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Museo del Prado. Guía de las pinturas románicas




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Guía de las pinturas románicas del Museo del Prado

El Museo del Prado conserva dos conjuntos de pinturas románicas españolas de la máxima importancia.
Nos referimos a los frescos que decoraban el interior de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo (Segovia) y algunos fragmentos de las pinturas de la iglesia del monasterio mozárabe de San Baudelio de Berlanga (Soria)

Guía para interpretar los frescos procedentes de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo (Segovia)

La ermita de la Vera Cruz es un pequeño templo románico extramuros de la villa segoviana de Maderuelo. Se encuentra al otro lado del Pantano de Linares del río Riaza.

Su fábrica es sencilla con nave y cabecera de testero plano.

Pero lo más interesante de este pequeño monumento se guardaba en su interior. Nos referimos a sus magníficas pinturas romanicas.

Estos frescos, en buen estado general cubrían la cabecera, tanto el testero, como los muros laterales, bóveda de medio cañón y muro de unión con la nave.

Fueron llevados a la cripta del Museo del Prado de Madrid en 1947, cuando se construyó el citado pantano de Linares para preservarlas de la humedad. De hecho, a pesar del muro de contención construido, es frecuente ver cómo la ermita se encharca en las crecidas de las aguas.

El pintor es anónimo pero existe cierta controversia acerca de si es la misma mano que creó otras joyas románicas como las de San Baudelio, en Soria, o Sta. María de Taüll en Lérida.

Guía para interpretar los frescos procedentes de la ermita de San Baudelio de Berlanga (Soria)

La famosa "ermita" de San Baudelio, en las proximidades de Casillas de Berlanga (Soria) es uno de los monumentos más importantes y atrayentes de nuestra Edad Media.

La ermita que hoy vemos fue la iglesia de un monasterio cristiano que se erigió junto a una cueva de tradición eremítica.
El edificio se yergue en el costado norte de una ladera esteparia del sur de la provincia de Soria, a unos kilómetros de Berlanga. Su erección debió realizarse en un momento indeterminado de la segunda mitad del siglo XI, cuando estos territorios fronterizos pasan definitivamente a manos castellanas.

Su arquitectura nada tiene de románica, sino de lo que se ha venido en llamar, desde tiempos de Manuel Gómez Moreno, de estilo "mozárabe". Hoy este término se sigue empleando a pesar de que la mayoría de los estudiosos la consideran errónea. No es éste lugar para ahondar en la polémica.

Simplemente recordaremos que estas manifestaciones artísticas de la España cristiana de los siglos X y XI presentan una arquitectura de tradición hispanovisigoda y tardorromana, en ocasiones con elementos decorativos marcadamente islámicos.

Este estilo "mozárabe", también llamado "arte fronterizo" y "arte de repoblación" fue en numerosas ocasiones impulsado por mozárabes que emigraron de Al-Andalus hacia el norte en virtud de las relaciones cada vez menos tolerantes entre los musulmanes y cristianos de Andalucía.

Esto mismo parece suceder en San Baudelio, dada su enigmática y misteriosa arquitectura basada en un espacio cuadrado abovedado gracias al soporte de una enorme columna central que se ramifica en ocho nervios radiales con forma de palmera.

Si la arquitectura de esta solitaria ermita monacal nada tiene de románica, sí lo son las pinturas que hasta hace ochenta años cubrían sus muros interiores. Y decimos "cubrían" porque en los años 20 del pasado siglo fueron objeto de uno de los expolios más vergonzosos que ha sufrido el patrimonio artístico español.

En 1922 unos vecinos de Casillas de Berlanga que ostentaban la propiedad del templo acordaron la venta de las pinturas murales a León Leví, intermediario del coleccionista norteamericano Gabriel Dereppe. Aunque el gobierno español actuó para evitar el expolio de tan valioso patrimonio y los pleitos legales duraron cuatro largos años, el Tribunal Supremo terminó por decidir la legalidad de la venta en 1925. En 1926 los frescos fueron arrancados y trasladados a diferentes museos de Estados Unidos: Metropolitan Museum de Nueva York, Bellas Artes de Boston, Cincinnati e Indianápolis. Todavía quedarían una treintena de años, como veremos, para que parte de esas pinturas se recuperan y fueran a parar al Museo del Prado.

Originalmente, las pinturas cubrían la totalidad del templo constituyendo un riquísimo programa iconográfico que ha merecido el calificativo "Sextina castellana". En la parte baja de los muros de la nave, los motivos eran escenas de caza, mientras que en la franja superior, bóvedas, tribuna y cabecera lo representado era un verdadero Evangelio pintado en que se plasmó los ciclos de la Pasión y de la Infancia de Jesús.

Estilísticamente, se ha escrito mucho sobre la adscripción estilística de estas pinturas. Para autores como Camón Aznar, Sánchez Cantón, Ortego Frías y Juan Zozaya, las sencillas y expresionistas pinturas cinegéticas de la zona baja de la nave serían de finales del siglo XI y de estilo mozárabe. Para estos estudiosos, el resto de frescos que representan escenas neotestamentarias ricas en personajes envueltos en símbolos arquitectónicos, serían románicas del XII y relacionadas con el Maestro de Maderuelo.

Más recientemente, Guardia Pons ha puesto en duda la fragmentación estilística y cronológica de las pinturas de San Baudelio, defiendo la hipótesis de una obra común e integrada realizada por un mismo taller, aunque por autores posiblemente distintos.

Actualmente, de todo este magnífico repertorio, en España sólo se conserva:
  • Algunos fragmentos que sobrevivieron en la propia iglesia, como los conocidos bóvidos enfrentados que decoran una parte baja del muro septentrional. A esto habría que añadir la "impronta" o restos de pintura que ha quedado impresa en diversas parte de los muros, incluso después de haber sido arrancados los frescos murales.
  • Seis paneles en el Museo del Prado. Éstos fueron a parar a la pinacoteca madrileña en 1957 por trueque con el Metropolitan Museum de la cabecera de la iglesia de San Martín de Fuentidueña (Segovia). Los sillares de esta capilla fueron arrancados uno a uno, transportados por barco y reconstruidos en el Museo de los Claustros de Nueva York y empleada para albergar conciertos de música medieval.

Estos seis paneles expuestos en el Museo del Prado pertenecen a los frisos inferiores de la nave y por tanto, como hemos, indicado, muestran temas aparentemente profanos relacionados con el mundo de la caza y los animales. Decimos "aparentemente profanos" porque el románico es un arte básicamente simbólico y tanto su pintura como escultura no sólo pretenden describir hechos bíblicos mediante una iconografía narrativa (como en los frescos superiores) sino que, con frecuencia, recurren a motivos geométricos, vegetales o de vida costumbrista para derramar su mensaje simbólico.

La representación de lances cinegéticos son previamente muy frecuentes en mosaicos y pinturas romanas y persas. Posteriormente, son asimiladas y sacralizadas por el Cristianismo. Ya en los manuscritos mozárabes, como los famosos "beatos", se muestran gran número de representaciones animalísticas, y durante el periodo románico posterior los maestros escultores y pintores se recrean en todo tipo de combates entre hombres y bestias o entre diferentes animales. En ello existe la intención del artista medieval en adoctrinar sobre el combate entre el bien y el mal.

La caza del ciervo
En esta pintura un cazador apunta con su ballesta a un ciervo macho herido por otra flecha que intenta huir de su perseguidor.

La cacería de liebres
En esta ocasión, el cazador cabalga a lomos de un gran caballo portando un tridente. Por delante, tres galgos superpuestos persiguen a una pareja de liebres. El marco no puede ser más sencillo y expresivo: una pareja de árboles con flameantes ramas sin hojas.

El guerrero
Originalmente se encontraba en el pretil septentrional de la tribuna. Muestra a un guerrero con ropa talar, escudo redondo y lanza. Podría ser un soldado moro, pero también podría perfectamente representar a un guerrero cristiano. Por encima corre un friso interesante que muestra a dos cuadrúpedos inscritos en sendas circunferencias y en medio un arco de herradura.

El oso
Es la más sencilla y posiblemente la más misteriosa de las pintura de San Baudelio que se exponen en el Museo. Aparece un oso encorvado sin ningún detalle añadido a su sencilla silueta recubierta de color ocre como fondo.

El elefante
Interesante pintura de un animal representado en el arte romano y musulmán y que en el mundo mozárabe y románico aparece en manuscritos e incluso en algunos capiteles. La representación de este animal ajeno al contexto geográfico europeo se hace por referencias o imitación de otros documentos, no como copia de un modelo real, por lo que su fisonomía dista bastante de la real. El paquidermo lleva sobre su espalda un pesado castillo o ciudad. Esta imagen ha sugerido distintas interpretaciones simbólicas.

Algo que interesa resaltar es que los trazos que usa el artista para representar los distintos elementos arquitectónicos del castillo, como los sillares, los vanos, etc. son idénticos a los empleados en las escenas bíblicas de los frisos superiores de la iglesia. Este hecho refuerza la hipótesis de que todas las pinturas son obra de un mismo taller.

Motivos geométricos
En este fresco se pintaron circunferencias ocres colocadas tangentemente y enlazadas entre sí por círculos de menor diámetro de color amarillo. En el interior de las primeras aparecen águilas con las alas explayadas.

Es de destacar en casi todos los casos la sencilla y expresionista manera de plasmar las imágenes por el artista. Curiosamente, no se ve afectado por el tan románico "terror al vacío" pues las figuras de personajes y animales se dibujan flotando sobre un amplio fondo de color plano.

La gama cromática empleada es muy sencilla. Prevalece el color ocre rojizo y el amarillo. También el blanco juega un papel predominante, sobre todo en algunos elementos de carácter positivo, como la vestimenta de los cazadores (¿el alma?), árboles, galgos, etc. Por último el negro permite realzar el contorno de las figuras concebidas en dos dimensiones y sin perspectiva.

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Última actualización de "GUÍA DEL MUSEO DEL PRADO, MADRID. PINTURAS ROMÁNICAS " en abril de 2007

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