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Monasterio de San Pedro de Arlanza (Burgos)


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Los textos de "MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA" son propiedad de © Arteguias.com. Las imágenes de las pinturas de la sala capitular del Monasterio de San Pedro de Arlanza se usan bajo Licencia Creative Commons Attribution-Share Alike. El autor de la del MNAC es David Monniaux y las del Museo Metropolitano es sailko

Monasterio de San Pedro de Arlanza (Burgos)

Introducción y ubicación

El legendario Monasterio de San Pedro de Arlanza está considerado como "Cuna de Castilla" y uno de los cenobios más impresionantes que tuvo la España condal. Podríamos afirmar que Arlanza tuvo el mismo valor emblemático para Castilla que San Juan de la Peña para el Reino de Aragón.

Ruinas del Monasterio de San Pedro de Arlanza

Al valor artístico e histórico del cenobio hay que añadir su soberbio emplazamiento en los rocosos y majestuosos cañones excavados en la roca por el río Arlanza, en plena Sierra de las Mamblas burgalesas rodeado de encinas y sabinas.

El monasterio se ubica  junto a las aguas del río Arlanza

Administrativamente, pertenece al municipio de Hortigüela y se encuentra a mitad de camino entre esta localidad y la hermosa villa de Covarrubias.

Historia del monasterio

Sin duda, el origen histórico de San Pedro de Arlanza hay que buscarlo en los numerosos eremitas que habitaban las cuevas de los cañones calizos del Arlanza y que, en un momento dado, abandonaron la vida eremítica para abrazar la cenobítica como monjes de un monasterio.

Capitel procedente del monasterio y expuesto en el Museo de Burgos

El primer templo de este monasterio debió ser el de San Pelayo o San Pedro del Viejo que se encuentra parcialmente en ruinas en el promontorio que domina, no sólo el monasterio actual, sino una vasta extensión del valle del Arlanza. Este edificio tiene partes prerrománicas del siglo X que así lo parecen atestiguar.

Aunque se suele citar un documento por el que el mismísimo conde Fernán González fundó este monasterio en el año 912 al encontrarse con un grupo de eremitas cuando perseguía un jabalí, lo más probable es que la fundación se deba a nobles de Tierras de Lara allá a comienzos del siglo X.

Ermita prerrománica de San Pelayo o San Pedro el Viejo

El propio conde Fernán González y su esposa Doña Sancha fueron enterrados en Arlanza en el siglo XII cuando sus cuerpos fueron trasladados desde Santa María de Lara donde reposaban desde su muerte. Tras la Desamortización de Mendizábal, el abandono y la progresiva ruina del monasterio obligaron a trasladar sus tumbas a la Colegiata de Covarrubias donde hoy se exponen junto a la cabecera de la iglesia.

Lo que sí es cierto es que además del conde Fernán González fueron varios los reyes posteriores como Fernando I de Castilla, quien en principio eligió este lugar para su enterramiento, Alfonso VII o Alfonso VII quines se erigieron en grandes benefactores de San Pedro de Arlanza, mediante numerosas donaciones.

Decoración románica de la iglesia del siglo XI

El mayor prestigio y poder de este monasterio se vivió en los siglos XI y XII, decayendo en los dos posteriores.

No obstante el monasterio llegó con vida al siglo XIX, momento en que los monjes fueron exclaustrados.

Virgen de las Batallas, procedente de San Pedro de Arlanza

Historia constructiva

A nivel constructivo, Félix Palomero opina que debió existir un templo prerrománico en el solar del actual, al estilo de lo que sucedió en Santo Domingo de Silos.

Ruinas de la iglesia de San Pedro de Arlanza

En el año 1080 se iniciaron nuevas obras, extremo que se conoce por una inscripción perdida que existía en el ábside lateral sur que rezaba así:

"Gobernando el abad Vicente, era 1119 (año 1081) hicieron esta obra Guillermo y su padre Osten"

Esta nueva construcción, ya del románico pleno, aprovecharía los muros laterales del templo prerrománico, pero rehaciendo la cabecera, al modo románico, así como el alzado interior.

Ábside sur

En el siglo XII debió construirse un claustro románico en el lado sur, hoy desaparecido, y las consiguientes dependencias claustrales, de la que queda -aunque bastante modificada- la sala capitular.

En el siglo XIII se alzó parte de la torre actual, con fines bastante defensivos, dadas sus características estructurales.

Torre del monasterio con el cilindro que contiene la escalera de caracol

Pero las principales transformaciones del Monasterio de San Pedro de Arlanza llegarían en los siglos XV, XVI y XVII.

Para empezar, la iglesia románica recibió una cubierta tardogótica, obra de Simón de Colonia, recreciendo la cebecera y colocando pilares góticos en los muros laterales.

Pilar con columna y capitel góticos de la reforma de los siglos XV y XVI

También se llevó el refectorio a su emplazamiento actual en la panda oeste, abovedándolo con crucería compleja.

De esta campaña sería también el cuerpo superior de la torre.

Cuerpo superior de la torre, desde donde se presencian magníficas panorámicas

En el siglo XVII se sustituye el claustro románico por el actual herreriano obra de Pérez de Palacios. También se acomete, unas décadas después, el llamado Claustro Menor.

Detalle del claustro mayor herreriano

Tras esta serie de construcciones y remodelaciones el complejo del Monasterio de San Pedro de Arlanza llegó al siglo XIX en buen estado y con vitalidad. Por desgracia, y como en tantos cenobios españoles, la ruina hizo presa él tras la Desamortización de Mendizábal. Además, numerosas obras de arte fueron vendidas, expoliadas o destruidas.

Suelo de la iglesia abacial con el arranque de los pilares de sustentación

Portada en el Museo Arqueológico Nacional. MadridTal es el caso de la enorme biblioteca que ocupaba la sala capitular con códices de gran antigüedad que se dispersaron a numerosas manos, muchas de ellas particulares y anónimas. Afortunadamente, una parte importante se guarda en el vecino Monasterio de Santo Domingo de Silos.

Un elemento arquitectónico importante que fue trasladado es la puerta occidental de la iglesia, soberbio ejemplar de finales del siglo XI o comienzos del XII y que se expone en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Sepulcro de Mudarra

También fue trasladado, en esta ocasión al claustro de la Catedral de Burgos, el Sepulcro de Mudarra, hermanastro de los Siete Infantes de Lara, obra maestra de la arquitectura funeraria tardorrománica.

Fragmento de pintura mural de la sala capitular, hoy en el MNAC

Más trágica aún se puede considerar la pérdida de los distintos fragmentos de pinturas murales que conservaba la sala capitular y fechables a comienzos del siglo XIII que se dispersaron entre el Museo Nacional de Arte de Cataluña, el Fogg Art Museum de la Universidad de Harvard y el Museo Metropolitano de Nueva York.

Dragón perteneciente a la sala capitular de San Pedro de Arlanza, hoy en The Cloisters (Museo Metropolitano de Nueva York)

Los edificios monásticos

La iglesia

Detalle del presbiterio del ábside central

Las obras del siglo XI y XII conformaron un templo románico pleno de planta basilical -sin transepto- de tres naves con cuatro tramos, engarzadas a una cabecera triabsidal cuyos ábsides disponían de tramos presbiteriales muy desarrollados y ábsides de planta semicircular. Los presbiterios tenían bóveda de medio cañón y los espacios absidales, bóveda de cuarto de esfera. Delante de la puerta había un nártex y un coro. La longitud total de esta iglesia alcanzaba la nada despreciable cifra de cuarenta metros.

El ábside septentrional es el mejor conservado

Desde el exterior se puede observar parte de esta cabecera, en concreto el ábside septentrional (muy restaurado) y parte del central donde se aprecia el sistema de contrafuertes que se añadió cuando lo recrecieron para soportar una bóveda de crucería.

El ábside del Evangelio tenía una columna entrega y una aspillera de iluminación. Por su parte, el ábside principal tiene vanos abocinados sin columnas ni impostas, sólo con la decoración de un entrelazado en la parte superior del intradós.

Exterior de la cabecera de la iglesia monacal

La capilla mejor conservada es la septentrional, puesto que la meridional perdió el tramo del presbiterio y el principal o central sufrió un recrecimiento tardogótico para recibir una bóveda de crucería que luego se desplomó.

Hay algunas peculiaridades que llaman la atención en esta cabecera. Una de ellas es el uso de dobles columnas que arrancan desde el suelo para luego continuar con una sola. Bango Torviso ya advirtió que ésta es una particularidad de la arquitectura medieval española que se aprecia en momentos tan distantes cronológicamente como la Arquitectura Asturiana (Santa María del Naranco y Santa Cristina de Lena) o la Arquitectura Hispanolanguedociana de numerosos monasterios cistercienses de los siglos XII y XIII.

Columnas dobles y sencilla

Otra de las cosas que llama la atención es la alineación de las hiladas de sillería de las bóvedas de los ábsides, donde llegado un punto cercano a la clave, se dejan de alinear de forma concéntrica y se establecen tres superficies engarzadas de manera un tanto arbitraria.

Aparejo de sillares en la bóveda de horno del ábside norte

Es en esta zona de la iglesia de San Pedro de Arlanza donde se han conservado una serie de capiteles con diferente relieves. Algunos son extraordinariamente esquemáticos con hojas triangulares estriadas. Otros, más elegantes, interpretan las cestas de los capiteles compuestos romanos. Uno de ellos llama la atención por tener en cada cara volutas con un cono truncado y estriado que puede semejarse -lejanamente- a los pitones jaqueses.

Cuatro capiteles de la iglesia abacial

Por último, hay un pequeño grupo de capiteles figurados zoomorfos: uno de parejas de aves, otro de leones con sus respectivas cabezas, otros dos con leones de cabeza común.

Capitel con aves

Las naves originales se dividirían mediante arcos formeros de medio punto sobre pilares cruciformes con semicolumnas en sus frentes. Los arranques de estos pilares -incluyendo sus podiums cilíndricos- se conservan en desigual estado. No parece que el templo estuviera abovedado en piedra sino que más bien estarían cubiertas con techumbres de madera.

Plinto cilíndrico y pilar en cruz griega con semicolumnas en los cuatro frentes

El gallardo y espectacular campanario que se yergue en el costado norte del templo es otra de las delicias de San Pedro de Arlanza y que tanta personalidad da al complejo.

La torre es uno de los elementos mejor conservados del Monasterio de San Pedro de Arlanza

Debió construirse esta torre sobre la primitiva sacristía. Exteriormente se articula en dos cuerpos. El inferior es de comienzos del siglo XIII y se anima con bonitas arquerías murales apuntadas y columnas en los codos, mientras que el cuerpo superior o de campanas (finales del XV o comienzos del XVI) es más sencillo y tiene troneras muy rasgadas. Hay que destacar la soberbia torrecilla adosada que contiene la escalera de caracol para acceder a los pisos superiores.

Escalera de caracol de la torre

El aspecto de esta escalera -aunque angosta y empinada- refleja la buena construcción del conjunto del monasterio. Toda la fábrica es de sillería que conserva una interesante colección de marcas de cantero.

La escalera de la torre presenta una cuidad construcción con sillería. Abundan las marcas de cantero

De estos pisos, el más interesante es el anterior al nivel de las campanas. Pertenece a las obras de comienzos del siglo XIII y está abovedado con crucería sencilla, cuyos nervios apean sobre columnas en las cuatro esquinas. Los muros llevan parejas de arcos apuntados murales de descarga.

Columna que soporta la bóveda de crucería del primer cuerpo de la torre

Otras dependencias monásticas

La sala capitular

Sala Capitular

Aunque muy reformada y destruida todavía tenemos la sala capitular románica que constaba de dos pisos. El inferior fue obra de la primera mitad del siglo XII y el superior de unas décadas después. Todavía se aprecian arcosolios con columnas románicas.

Columna románica de la sala capitular

De la sala capitular es aún más importante lo que tuvo y se perdió. Nos referimos a un conjunto de pinturas murales románicas que se dispersaron a diferentes museos, especialmente el Museo de Cataluña y el Metropolitano de Nueva York.

León pintado en la sala capitular pero traladado al Museo Metropolitano de Nueva York (The Cloisters)

Más concretamente en el MNAC se conserva:

  • Un espectacular grifo junto a un "Árbol de la Vida"
  • Un castillo.
  • Un dragón pintado en una enjuta bajo una cenefa de rombos
  • Un ave, también en una enjuta bajo una cenefa de grecas.

En el museo neoyorquino citado se exponen:

  • Un magnífico león con amplios bigotes y porte egregio.
  • Un fantástico dragón con la cola serpentiforme anudada.

El claustro mayor o procesional o de los intelectuales

El claustro mayor visto desde lo alto de la torre

En este espacio del costado meridional de la iglesia se encontraba el claustro románico con reformas góticas hasta que fue reemplazado por el actual renacentistas a finales del siglo XVI y comienzos del XVI (se cree finalizado para 1617). Es una construcción de hechuras herrerianas, muy sobria y monumental, compuesta de dos pisos, aunque falta la panda este y la cubierta del segundo piso.

Arquería del claustro mayor, que dispone de dos pisos

En el centro había una fuente que fue trasladada en 1933 al Paseo de la Isla de la capital burgalesa.

El claustro nuevo menor

Debió ser erigido poco después del mayor a mediados del siglo XVI (entre 1633 y 1655). Tiene forma trapezoidal y es bastante más pequeño que el claustro procesional. El piso bajo está cubierto con bóveda de aristas.

Claustro menor

Este pequeño claustrito tiene la particularidad de que es el centro hay plantado un enorme abeto pinsapo que oscurece este espacio. Se ha llegado a temer por la integridad de este claustro como consecuencia de las raíces de este árbol.

El refectorio gótico

En las reformas de finales del XV y comienzos del XVI se traslado el refectorio antiguo a la panda oeste, ocupándola casi completamente. Se trata de una nave alargada cubierta con bóvedas estrelladas. Hoy es de propiedad particular.

La sacristía

Se accede a través de un pasillo y se trata de un espacio abovedado con cúpula sobre trompas con casetones en forma de concha.

La fachada este y la entrada

La entrada al monasterio se encuentra al este del complejo. Es una estructura clasicista de dos niveles presidida por la figura de un caballero aplastando a dos musulmanes. Más que de Santiago matatamoros, se trataría de Fernán González en alguna de sus batallas contra los cordobeses del siglo X, por el ejemplo la célebre de Hacinas.

Fachada y puerta de ingreso al monasterio, del siglo  XVII

Hay una inscripción que no deja lugar a duda sobre la fecha de realización. Dice así:

"AÑO DE, SOLI DEO HONOR ET GLORIA, 1643"
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Última actualización de "MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA, BURGOS" en mayo de 2013

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