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Guía del Museo de Navarra. Pamplona




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Guía del Museo de Navarra (Pamplona)

El Museo de Navarra, situado en Pamplona, capital de esta Comunidad Autónoma, es una institución pública de interés regional fundada en 1956. Se ubica en la Cuesta de Santo Domingo s/n, del casco antiguo de Pamplona, en el emblemático edificio del antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia, junto a la antigua muralla de la ciudad. Sus colecciones contienen desde objetos prehistóricos a obras de arte actual.

Canecillo románico del Maestro Esteban

Entre las piezas más importantes se encuentra el mosaico romano del Triunfo de Baco, del siglo I d.C., la arqueta árabe de Leyre, los capiteles románicos procedentes de la antigua catedral de Pamplona, importantes fragmentos de frescos murales góticos y un retrato realizado por Goya al Marqués de San Adrián.

Entre otras muchas cualidades, el Museo de Navarra de Pamplona destaca por su colección de frescos murales góticos

Del Antiguo Hospital de la Misericordia, sede del museo, sólo se ha conservado la fachada plateresca, realizada por Juan de Vilarreal, y la iglesia anexa, de estilo gótico-renacimiento, ambas con cronología del siglo XVI. La iglesia tiene una portada barroca originaria de otra iglesia en Puente la Reina que se instaló en la del Hospital en 1934. Esta iglesia se dedica en la actualidad a sala permanente de arte sacro renacentista y barroco.

Detalle de una de las joyas del Museo de Navarra: la Arqueta de Leyre

El edificio del Museo fue rehabilitado en 1990 por los arquitectos Jordi Garcés y Enric Soria para adecuarlo a las nuevas funciones y objetivos museográficos y museológicos actuales, destinándose el área nueva, el ala oeste, para la colección permanente, que se ordena cronológicamente desde la planta baja a la cuarta.

Columna romana

Las colecciones comenzaron a formarse en 1860 por iniciativa de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra. Posteriormente se encargaría de esta labor de guarda, custodia e investigación patrimonial la Institución Príncipe de Viana, creada en 1940 por el Gobierno de Navarra para ello. En 1956 la colección se traslada desde su ubicación original, la actual Cámara de Comptos, al edificio del Hospital, inaugurándose el Museo con un proyecto arquitectónico de José Yárnoz.

Cristo gótico

Tras la remodelación de 1990 el Museo pasó a disponer de 7.700 metros, ganando gran espacio, que se distribuye en cuatro plantas y un sótano. En éste se encuentran objetos encontrados en excavaciones de la Comunidad Foral Navarra fechados entre el Paleolítico y la Edad de Hierro.

Época romana

En la primera planta encontramos piezas de arte navarro desde la época romana, contando el museo con una buena colección de mosaicos de este momento, casi todos procedentes de villas rurales, destacando el ya mencionado del Triunfo de Baco procedente de Andelos (s. I d.C.) o el de la villa de Ramalete (siglos IV-V d.C.).

Mosaico romano. Museo de Navarra

Fragmento del Mosaico del triunfo de Baco

De época romana hay que citar también columnas, capiteles, restos de monumentos funerarios, además de esculturas en piedra y bronce, vasijas de cerámica y vidrio y un largo etcétera.

Mano de bronce. Obra romana

Periodo Prerrománico

También son muy interesantes las obras expuestas del amplio periodo que abarca desde la Tardoantigüedad al arte prerrománico, incluyendo el periodo visigodo. Entre ellos cabe reseñar los relieves prerrománicos procedentes de la Ermita de San Miguel de Villatuerta, fechados en el último tercio del siglo X.

Relieve prerrománico procedente de la Ermita de San Miguel de Villatuerta

Arte Hispanomusulmán: la Arqueta de Leyre

Posiblemente la pieza más importante del Museo de Navarra pertenece al arte andalusí. Nos referimos a la excepcional Arqueta de Leyre.

Arqueta de Leyre

Es un recipiente rectangular con tapa de pirámide truncada. Su procedencia es el monasterio navarro de Leyre, aunque es un trabajo de la eboraria hispanomusulmana del periodo califal, fechado en el año 1005 por una inscripción árabe en caracteres cúficos que hay en el perímetro de la tapa.

Por este texto también se sabe que el destinatario de la obra fue el hijo del célebre Almanzor, llamado Abd al-Malik al-Muzaffar, que durante los pocos años que ostentó el cargo de hayib del Califato de Córdoba continuó las campañas victoriosas de su padre contra los reinos cristianos del norte.

Uno de los medallones de la Arqueta de Leyre, que representa un combate entre guerreros montados sobre elefantes

Posiblemente, la Arqueta de Leyre fuese un regalo del propio califa Hixem II a Abd al-Malik al-Muzaffar tras la campaña victoriosa de 1005 contra León.

Escena cortesana

Todo el recipiente está cubierto por placas de marfil de colmillo de elefante. Dichas placas están decoradas con ataurique que envuelve figuras geométricas de ocho lóbulos en cuyo interior se tallaron escenas cortesanas, guerreras y cinegéticas, como escenas de caza a caballo y en elefante, cetrería, caballeros e infantes en pleno combate, bestias depredadoras atrapando a sus presas, animales reales -aves- y fantásticos como grifos, etc.

Grifos

Probablemente los medallones más bellos y representativos de la Arqueta de Leyre son los de la cara principal de la cerradura. Se trata de escenas cortesanas donde personajes humanos -muy raros en el arte islámico- aparecen en distintas actitudes, como la de compartir un banquete en el que comen y beben, músicos tocando un laúd, una flauta doble y una trompeta o la de un personaje -quizás el propio califa- rodeado por dos sirvientes.

Arqueta de Leyre: posiblemente el califa con cortesanos

Toda la obra es de una finura y precisión exquisita, como corresponde a la eboraria califal de la época y, sobre todo, siendo el destinatario tan relevante políticamente.

Lucha entre hombre y bestias

Siempre que vemos la plástica e iconografía de este tipo de trabajos musulmanes en marfil de los siglos X y XI no podemos evitar relacionarlos con la escultura románica hispana de finales de la decimoprimera centuria, especialmente en el contexto silense.

Modillones hispanomusulmanes de la Mezquita de Tudela

Además hay que citar algunos capiteles y modillones procedentes de la que fuera mezquita mayor de Tudela, lugar ocupado en la actualidad por la catedral románica.

Capitel musulmán

Arte Románico

También es famoso el Museo de Navarra por las obras de escultura románica.

Podemos citar el fragmento de tímpano de una de las puertas del Hospital de San Lázaro de Estella, obra del siglo XII, que porta el relieve de un crismón trinitario.

Otra de las obras medievales importantes del Museo de Navarra: capitel de aves del Maestro Esteban

También se exponen una serie de capiteles y relieves románicos -en diverso estado de conservación- del taller del Maestro Esteban. De todos ellos el más bello e importante es el que representa dos aves picando una de sus patas entre grandes volutas con hojas. Semejante escultura del Maestro Esteban la hallamos también en la portada del Monasterio de Leyre y en la iglesia de San Esteban de Sos del Rey Católico.

Capitel vegetal finamente esculpido

Excepcional es también la colección de capiteles dobles que pertenecieron al claustro de la catedral románica de Pamplona. Se trata de un total de seis capiteles, de los cuales tres son de temática vegetal de minuciosa y exquisita talla.

Cabra entre el follaje en un capitel románico

Los tres restantes se ocupan de sendos episodios del Antiguo y Nuevo Testamento:

Capitel románico del Museo de Navarra con una escena de la vida de Job

Prendimiento y Pasión

En las cuatro caras de este capitel se esculpieron el prendimiento simultáneo al beso traidor de Judas, mientras Pedro corta de un tajo la oreja de Malco. También se representa a Cristo saliendo de la casa de Caifás. Posteriormente aparece la Crucifixión.

Abigarrada representación del mal ladrón

Hay que hacer notar que en la superficie de este capitel doble se han tallado numerosas escenas lo que hace que se aprecien un abigarramiento que se hace, en algunos casos, bastante confusos. Por ejemplo, así nos parece que los relieves donde aparecen el buen y el mal ladrón son difíciles de reconocer.

Capitel del claustro románico de Pamplona con la escena de la Crucifixión

Resurrección

En este capitel, que debió ocupar un lugar contiguo al anterior en el claustro románico de la Catedral de Pamplona aparecen las escenas del Descendimiento, las Tres Marías ante el sepulcro vacío y el subsiguiente aviso de María Magdalena a Pedro.

María Magdalena avisa a Pedro de que el sepulcro de Cristo está vacío

Historia de Job

En este último capitel historiado del claustro catedralicio pamplonés se relatan los dramáticos episodios veterotestamentarios de Job y sus tribulaciones: Job comiendo con sus hijos e hijas; el momento en que se mesa los cabellos y se rasga las vestiduras al conocer las desgracias que iba a padecer, como el momento en que se derrumba la casa de sus hijos que aparecen cayendo a través de sus ventanas.

Los hijos de Job se caen junto a su casa

El desenlace final es esculpido mostrando el santo cubierto de heridas junto a Dios -con nimbo crucífero- que baja del Cielo para anunciarle que van a cesar sus calamidades.

Dios anuncia a Job el final de sus penalidades

Arte Gótico

Continuando con el recorrido cronológico, nos ocuparemos ahora de las obras góticas, advirtiendo que el Museo de Navarra conserva uno de los conjuntos más importantes de retablos y, sobre todo, pinturas murales góticas de toda España.

Retablo de San Blas. Escuela Franco-Navarra

De los frescos de finales del siglo XIII (gótico lineal) que embellecían la iglesia de San Saturnino de Artajona podemos admirar un fragmento dedicado al Colegio Apostólico junto a la Historia de San Saturnino, aunque este fresco es ya posterior, de pleno siglo XIV (1340).

Museo de Navarra: Colegio Apostólico de Artajona

También son del siglo XIII los frescos de la "Adoración del Cordero" del llamado "Maestro de Artáiz" y que fueron pintados en el ábside de la iglesia de San Martín de Artáiz.

Adoración del Cordero de Artáiz

De la zona superior de la torre de la iglesia de San Pedro de Olite se exponen unas espectaculares -por su superficie- pinturas del siglo XIII. Aunque su estado de conservación no es óptimo, es muy digno de apreciar el Maiestas Domini con el Tetramorfos, iconografía románica todavía presente en estos frescos del gótico lineal de finales del siglo XIII.

Maiestas Domini y Tetramorfos procedente de San Pedro de Olite

También se exponen algunos frescos procedentes de los muros del claustro de la catedral gótica de Pamplona, realizados por Juan Oliver.

De finales de la Edad Media -finales del siglo XV- hay que incluir los murales de Gallipienzo y Olleta.

Estatua de un obispo

También hay diversas piezas de imaginería en piedra y madera, como un Crucificado del siglo XIV, un obispo también del siglo XIV originario de San Pedro de la Rúa de Estella, una Virgen con el Niño o un grupo formado por Santa Ana Triple.

Santa Ana Triple

Renacimiento

Del Renacimiento destacan las grisallas con temática de la Guerra de Sajonia mantenida por Carlos V. Del manierismo, a finales del Renacimiento, se puede contemplar La vida de Cristo y la Virgen, políptico de Jacques Francart. En la segunda planta también se puede disfrutar de preciosos ejemplos de tallas, como la de San Jerónimo Penitente de Juan de Anchieta, retablos y orfebrería.

Sala del museo con obras del Renacimiento

Siglos XVII y XVIII

La tercera planta muestra pintura española y extranjera de los siglos XVII y XVIII, con importantes piezas, como las pinturas barrocas del flamenco Jacob Bouttats sobre el Génesis. En este mismo piso encontramos salas dedicadas a Goya - en las que destaca, como ya hemos mencionado, su Retrato del Marqués de San Adrián, uno de los mejores de su carrera. Otro retrato excelente es el del escritor Moratín realizado por Luis Paret y Alcázar (Madrid, 1746 - 1799), pintor de estética más rococó.

La tercera planta también contiene pintura navarra del siglo XIX, con representantes tan importantes como Javier Ciga (1.878-1.952) o Jesús Basiano (1889-1996), considerado "el pintor de Navarra". Ambos cosecharon grandes éxitos durante su vida y fueron muy apreciados por sus paisanos.

Arte Contemporáneo

La cuarta, y última planta, se dedica al arte del siglo XX, fundamentalmente navarro o e artistas vinculados a Navarra, entre los que nombramos a Julio Martín Caro, Jorge Oteiza, Mariano Royo, Pedro Salaberri, Juan José Aquerreta o Pedro Manterola.

En esta última planta se emplaza también una sala de exposiciones temporales y otra para conferencias y eventos programados.

La planta baja del museo también tiene espacios para exposiciones temporales y conferencias, aprovechándose incluso el jardín que da a las murallas, donde se exponen algunos mosaicos romanos, al aire libre, piezas arqueológicas y se puede disfrutar de unas tracerías góticas - que originalmente se encontraban en el Monasterio de Iranzu - que sirven de mirador.

Aparte de todas estas dependencias, el museo completa sus servicios con un cine, servicio de guardarropa, librería, gabinete pedagógico, y biblioteca y centro de documentación de artistas navarros contemporáneos.

(Autores del texto del artículo de ARTEGUIAS:
Natalia Molinos Navarro y David de la Garma)

 

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Última actualización de "GUÍA DEL MUSEO DE NAVARRA, PAMPLONA" en mayo de 2014

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