Monasterio
de Ripoll
Santa
María de Ripoll es un Monasterio de origen altomedieval
que impulsa definitivamente y de manera colosal el obispo Oliba.
A
comienzos del siglo XI el obispo Oliba manda reestructurar la iglesia
existente para convertirla en una de las más desarrolladas
de la época: nada menos que cinco naves, fachada con dos altas
torres, crucero larguísimo y cabecera de siete ábsides.
Los diferentes
avatares que sufrió este conjunto desembocó casi en
su ruina el siglo pasado, siendo restaurado -casi reconstruido- a
finales de esa centuria.
Por eso, lo
más interesante es la grandiosa portada occidental que se debió
levantar en el corazón del siglo XII.
Es
de las más monumentales del románico en España.
Un enorme arimez lleva siete frisos completamente esculpidos donde
se desarrollan ciclos testamentarios rematados en lo alto por un Pantocrátor
rodeado por el Tetramorfos.
La portada, propiamente dicha,
es de arcos de medio punto y sus columnas, arquivoltas y cariátides
contribuyen al mensaje apocalíptico de la fachada.
A pesar de la gran belleza
del conjunto, el aficionado al arte románico se sentirá
algo confuso ante este conjunto pues sus formas y estructuras más
asemejan a un arco triunfal romano que a una puerta románica
medieval. El origen de los artífices bien pudiera justificarlo.
El claustro es románico
tardío aunque se finalizó en época gótica.
Su interés radica en la calidad de algunas de sus tallas y
la colección de ángeles que muestra.