El Monasterio
de San Juan de Ortega es uno de los puntos más emblemáticos
del Camino de Santiago.
Desde hace más
de 800 años atiende a los peregrinos que por allí
pasan en busca de la catedral compostelana.
La iglesia
del Monasterio de San Juan de Ortega es obra de mitad del siglo
XII. Exteriormente, la cabecera es muy hermosa y monumental, con
tres ábsides de planta semicircular. El central es de gran
volumen y tiene un ingenioso juego de columnas en las que se apoyan
diversos arcos.
Interiormente,
se aprecian dos partes. La cabecera es románica. Pero desde
el crucero hacia los pies es obra del siglo XV, aunque se tuvo
en cuenta el estilo primitivo y salvo la hojarasca gótica
de los capiteles, no hay grandes contrastes entre una parte y
otra.
El ábside
central de San Juan de Ortega tiene una estructuración
muy especial en sus ventanales. Éstos tienen diez arquivoltas
en degradación que se abocina en todo el derrame, creando
un singular juego de luces y sombras al incidir la luz de los
amaneceres.
La
escultura monumental está repartida en 76 capiteles, media
docena de los cuales son historiados.
Mención
especialísima merece el triple capitel que reproduce el
ciclo de la Natividad completo.
Dicho
capitel es objeto de admiración universal. En los equinoccios,
a las 5 de la tarde, hora solar, es protagonista de un acontecimiento
que se conoce como "Fenómeno o Milagro de la Luz" gracias
a un rayo de luz que ilumina el capitel de la Anunciación,
siendo la contemplación del fenómeno algo fascinante,
que mezcla el arte con la música y lo mítico.
El sepulcro
de San Juan de Ortega, se había conservado en la cripta,
pero al inundarse ésta ha sido reubicado junto al ábside
de la Epístola. Se trata de una joya escultórica
del románico final español.
Está
completamente decorado con figuras y escenas, con relieves elegantes,
de original factura y cuidada labra.