Arte
Mudéjar en Salamanca
La
Tierra de Alba de Tormes y toda la esquina noreste de Salamanca, participa
de la arquitectura románica mudéjar de la gran comarca
de "Tierra de Pinares" que se puede considerar como el vivero de este
estilo en Castilla y León.
En efecto,
las iglesias salmantinas de esta zona son extensión de las
que se acumulan en el sureste de Zamora (Toro como centro ), de Valladolid
(con Olmedo como principal referencia), oeste de Segovia (Con "capital"
en Cuéllar y Coca), y norte de Ávila (con Arévalo
y Madrigal de las Altas Torres como principales focos).
Excepcionalmente,
al sur de la provincia, en Béjar, encontramos un importante
ejemplar de mudéjar de influencia románica. Nos referimos
a la iglesia de Santa María la Mayor.
Algunas
iglesias mudéjares de la provincia de Salamanca
San
Juan de Alba de Tormes
La villa de
Alba de Tormes se puede considerar la capital del arte románico
mudéjar de Salamanca.
Aunque
actualmente sólo conserva dos monumentos del estilo, no hace
demasiado tiempo existieron muchos más.
De hecho,
todavía quedan testimonios gráficos de otros varios
templos parroquiales que desaparecieron no hace mucho como consecuencia
de la escasa valoración que hasta hace dos décadas se
tenía de nuestro patrimonio y en concreto del arte mudéjar.
De San
Juan quedan los tres ábsides de la cabecera. Lo más
interesante es la convivencia del ladrillo mudéjar con partes
de piedra románica, en concreto, capiteles, canecillos y esquinas
de refuerzo. Los citados capiteles son de buena calidad y representan
animales de diferente condición. El más conocido es
el que representa a dos demonios con cabeza común del que salen
dos tallos de sus bocas.
En el interior
no debemos dejar de admirar su famoso Apostolario románico
de piedra, donde aparecen Cristo y los apóstoles sentados en
tallas de más de 1 metro de altura.
Santiago
de Alba de Tormes
La iglesia
de Santiago de Alba de Tormes es un buen ejemplo de la clásica
construcción mudéjar de Tierra de Pinares tan frecuente
en esta zona de Castilla.
Contaba con
una nave unida a una cabecera formada por presbiterio y ábside
semicircular, articulado por bandas de arcos ciegos de ladrillo. La
cabecera es lo único que se conserva original.

La nota curiosa
la pone el friso superior de los muros presbiteriales, donde los típicos
arquillos de medio punto dejan paso a arcos trilobulados que le confieren
un sabor aún más morisco.
Aunque no
las incluimos aquí, diremos que en toda esta comarca abundan
otras construcciones del estilo románico mudéjar. Citamos
como las más importantes las iglesias parroquiales de Coca
de Alba, Rágama, Turra de Alba, Gajates,
Galleguillos, Cantaracillo, Nava de Sotrobal,
etc.
Cantaracillo
Muy cerca de la
frontera provincial entre Ávila y Salamanca, la pequeña
población carretereña de Cantaracillo se presenta dominada
por la imponente silueta barroca de la torre de su iglesia parroquial,
la cual, se erigió sobre la primitiva estructura presbiterial
románica mudéjar, siendo aún reconocible, prácticamente
embutida, su cabecera poligonal, la cual se eleva en tres cuerpos
enriquecidos mediante arquillos dobles y triples y una banda superior
de formas cuadrangulares en rebaje.

A las afueras
del caserío y entre campos de labor, subsisten en precario
los restos de la ermita de la Vera Cruz, cuya cabecera, de factura
similar a la de la parroquial y precedida de un tramo recto, se articula
esta vez a base de dos cuerpos de arcos ciegos, esquema que se repite
en los paramentos interiores.
Rágama
La Iglesia parroquial
de El Salvador de Rágama conserva de la primitiva fábrica
medieval su cabecera semicircular y parte del hastial occidental.
El ábside, sobreelevado durante la ampliación que afectó
al conjunto del templo durante el siglo XVI, presenta tres registros
de arcos ciegos: de rosca triple los inferiores, y doblados los superiores,
quedando enmarcados éstos en espacios rectangulares coronados
a su vez mediante una cornisa de ladrillos en esquinilla.

En el muro de
los pies son visibles los restos de su primitivo paramento, el cual,
se estructuraba a base de arcadas ligeramente apuntadas sobre pilastras
que, a su vez, cobijaban grupos de cinco arquillos de desiguales dimensiones
adaptados a la luz de la rosca principal.
Paradinas
de San Juan
La iglesia de
San Pedro de Paradinas de San Juan, de cuyo anodino y excesivamente
reformado aspecto exterior sólo resulta llamativa su portada,
sorprende al interior al conservarse prácticamente intacto
su cuerpo de naves original, las cuales, quedan separadas mediante
arcos doblados de medio punto sobre soportes coronados por interesantes
capiteles pétreos que llaman la atención y rompen la
monotonía del ladrillo predominante.

Dichos capiteles
presentan en sus caras fórmulas vegetales y distintos seres
fantásticos como sirenas de doble cola y dragones. El recurso
de integrar capiteles figurados de material pétreo en un contexto
constructivo de ladrillo, se repite como hemos visto anteriormente,
en la iglesia de San Juan de Alba de Tormes.
Pedrosillo
de Alba
La iglesia de San
Pedro de Pedrosillo fue, como tantas otras, objeto de numerosas reformas
en época moderna, conservándose tan sólo de época
medieval su tramo presbiterial, rematado en un ábside estructurado
en siete paños separados por pilastras que confieren al conjunto
una apariencia poligonal. Se articula el conjunto al exterior en dos
cuerpos de arcos; de medio punto doblados el primero, y ligeramente
apuntados el segundo, repitiéndose la misma estructura decorativa
al interior.
Nava
de Sotrobal
La humilde apariencia
de la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel de Nava de
Sotrobal no es sino el resultado de las numerosas reformas y ampliaciones
de las que fue objeto durante diferentes momentos. De su primitiva
fábrica conserva tan sólo el hemiciclo absidal, concebido
originalmente a base de tres registros de arcos doblados y revocados
de los que el primero de ellos, prácticamente a ras de suelo,
quedó oculto al ser revestido con sillares seguramente para
solventar un inoportuno problema de humedades.

Gajates
De factura similar
a los ya reseñados es el ábside de la iglesia parroquial
de Gajates, donde además, se conserva en muy buen estado tras
una acertada restauración, su profundo tramo recto.
Coca
de Alba
Culminando
una nave de factura muy reciente, la cabecera de la iglesia parroquial
de Coca de Alba es el único vestigio llegado a nuestros días
de su primitiva obra románica.
Como
la mayoría de edificios de la comarca, consta de tres niveles
decorativos; uno inferior a base de arcos de roscas dobladas, uno
intermedio de esbeltos arcos peraltados embebidos en paneles rectangulares,
y un remate superior a base de formas cuadrangulares en rebaje. Conserva
también su tramo recto presbiterial articulado a base de dos
cuerpos de arcos ciegos.
Al
interior, el ábside queda cubierto mediante una bóveda
de cañón, resultando llamativa tanto la galería
de arquillos ciegos que articula el perímetro mural en su registro
inferior; como el friso de ladrillos en esquinilla que delimita el
cuerpo de ventanas.
Turra
de Alba
Bajo una potente
espadaña de factura posterior, el ábside de la pequeña
iglesia de San Juan de Turra de Alba presenta tres cuerpos de arquillos
doblados de los cuales, llaman la atención los dispuestos en
el cuerpo superior al acusar un ligero apuntamiento y quedar enmarcados
por paneles rectangulares. Al interior, el presbiterio queda dividido
en tramos mediante arcos apuntados, iluminándose a través
de tres vanos dispuestos entre dos bandas de ladrillos en esquinilla.
En el muro sur y bajo tejaroz, abre una tosca portada de dos arquivoltas
apuntadas y un nuevo friso de esquinillas, pudiendo ser fruto de una
segunda campaña constructiva que afectaría a la nave.
Peñarandilla
La iglesia de la
Asunción de Peñarandilla es uno de los edificios más
sobresalientes de la Comarca de Alba de Tormes ya que, además
del consabido ábside, conserva buena parte de la articulación
mural original románico mudéjar.

En la cabecera
se disponen tres bandas de arcos ciegos, presentando la inferior,
bastante oculta por revocos posteriores, leves signos de apuntamiento
en sus roscas. Mucho más interesantes resultan los paramentos
exteriores del muro sur al dibujarse, a cada lado de su sencilla portada
principal, tres arcos ligeramente apuntados que alcanzaban la altura
del alero original, eliminado al ser sobreelevada la nave. Sobre el
vano de ingreso, resaltado mediante un friso de ladrillos en esquinilla,
aparecen otros tres pequeños arquillos también de perfil
apuntado.

Galleguillos
de Alba
La iglesia parroquial de Galleguillos de Alba, originalmente de tres
naves reducidas a dos tras un replanteamiento posterior, presenta
la particularidad de que no es el ábside el único testigo
conservado de su pasado medieval ya que éste, quedó
prácticamente destruido, habiéndose podido rescatar
tan sólo parte de su cuerpo inferior en la cual, se adivina
la prototípica estructuración a base de filas de arcos.
Lo más
interesante del conjunto es, sin duda, la articulación del
muro sur en el que, flanqueando una sencilla portada cobijada por
una estructura exterior apuntada, fueron desplegados pares de arcos
doblados; destacando los más próximos a la cabecera
al quedar enmarcados por frisos de esquinillas que sobre los cuales,
se dibujan otros arquillos menores.
Béjar.
Santa María la Mayor
La iglesia
de Santa María la Mayor de Béjar se localiza casi en
el extremo noroeste del casco antiguo.
De estilo
mudéjar nos ha llegado el ábside. Se trata de una obra
del siglo XIII de influencia románica.
Sobre una
colosal base de mampostería se levanta el tambor a consruido
con ladrillo y formado por tres pisos superpuestos. El inferior lleva
arcos de medio punto doblados, mientras que los dos superiores está
formados por arcos también semicirculares pero sencillos. La
particularidad del piso central son las grandes impostas que crean
la ilusión óptica de que se trata de arcos de herradura.
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