(Octubre
2004)
Las labores se remontan a 1987 y desde 2000 existe un Plan Director
que marca las actuaciones. La parte más llamativa del conjunto
es una iglesia románica que data de finales del siglo XI
Las excavaciones
en las ruinas del antiguo Hospital de Santa Cristina de Somport,
uno de los más relevantes hitos del Camino de Santiago, empiezan
a sacar a la luz la enormidad de una estructura monacal única
en sus características. Pese a las campañas arqueológicas
aisladas, la climatología adversa y la proximidad de nuevas
urbanizaciones de la estación de Candanchú junto a
la que se ubica, Santa Cristina reclama el lugar que le corresponde
en la historia de la cristiandad, de las peregrinaciones y, por
supuesto, de Aragón.
JACA.- Hace
dos años que, por encargo del Gobierno de Aragón,
la empresa Sargantana empezó a consolidar estos restos, con
la dirección del historiador y arqueólogo José
Luis Ona y, desde 1999, a partir de un Plan Director. Antes, en
1987, se excavó en la zona de la iglesia. Se continuó
en 1993, pero hubo una interrupción hasta el campo de trabajo
de 1999. Ya con el Plan Director, en 2000 se intervino en la parte
de los habitáculos meridionales, los más cercanos
a un edificio que empezaba a construirse -con la consiguiente polémica,
que incluso motivó una paralización temporal de las
obras- por su posible afección a las ruinas.
La siguiente
actuación fue en 2002, con las empresas Sargantana y Peter
Rich SL, y se centró en los restos de la iglesia románica
de finales del siglo XI y comienzos del XII que ya habían
emergido con los trabajos de 1987. Aunque no es la parte más
antigua del Hospital y Monasterio, sí es la más llamativa.
Sus muros se hallan en distinto estado de conservación, con
fragmentos que alcanzan hasta cuatro metros de altura junto al ábside
y otros de los que apenas queda la traza a ras de suelo. Fueron
el ábside y los pilares de la nave del muro norte, con basamento
de la época, los que permitieron fechar sin duda el templo
en el románico. Con los fragmentos de capitel y las dimensiones
de los sillares se puede hacer una reconstrucción hipotética
de cómo estaba cubierto el templo, señaló entonces
el arqueólogo Ona.
Es precisamente
la estructura de la cabecera y el ábside de la iglesia lo
que ha sido más reformado. De hecho, se conocen actuaciones
realizadas desde el siglo XIV al XVIII. La línea actual es
de consolidación de los muros no más allá de
la altura que tenga el tramo mejor conservado, y con la diferenciación
de los trabajos con pequeñas lajas que separan las piedras
del edificio originario de las que ahora se añaden para poder
ofrecer una estructura de conjunto y, además, para protección
de los restos, afectados por una dura climatología y por
escorrentías y filtraciones de agua procedentes de la parte
alta del monte y de urbanizaciones ubicadas en niveles superiores.
Los problemas causados por las escorrentías vienen de antiguo:
hay constancia por las crónicas del dominico Francisco Lalana
(siglo XVIII) y además se han hallado restos de drenajes
de la época. Estos problemas se han visto agravados por las
nuevas urbanizaciones, con sus desviaciones de acequias y colectores
hacia esta zona.