más estrechos cuya razón de ser podría explicarse como consecuencia de un error en el cálculo de los maestros constructores.

Tres arcos estrechos en la galería superior

Entre los capiteles podemos apreciar las bolas con caperuza vistas en otras cestas de este mismo templo, cabecitas, hojas de palma de gran esquematismo y relieve plano, serpientes, así como una graciosa composición del tema del Pecado Original de Adán y Eva.

Capitel del Pecado Original

Además, en una de columnillas de la galería aparece adosado un personaje barbado vestido a la manera de la época que emparenta claramente con la escultura de la vecina ermita de San Román de Escalante.

Enigmático personaje en una estatua columna

La galería ciega del registro inferior, esta vez sí totalmente simétrica, se compone de cinco arcos de medio punto con roscas de gran variedad decorativa y que descansan sobre capiteles figurados a base de cabecitas humanas.

Detalle de la arquería inferior del ábside

La mayoría de especialistas coinciden en ver en este conjunto de cabezas que adornan las cestas de la galería baja una muy particular representación de los Apóstoles acompañando a Cristo (cabeza central individualizada rodeada de una especia de mandorla lobulada). De ser correcta estaríamos ante una inusitada representación imberbe del Salvador, nada frecuente en el imaginario medieval.

¿Cabeza de Cristo?

Este personaje se halla flanqueado por lo que se supone un Colegio Apostólico; tema de lo más frecuente en decoraciones pictóricas absidiales durante el románico pero que, en este caso y siempre dentro de la tendencia a sintetizar y huir de lo corpóreo del maestro de Bareyo, se resuelve mediante escultura.

Personaje esculpido que algunos piensan que es Cristo

Los muros laterales del tramo recto presbiterial se configuraban originalmente mediante credencias definidas por un gran arco de medio punto que abrazaba otros dos menores parejos. En la actualidad, el de su hastial norte ha desaparecido por completo al abrirse en su lugar una capilla lateral, conservándose algunos de sus capiteles primitivos decorados a base de seres híbridos.

Interesante capitel

La credencia presbiterial del muro sur sí ha llegado a nosotros casi en su total integridad, presentándose en sus cinco capiteles y de nuevo de manera muy sintética el tema de las Tres Marías ante el sepulcro de Cristo, apareciendo en la primera cesta los tarros con perfumes, en la segunda las Tres Marías, en la tercera el sepulcro y en la cuarta las cabezas y los centinelas custodios inconscientes.

Las Tres Marías con su ungüentarios

En el último de ellos llama la atención un rostro que parece asomar por la ventana de una fortaleza que nos evoca de inmediato la escultura de Santa María de Siones.

Arquería presbiterial

Capitel con un rostro asomando a una ventana

También encontramos capiteles figurados en los accesos a las dos absidiolas laterales en que remata el citado falso crucero, llamando la atención una de las cestas en la que un personaje parece tirar de una yunta de bueyes. En el interior de las pequeñas exedras hallamos relieves de un ángel decapitado (lado del evangelio) y un personaje barbado y coronado que blande un cuchillo a otra figura más jóvenes (lado de la epístola). Ambas esculturas vistas conjuntamente podrían conformar el tema del Sacrificio de Isaac.

Abraham e Isaac

Además de la linterna, cuyos nervios apean sobre ménsulas también figuradas, son dignos de admirar los capiteles del arco triunfal: apareciendo en uno un personaje luchando cuchillo en mano con un cuadrúpedo y una serpiente con una cabeza de rapaz como testigo; y una lucha de dos dragones de cuerpo escamado y cinco cabezas en su cesta opuesta.

Dragones de cinco cabezas

La pila bautismal

Sobresaliente también es la pila bautismal original conservada en la iglesia, sin duda, una de las piezas más interesantes del románico cántabro junto a su vecina de Santoña y a la de Santillana del Mar.
Se trata de una obra contemporánea al resto del edificio y configurada seguramente por el mismo taller. Consta de dos grandes bloques monolíticos bien diferenciados. El pedestal, hermano gemelo del que sostiene la citada pila de Santoña, presenta dos leones que atrapan en sus fauces lo que parece ser un brazo humano dispuesto sobre una cabeza estilísticamente muy parecida a varias de las presentes en capiteles del propio templo.

Pila bautismal, Bareyo

La cuba, de forma tetralobulada y avenerada en sus caras interiores, presenta diferente decoración en cada uno de sus cuatro lóbulos: un entrelazo de tipo "nudo de Salomón", zarcillos ondulantes de los que brotan hojas perladas, palmetas también muy parecidas a las presentes en capiteles de la iglesia y, por último, una minuciosa labor de cestería.

(Autor del texto del artículo/colaborador de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)

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Última actualización de "IGLESIA DE SANTA MARÍA DE BAREYO, CANTABRIA" en julio de 2016