El Museo
de Bellas Artes de Santander es el principal museo de
arte de la provincia y Comunidad Autónoma de Cantabria.
Se ubica en la calle Rubio número 6, de la capital cántabra.
Se trata de un museo municipal, de carácter público.
De entre sus piezas destacan la pintura y escultura de los siglos
XV al XX, de escuelas flamenca, italiana y española, contando
con piezas de importantes artistas locales.
Desde su origen,
este museo ha vivido muchas transformaciones.
Introducción
a la historia del Museo de Bellas Artes de Santander
Su fundación
se realiza en 1908 por iniciativa del municipio, instalándose
momentáneamente las colecciones - de arte, historia,
etnología y ciencias naturales - en varias dependencias
del propio Ayuntamiento.
En 1925, se
traslada el museo a la planta superior de la entonces biblioteca
municipal. A finales de los años cuarenta se decide su
especialización en Bellas Artes, en esos momentos también
se trasladan las piezas de prehistoria, arqueología y ciencias
naturales a instituciones más adecuadas.
En 1956 se
trasladan los fondos de la biblioteca a un nuevo edificio contiguo,
dejando a las Bellas Artes más espacio expositivo. En 1958
la institución toma su actual nombre. A finales de los
setenta el museo se vuelve a ampliar y redistribuir, lo que vuelve
a ocurrir en 1990 quedando la colección ubicada en tres
pisos y una planta baja.
El edificio
donde actualmente se ubica el Museo es un ejemplo típico
de la arquitectura regionalista de finales del siglo XIX. Fue
proyectado en dos bloques contiguos por Leonardo Rucabado (1875-1918)
para biblioteca, ya que iba a contener el legado de libros donados
Menéndez Pelayo a la ciudad y los fondos de la biblioteca
municipal. Su decoración contiene elementos y materiales
usuales en construcciones barrocas, mudéjares o platerescas,
lo que es claramente visible en su fachada engalanada con grandes
columnas, bolas, pirámides, etc.
La biblioteca
fue inaugurada en 1923 y el museo se instala dos años más
tarde, necesitando varias reformas para cubrir sus
necesidades. La planta del edificio es alargada, situándose
la escalera en un lateral; en 1962 esta construcción fue
declarada Bien de Interés Cultural.
El origen
de la colección del museo es la donación voluntaria
de piezas por parte de los ciudadanos a petición de su
alcalde. En la actualidad la colección contiene casi ochocientas
pinturas y trescientas esculturas. La colección se completa
con grabados, dibujos y fotografías, y una importante colección
medallística, numismática y de sigilografía.
Tercera
planta del museo
La colección
se puede recorrer cronológicamente comenzando por la tercera
planta, donde se ubica pintura flamenca, italiana y española
de los siglos XVI, XVII y XVIII y pintura española de los
siglos XIX y XX (incluyendo artistas cántabros).
Destacan las
tablas flamencas, lo más antiguo de la colección,
una restauración descubrió una Adoración
de los Pastores del pintor barroco italiano Luca Giordano. Pero
sin duda destaca la presencia de obra de Francisco de Goya, un
retrato de Fernando VII encargado al artista por el Ayuntamiento,
y grabados de sus series Caprichos, Tauromaquias y Proverbios,
Disparates o Sueños.
Numerosos
nombres del siglo XIX habituales de la pintura histórica
o retratística se dan cita en estas salas: Eduardo Rosales,
Mariano Fortuny, Francisco Pradilla, Ricardo de Madrazo junto
a otros artistas. Entre los pintores españoles a caballo
entre el siglo XIX y el XX encontramos a Julio Romero de
Torres, Joaquín Sorolla, Nicanor Piñolé,
o la santanderina dibujante y acuarelista Clara de Trueba y Cossío
(1808 - 1864), entre otros muchos.
Segunda
Planta
En la segunda
planta encontramos pintura española de cronología
entre 1860 y 1930. Destacan los nombres de cántabros importantes
como Casimiro Sainz (1853-1898), Rogelio de Egusquiza (1845-1915),
autor del cuadro simbolista Tristán e Isolda, Riancho
(1841-1929), formado junto al paisajista Carlos de Haes, Iturrino
(1864-1924) y la cubista María Blanchard (1881-1932) que
vivió casi toda su vida en París, y de las que hay
alguna obra de su primera etapa anterior al cubismo y también
de su madurez.
Primera
Planta
La primera
planta se dedica a pintura española a partir de 1915, destaca
el cubano afincado durante muchos años en Santander, Pancho
Cossío, y las pinturas surrealistas realizadas de
Antonio Quirós. De artistas contemporáneos hay varias
obras en madera y poliéster de Manuel Raba (1928-1983),
ejemplos de Enrique Gran (1928-1998), Martín Sáez
(1923-1989), Eduardo Sanz (1928), Agustín de Celis (1932)
o Gloria Torner (1936).
Planta
Baja
La planta
baja se destina a grabados y arte actual, con obras de Celestino
Cuevas Xesús Vázquez, Juan Uslé, Chema Cobo,
Eduardo Grúber, José Gallego, Concha García,
Emilia Trueba, Arancha Goyeneche, Sergio Sanz, José Luis
Mazarío. El recorrido en esta planta se completa con espacios
para exposiciones temporales.
La colección
de pintura se complementa con la de escultura, no tan numerosa,
pero que cuenta con ejemplos del santanderino Daniel Alegre (1887-1949)
y un retrato de Bonifacio Barreda, realizado por Victorio Macho,
nacido en Palencia pero formado en la Escuela de Artes y Oficios
de la capital cántabra. Las donaciones particulares han
permitido mostrar en el museo obras de Cristino Mayo y de Oteiza,
entre otros, modernizando y mejorando el fondo escultórico.
El Museo de
Bellas Artes de Santander ha ido mejorando sus instalaciones y
servicios durante desde sus inicios, haciendo hincapié
en su función investigadora que ha permitido recuperar
autores locales y profundizar en otros, también la colaboración
con otras instituciones sirve para abarcar proyectos más
ambiciosos.
La investigación
se apoya en un buen archivo y biblioteca. La publicación
Trasdós, incide en la función divulgativa del museo
y su papel de intermediario con la sociedad.
(Autora
del artículo/colaboradora de ARTEGUIAS:
Natalia Molinos Navarro)