Guía
monumental (Arte e Historia) de Manacor, Mallorca
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Manacor |
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Islas
Baleares |
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Llevant |
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40.000 |
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80 |
Introducción
a la guía de arte (monumentos y rutas) de Manacor, Mallorca
La "mano
del corazón", como puede traducirse el nombre de Manacor,
es uno de los rincones más aclamados por el turismo mallorquín
desde hace ya años. Posiblemente su denominación se
deba a su ubicación en el interior de la isla, a 65 kilómetros
de Palma. La villa fue fundada aquí en el siglo XIV, por mandato
del rey Jaume II, aunque existen vestigios de asentamientos humanos
estables desde antes del siglo V.
La belleza de
sus calles, siempre limpias y cuidadas, el carácter hospitalario
de sus gentes, la popularidad de sus perlas de cultivo -exportadas
a todo el mundo desde que en 1902 se fundase la primera fábrica-
y el encanto natural del entorno suplen con creces la ausencia de
playas en esta localidad.
Y no hay que olvidar
que en la actualidad Manacor se enorgullece de contar con un embajador
de la talla de Rafa Nadal, uno de los tenistas más grandes
de la historia a nivel internacional y natural de esta bella tierra.
Plaza
Sa Bassa
Ubicada en pleno
centro de la ciudad y confluencia natural de caminos desde antaño,
Sa Bassa es a día de hoy uno de los rincones más populares
de Manacor, siempre animado y concurrido, y envuelto en un aura de
magnetismo soportada por la elegancia clásica de los edificios
que la circundan, algunos en pie desde el siglo XVII.
La vida comercial
impera en esta plazuela, repleta de bares, tiendas de artesanía,
restaurantes y cafés con solera como es el caso del Agrícola,
bien conocido por su cuidada decoración, como si de un casino
de lujo se tratase, así como por la exposición pictórica
que exhibe en su interior.
Iglesia
de Santo Domingo
En las inmediaciones
de la Plaza Sa Bassa, siguiendo por la calle Mayor, esta peculiar
iglesia capta la atención del paseante no sólo por la
belleza barroca de su fachada, flanqueada por dos soberbias torres
ricamente labradas, sino por el valor simbólico de uno de los
tesoros que guarda en su interior: aquí se encuentra el famoso
S'Alicorn, protagonista indiscutible del folclore manacorí,
mezcla de hombre con cabeza de asno subido en un triciclo. Según
cuentan los locales. S'Alicorn es una metáfora burlesca de
los sacerdotes de la Inquisición.
La figura de S'Alicorn
sale a las calles cada 24 de mayo, cuando se celebra el Balls dels
Moretons, durante las fiestas de Santo Domingo.
Iglesia
Nuestra Senyora dels Dolors
La grandeza de
este templo sobresale de entre los edificios de alrededor, con su
porte fastuoso y recargado propio de las construcciones neogóticas
del siglo XIX. Destaca la presencia de una esbelta torre anexa de
80 metros de altura, y ya en el interior, la sucesión de capillas
circundando la nave central. El templo fue edificado por orden del
rector Rubí sobre la antigua iglesia de Sana María de
Manacor, del siglo XV. En la actualidad se rinde culto al Sant Crist
de Manacor.

Antiguo
Palau Reial
Junto a la Iglesia
de los Dolores puede admirarse otro edificio destacado, antaño
palacio residencial del rey Jaume, y hoy ocupado por el conocido bar
Sa Torre del Palau, que invita a degustar un café en un entorno
que mantiene la estética de finales del siglo XIII, fecha en
que se erigió el palacio.
De la estructura
original del palacio sólo se conserva la Torre del Homenaje,
de sección cuadrada y marcado estilo gótico.
Iglesia
de San Vicente Ferrer
La austeridad
y sencillez son las notas dominantes de este bello templo, erigido
a finales del siglo XVI en la conocida Plaza del Convento.
La sobriedad de
su fachada sigue la estética propia de las iglesias dominicas,
aunque puede apreciarse algún ornamento gótico, visible
en la torre anexa con remate piramidal, e incluso clásico,
como el frontón que corona su puerta.
Ya en el interior,
de una sola nave, luce esplendorosa la Capilla del Roser, obra insigne
del barroco, repleta de adornos y remates dorados por doquier. La
capilla alberga un preciado órgano del siglo XVII.
Destaca también
el hermoso claustro estructurado en torno a un patio rectangular,
formado por arcadas de medio punto de cuidadas proporciones.
Torre
de Ses Puntes
El peculiar nombre
de esta torre responde a su remate almenado, que recuerda la función
defensiva que tuvo la construcción cuando fue levantada, entre
los siglos XIII y XVI.
En la actualidad
la torre aloja una sala de exposiciones, función muy distinta
para la que fue concebida en sus orígenes, y que no era otra
que la de avistar las señales emitidas por las atalayas costeras
y prevenir así a la población ante posibles invasiones.
Muy cerca de aquí
se encuentra la Plaza de Ramón Llul, justo donde se celebraba
el antiguo mercado de ganado, verduras, lana y otros productos. También
en las proximidades, la Plaza de Sant Jaume enamora con su coqueta
fuente de los Cuatro Peces. Algo más alejada, la Plaza junto
a la Plaza de Sa Mora bien merece ser visitada, con su moderna fuente
emulando una silueta de mujer, dando la bienvenida a la ciudad a los
visitantes que llegan en tren, pues aquí mismo se encuentra
la estación.
Torre
dels Enagistes
A las afueras
de la ciudad se mantiene estoicamente esta antigua torre defensiva,
ajena al paso del tiempo desde el siglo XVI, momento en que fue construida
con fines defensivos.
Hoy se aloja aquí
el Museo Histórico de Manacor, interesante muestra de diversos
objetos que narran la historia antigua de la ciudad, con monedas,
utensilios de navegación, cerámicas e incluso un mosaico
de la basílica paleocristiana de Son Peretó (siglo V).
Portocristo
La zona portuaria
de Portocristo se localiza a unos 14 kilómetros de Manacor
en dirección este, y es sin duda una vía de escape para
los manacoríes que quieren disfrutar de una jornada de diversión
junto al mar sin necesidad de grandes desplazamientos.
Pasear por Portocristo
significa disfrutar de la brisa marina que recorre sus calles, de
la limpieza del paseo marítimo, engalanado con una bella sirena
de bronce en uno de sus extremos, y de las joyas arquitectónicas
que pueblan el lugar. Tal vez sea la Iglesia de la Mare de Deu el
edificio más representativo, a pesar de su reciente construcción,
pues data de finales del siglo XIX. Más antigua es la Torre
dels Falcons, erigida en el siglo XVI para defender el puerto de ataques
invasivos por mar, o las singulares Coves Blanques, una galería
de cuevas situadas a ras del mar que fueron morada de pescadores hasta
mediados del siglo XIX.
Si embargo, si
por algo es conocido Portocristo dentro y fuera de sus fronteras es
por los tesoros que oculta en su interior. Bajo tierra se encuentran
algunas de las cuevas de mayor renombre de nuestro país, como
es el caso de las cuevas de Hams, y muy especialmente, las cuevas
del Drach, maravillosa oquedad de 1700 metros de recorrido en donde
la naturaleza ha sabido esculpir con genial intuición las más
asombrosas formas. Las cuevas del Drach guardan en su interior el
lago Martel, uno de los mayores lagos subterráneos de todo
el planeta.
Manacor
Prehistórico
En los alrededores
de Manacor se encuentran vestigios arqueológicos que hablan
del pasado remoto de esta insigne localidad. Merece la pena desviarse
hasta S'Hopitalet Vell, en la zona de Calas de Mallorca, para conocer
in situ el poblado prehistórico de Es Velar, donde se conserva
en buen estado un talayot o torreta de grandes dimensiones, posiblemente
erigido en la Edad de Bronce, hacia el año 4.000 a.C.
A unos 8 kilómetros
de Manacor siguiendo la carretera que lleva a Sant Llorenç
des Cardassar se puede visitar la basílica paleocristiana de
Son Peteró, fechada en torno al siglo V d.c. Los bellos mosaicos
que un día recubrieron sus paredes se exponen hoy en el Museo
Histórico de Manacor.
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