Guía
monumental de Talamanca de Jarama. Madrid
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Talamanca
de Jarama |
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Madrid |
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Campiña |
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2.400 |
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657 |
Introducción
a la historia de Talamanca de Jarama hasta la Edad Media
Talamanca
es una de las poblaciones más antiguas y con mayor historia
de la provincia de Madrid. Su primer poblamiento debió ser
prerromano y se identifica con la antigua Mantua Carpetana.
Posteriormente
fue ciudad romana y visigoda de cierta relevancia con el nombre de
Armántica, y posiblemente ya estuviera amurallada.
Tras la invasión
musulmana, Talamanca se convierte en importante ciudad-fortaleza como
parte de la línea defensiva de la llamada Marca Media que protegía
Toledo de los reinos cristianos del norte.

Llegó a
tener en el siglo XI gran prestigio por su escuela coránica
jurista que rivalizó con las de Córdoba y Toledo, siendo
su principal representante Umar Al-Talamankí.
Fue asaltada por Fernando I en 1062 y definitivamente reconquistada
por su hijo Alfonso VI en la campaña de conquista de Toledo
de 1085, convirtiéndose en cabeza de Comunidad de Villa y Tierra.
Por
la situación adelantada de Talamanca de Jarama al sur del Sistema
Central, vivió el siglo XII con la amenaza de los empujes de
almorávides y almohades.
Si bien es cierto
que para aquél entonces la teórica frontera cristiano-musulmana
se había desplazado hacia el territorio situado entre el Tajo
y el Guadiana, siempre existió el riesgo de involución
de las conquistas castellanas.
Tal amenaza se
materializa en el año 1196, cuando Talamanca de Jarama es arrasada
por la tropas de Yacub ben Yusuf siendo una de las poblaciones cristianas
más norteñas atacadas por los almohades aprovechando
la debilidad castellana tras el desastre de la batalla de Alarcos
del año anterior.
Iglesia
de San Juan Bautista
Aunque la Talamanca
medieval llegó a tener cinco iglesias: Santa María de
la Almudena (antigua mezquita), San Miguel, Los Milagros (Moravito),
Santiago (en el arrabal) y San Juan Bautista, hoy sólo perviven
parte de dos de ellas.

San Juan Bautista
fue un edificio de un genuino estilo románico "segoviano".
Debió tener una nave con sus portadas y la cabecera. Su construcción
debemos retrasarla a las décadas finales del siglo XII o más
probablemente a las primeras del XIII.
Las características comunes de esta iglesia con los edificios
segovianos se resumen en su articulación mural en paños
verticales mediante columnas -cuatro como es mayoritario en Segovia-
y horizontalmente mediante impostas. Los bellos ventanales de arquivoltas
de medio punto baquetonadas que apoyan sobre columnas también
son propias de Segovia.
No
obstante, lo más característico y diferenciador del
románico segoviano (aunque no exclusivo) es la profusa decoración
de las cornisas, con el alero soportado por canecillos esculpidos
y entre los que se intercalan metopas con motivos vegetales y geométricos.
En Talamanca encontramos las mismas formas en estas metopas que las
de las iglesias de la capital segoviana o amplias comarcas colindantes
como en El Pirón y Tierras de Pedraza y Sepúlveda.
Lamentablemente
la nave fue demolida y reconstruida en el siglo XVI en estilo renacentista
como atestigua su portada occidental, su campanario o sus naves constituidas
de arcos carpaneles sobre columnas.
Centrándonos
en el exterior de la cabecera diremos que su fábrica es de
perfecta sillería caliza. El semitambor es articulado en cinco
paños verticales mediante cuatro gruesas columnas que parten
de respectivos plintos y llegan hasta el alero.
En el paño
central y los dos extremos se abren ventanales de doble derrame rodeados
de arquivolta plana con guardapolvos liso que apoyan sobre esbeltas
columnillas con capiteles vegetales.
Lo más
señalado de esta iglesia de San Juan Bautista es el conjunto
de tallas de capiteles, canecillos y metopas. Aunque lamentablemente
están muy erosionadas, se aprecian perfectamente animales del
bestiario románico, como arpías, dragones, leones, etc.

En el interior,
el ábside se cubre con bóveda de horno reforzada por
seis nervios triples apoyan sobre columnas adosadas a los muros del
hemiciclo. Este tipo de abovedamiento es típico del románico
tardío cuando se empieza a popularizar los avances arquitectónicos
cistercienses. Un buen y cercano ejemplo es el de la iglesia de la
Asunción de Duratón en Segovia.
En al lado de
la Epístola hay arcos ciegos de medio punto y sobre ellos restos
de yeserías mudéjares.
En el interior
se guarda la talla de la Virgen de la Fuente Santa, réplica
de la escultura románica que desapareció en 1936 y una
pila bautismal románica de gajos y friso de entrelazos.
Ábside
de la Ermita de Los Milagros o Moravito
La antigua parroquia
de los Milagros debió ser erigida sobre otra visigoda y aún
se han encontrado restos tardorromanos bajos sus cimientos en las
excavaciones realizadas por la arqueóloga Concepción
Abad en los años 80.
Sólo queda
la cabecera bastante bien conservada gracias a la restauración
acometida en 1973, aunque le haría falta alguna intervención
en la parte alta de los muros exteriores.
Es un notable y puro ejemplar de mudéjar castellanoleonés
perteneciente al siglo XIII.

El tambor absidal
tiene cuatro partes superpuestas, la primera es un zócalo de
calicanto sobre el que se apoyan tres cuerpos de arquerías
murales de ladrillo. Todos los arcos son de medio punto y doblados.
La particularidad es que el cuerpo intermedio presenta desalineados
los ejes de sus arcos con respeto a los del cuerpo inferior y superior.
No existe línea
de imposta ni recuadros o alfices.
En los muros presbiteriales se produce una superposición similar,
pero con algunas diferencias. Los pisos tienen dos arcos doblados
de medio punto por cuerpo pero en esta ocasión son recuadrados
por un falso alfiz.
Al interior se
accede por un amplio arco triunfal de cuatro roscas ligeramente apuntadas.
La bóveda del presbiterio es de medio cañón apuntado
y la del ábside cuarto de esfera. El arco de embocadura del
ábside tiene tres roscas.
El descentrado
de los arcos exteriores del ábside homologa este templo con
algunos de la vecina Guadalajara y de la comarca castellanoleonesa
de Tierra de Pinares, como ciertas iglesias de Olmedo, Íscar
y Alcazarén, en Valladolid, o Madrigal de las Altas Torres
en Ávila.
Puente
"romano"
El Puente de Talamanca
de Jarama probablemente es de origen romano aunque fue muy reformado
en la Edad Media y en el siglo XVI, por lo que muestra una cierta
irregularidad en sus formas, tanto en la alineación como en
la pendiente.

Su fábrica
es fundamentalmente de sillería, sobre todo en las partes bajas,
aunque se remató con mampostería en las zonas superiores
(pretil). Tiene cinco arcos de distinto perfil, aunque predominan
los escarzanos. Los pilares tiene enormes tajamares triangulares o
poligonales.
Hay que decir
que este puente ya no salva el río Jarama para el que fue construido,
debido a un cambio de cauce del citado río.
Muralla
de Talamanca de Jarama
Talamanca de Jarama
conserva algunas partes de su muralla medieval- Se trata de restos
de la cerca mudéjar del siglo XIII, aunque probablemente tuvo
origen árabe.

Su material es
diverso aunque su mayor parte es de cajas de mampostería encintada
con hiladas de ladrillo.
Conserva alguna
puerta muy restaurada y restos de torres.
En
los alrededores de Talamanca: la iglesia románica de Santiago
Apóstol de Venturada.
A muy pocos kilómetros
de Talamanca de Jarama, podemos visitar la iglesia de Venturada que
es un modesto ejemplar del románico rural madrileño.
Tiene una portadita
de tres arquivoltas de medio punto con escocias y baquetones, donde
se conserva una corona de puntas de diamante del más genuino
estilo románico tardío.
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