Castrelos
es una parroquia del municipio de Vigo, muy próximo a
su centro urbano (a tan sólo seis kilómetros por
carretera), por tanto perteneciente a la comarca de Vigo dentro
de las Rias Baixas de Pontevedra (Galicia).
Este lugar está ubicado al lado del pazo
de Quiñones de León, en un entorno donde confluyen
valores patrimoniales, artísticos y paisajísticos.
Es punto de interés en el Camino Portugués de
la Costa a Santiago de Compostela. Cuenta la parroquia de Castrelos
con unos 8.000 habitantes.

Pero nos interesa Castrelos fundamentalmente por
su apreciable iglesia románica de Santa María,
considerada una de las mejores muestras de arquitectura románica
conservadas en la comarca y especialmente por su muy buena conservación.
Su construcción se remonta al siglo XIII, con una inscripción
interior que indica el año 1216.
La iglesia de Santa María de Castrelos,
desde su construcción y consagración a comienzos
del siglo XIII, estuvo vinculada a la Orden Hospitalaria de
San Juan de Jerusalén, bajo las encomiendas de Tebra,
Beade y posteriormente Leça.

Existen documentos que en 1305 y 1497 hacen referencia
a ayudas y donaciones para el mantenimiento de la iglesia.
Según estudios documentales, la relación
de la iglesia de Castrelos con la Orden de San Juan se
prolongó al menos hasta el siglo XVI, concretamente alrededor
de 1560, cuando aún se menciona la iglesia bajo administración
sanjuanista. No obstante, en ese periodo ya funcionaba como
parroquia local, siendo habitual en la época que muchas
iglesias inicialmente hospitalarias pasaran a desempeñar
funciones parroquiales durante los siglos XVI y XVII, perdiendo
la vinculación directa con la orden militar.

Por tanto, la iglesia dejó de pertenecer
plenamente a la hospitalarios y asumió exclusivamente
funciones parroquiales durante los siglos XVI-XVII, aunque la
transición fue gradual y coexistieron ambas realidades
durante un tiempo.
Arquitectura
Como indicamos anteriormente, la iglesia de Castrelos
debió construirse en los primeros años del siglo
XIII por su fecha de consagración de 1216 y ha sabido
conservar casi sin excepción la unidad de su planta original:
una sola nave rectangular de veinte metros de largo por siete
de ancho, rematada por una cabecera formada por tramo recto
presbiterial y ábside semicircular. En siglos modernos,
se añadió adosada al lado norte del presbiterio
y del ábside una sacristía.

Los muros están ejecutados con sillería
granítica. Son lisos y carecen de contrafuertes, salvo
en la línea de conexión entre ábside y
los tramos presbiteriales.
Exterior
Cabecera
El ábside semicilíndrico carece de
columnas entregas y de cenefas horizontales. Cuenta con la singularidad
de poseer tres ventanales que no son de tipo portada, sino óculos
para iluminar el interior (uno de ellos, el septentrional está
casi completamente oculto por la sacristía moderna).

Esta forma de crear vanos de iluminación
es más propia de fachadas y de los muros de cierre oriental
de las naves, pero no es habitual en los ábsides, aunque
tenemos algunos otros ejemplos como la iglesia de San Martiño
de Gargantáns.

La moldura exterior de estos óculos es ajedrezada,
luego viene un hueco circular polilobulado (en uno hay ocho
y en otro nueve lóbulos) y se comunica con el interior
mediante una celosía de cinco huecos circulares en forma
de cruz.

Fachada occidental
La puerta de la fachada occidental de la iglesia
de Castrelos es riquísima en decoración. Tiene
tres arquivoltas apuntadas rodeadas de guardapolvos ajedrezado.
Estas arquivoltas son planas o con borde baquetonado y de chaflán
y llevan decoración de flores hexapétalas inscritas
en círculos. Un pequeño tímpano tiene una
cruz patada -que se ha querido identificar con la cruz de Malta-
y seis pequeños árboles con arquitos rodeándola.
El soporte lo constituyen tres parejas de columnas de capiteles
vegetales, algunos finalizados en pomas.

Al lado izquierdo de esta ventana hay un sillar
con un símbolo que Alfonso Rodríguez Castelao
denomina "Esvástica del Miño", que podría
estar tomada de la cultura castreña. También puede
tratarse de un "Nudo de Salomón" conjunto de
dos eslabones entrelazados que ha sido un elemento empleado
por numerosas civilizaciones antiguas.
El conjunto lo enriquece una ventana de tipo portada
por encima de la puerta, de arquivolta y guardapolvos -con los
mismos ornatos de rosetas y ajedrezado- con columnas encapiteladas.
Como remate tenemos un campanario barroco de tipo espadaña
sobe el piñón superior.
Fachada septentrional
En la fachada septentrional hay otra portada de
dos arquivoltas con decoración de flores y guardapolvos
de ajedrezado. El tímpano es soportado por dos mochetas
de perfil de nacela y muestra una cruz inscrita en un círculo
con macolla y extremos circulares. Dos parejas de columnas con
capiteles vegetales finalizan el conjunto.
Fachada meridional
El más hermoso es sin embargo el muro meridional
con una portada semejante a las anteriores, aunque las arquivoltas
llevan decoración de baquetoncillos y bolas además
de las rosetas ya vistas en el occidental. El tímpano
es igual que el de la puerta occidental. Además, en las
enjutas, se abren dos ventanales de arquivolta ojival y guardapolvos
sobre columnillas y decoración muraria de flores rodeando
las saeteras.

A media altura del muro afloran ménsulas
que en tiempos pretéritos sujetaban algún tipo
de porche o pórtico.
Canecillos
El alero del ábside y de los muros laterales
está recorrido por una interesante serie de canecillos
decorados: motivos geométricos especialmente proa de
nave y nacela, cabezas humanas, flores, cabezas de carnero y
bóvidos.
Interior
Lo tardío de la iglesia se confirma también
en el interior, con arco triunfal muy apuntado y doblado, adornado
por la flores hexapétalas, que ya hemos visto en el exterior,
en las dovelas. Los apoyos son pilastras encapiteladas con hojas
de acanto o helechos. Existe otro arco fajón apuntado
en el interior del tramo presbiterial.

Avanzando al ábside, la bóveda de
medio cañón se convierte en cuarto de esfera y
se pueden contemplar los óculos o pequeños rosetones
que hacen función de ventanales.

Se conservan restos de pinturas murales de finales
de los siglos XIV y XV, restauradas en 1995, vestigios de una
más amplia decoración pictórica que cubriría
la totalidad del templo. La mayor parte fue destruida en los
años 50 del siglo XX debido a un desencalado que eliminó
la mayoría de la capa pictórica.

Estas pinturas se localizan especialmente en el
muro norte de la nave y en el arco triunfal. En cuanto a su
iconografía, representan una Epifanía, la Misa
de San Gregorio y un Cristo Varón de Dolores dentro de
una mandorla.
Junto a las pinturas está la inscripción
grabada que menciona el año 1216. Está situada
en el muro del arco triunfal, en el lado norte, a unos dos metros
de altura, distribuida en cinco líneas sobre tres hiladas
de sillares. Esta inscripción permaneció oculta
durante siglos tras un retablo barroco y solo pudo ser estudiada
tras desmontarlo, lo que dificultó su conservación
y lectura exacta, que es la siguiente: