Espinosa de los Caballeros (Ávila)
Iglesia
románica y mudéjar de Espinosa de los Caballeros
El templo parroquial
de Espinosa de los Caballeros es uno de los mejores ejemplos de iglesia
románica parcialmente construida en piedra, de toda la provincia
de Ávila, si exceptuamos los de la capital. No cabe duda que
este hecho tiene que ver mucho con su cercanía a tierras segovianas.

Procede del siglo
XII o comienzos del XIII. Actualmente es una iglesia de una sola nave
de mampostería y cabecera construida con sillería de
piedra arenisca dividida en tramo recto y ábside con planta
semicircular.
Cabecera
románica
Exteriormente,
el ábside tiene zócalo de mampostería y se articula
verticalmente mediante dos columnas entregas con capiteles de cuadrúpedos
y aves girando sus cabezas y enlazadas por la cola, ventana de doble
arquivolta achaflanada y corona de canecillos con figuras muy desgastadas
de personajes en cuclillas y animales como aves y otros que parecen
demonios.

Tras un pequeño
porche cerrado se abre la puerta con arquivoltas apuntadas de indudable
origen románico-mudéjar aunque una gruesa capa de enfoscado
oculta el ladrillo.
En el interior,
el arco triunfal es de medio punto sobre columnas, pero reformas posteriores
sustituyeron los capiteles por otros modernos más anodinos.
Tras el retablo
queda el semitambor del ábside con su bóveda de horno.
En ella se conservan pinturas murales con Cristo en Majestad y el
Tetramorfos. También queda un ventanal cegado y oculto por
una gruesa capa de yeso, pues afloran parte de las columnas que soportan
el arco del mismo.
Campanario
mudéjar
A
los pies de la nave se levanta una buena torre de ladrillo restaurada
en 1965. Tiene planta cuadrada, cuyo primer cuerpo es de tapias de
calicanto encintadas y el superior lleva dos troneras rodeadas de
dos arquivoltas apuntadas sobre impostas de perfil de nácela,
con alfiz y friso de esquinillas.
Por encima hay
un pequeño piso con tres vanos cuadrados abiertos bajo el tejado,
pero más bien parece que es un postizo que sustituyó
otro original y de mayor prestancia. A lo alto de la torre se asciende
por una escalera embebida en el interior del muro.
Como alguien no
lo remedie, la cabecera de esta buena iglesia de Espinosa de los Caballeros,
que es lo más interesante de este templo abulense, se va a
venir abajo el día menos pensado. Parece que la experiencia
de la vecina población de Orbita, donde se desmoronó
hace unas décadas la iglesia, no ha enseñado nada.