Guía
monumental (arte e historia) de Villalcázar de Sirga, Palencia
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Villalcázar
de Sirga |
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Palencia |
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Tierra
de Campos |
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230 |
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830 |
Introducción
a la guía de arte (monumentos y rutas) de Villalcázar
de Sirga, Palencia.
La de Villalcázar
de Sirga es una de las localidades más emblemáticas
de Tierra de Campos y de toda la provincia de Palencia,
a pesar de ser una pequeña aldea de poco más de 200
habitantes.

Sin embargo, Villalcázar
de Sirga es de esas poblaciones privilegiadas que asienta sus reales
sobre el mismísimo Camino
de Santiago y a medio camino entre otros dos lugares sobresalientes:
Frómista y Carrión de de los
Condes, por lo que sus
calles son visitadas por miles de peregrinos y otros muchos turistas,
todos los años.
Su nombre medieval
fue Villasirga que proviene de la unión de "villa"
y de "sirga" que se refiere al Camino de Santiago.
En Villalcázar
de Sirga los templarios fundaron una importante encomienda en el siglo
XII, fruto de la cual tenemos hoy el magnífico templo de Santa
María la Blanca, verdadero punto de interés
de este lugar, como luego veremos.
Monumentos
de Villalcázar de Sirga
Si la corriente cultural
y espiritual que supuso el Camino de Santiago en la Edad Media, dotó
a los poblaciones por donde pasaba de grandes monumentos, Villalcázar
de Sirga no es una excepción.

Son dos los monumentos
a visitar aquí, la Ermita de Nuestra Señora del Río,
a cierta distancia del núcleo, y, sobre todo, la ya citada
iglesia de Santa María la Blanca.
Iglesia
Santa María la Blanca
La iglesia de Santa María
de Villalcázar de Sirga es uno de los templos medievales
más notables del Camino en Castilla y León.
Es un soberbio
edificio de sillería, construido a finales del siglo XII y
principios del XIII.
Pertenece a ese
tipo de arquitectura que se desarrolla a comienzos del siglo XIII
en lugares importantes y donde se dan las primeras manifestaciones
de un gótico todavía no cuajado plenamente. Esta
arquitectura, según el experto del que se trate, se tilda de
protogótico, de transición entre románico y gótico,
etc.
Se trata de un edificio de
tres altas
naves, especialmente la central
y crucero, cubierto con bóvedas de crucería sencilla
que recuerda claramente la arquitectura de los templos cistercienses
que se construyen en las últimas décadas del siglo XII
y comienzos del XIII. Su
cabecera tiene tres ábsides rectangulares.
Los arcos son
apuntados y los pilares son cruciformes con columnas en los frentes
más otras acodilladas. Las bóvedas son de crucería,
con nervio espinazo, al modo de la catedral burgalesa.
Como consecuencia
del Terremoto de Lisboa, el tramo de los pies de la iglesia se derrumbó,
arroyando la fachada occidental que debió tener una magnífica
portada (La Puerta del Ángel) y que hubo de tapiarse posteriormente.

Exteriormente,
lo más conocido
y mejor conservado de la iglesia de Santa María
es la fachada de la puerta meridional.
Ésta se
cobija bajo un altísimo pórtico de arcos apuntados y
abovedado con crucería. Seguramente, gracias a este pórtico
se ha conservado aceptablemente el repertorio escultórico que
luego describiremos, puesto que la piedra empleada es excesivamente
blanda.
La puerta propiamente
dicha tiene cinco arquivoltas agudas que muestran una serie de esculturas
colocadas no de forma radial, sino en el sentido de las arquivoltas, al
modo gótico. Estas figuras representan ángeles, santos,
músicos, etc.
Las columnas tienen morfología románica pero llevan
capiteles de floresta vegetal bastante gótica.
Encima de esta
puerta se dispusieron dos frisos superpuestos. El inferior lleva las
escenas de la Adoración o Epifanía de los Reyes Magos
a la izquierda y la Anunciación a la derecha.
Para representar
la Epifanía se dispuso a la Virgen, coronada y sentada, con
el Niño sentado sobre sus rodillas, de lado, mirándola
(estamos ya ante una representación gótica) y a su derecha
se encuentra San José. A su izquierda se colocaron los Reyes
Magos, estando el más próximo haciendo una genuflexión.
La parte derecha
de este friso se reservó para la Anunciación, donde
un hermosísimo arcángel San Gabriel se presenta ante
la expectante María.
Todas las figuras
están situadas bajo una arquería trilobulada sobre columnas,
que simula soportar una estructura arquitectónica torreada.

El
friso superior está dedicado a la Apocalipsis y el regreso
de Cristo en Majestad, con Tetramorfos incluido y el Apostolado, en
nuestro caso incompleto.
Es clara la influencia
de las iglesias románicas de la vecina localidad de Carrión
de los Condes (Santa María y Santiago) en la configuración
de estos magníficos frisos escultóricos de Santa María
la Blanca.
Junto a esta puerta,
en el muro occidental del brazo sur del crucero, hay otra portada
de estructura y formas muy parecidas a la descrita aunque más
pequeña, al tener sólo tres arquivoltas esculpidas.

Son numerosas
las obras de arte mueble, pero no podemos dejar de citar algunas de
ellas. Nos referimos a la Virgen de las Cantigas. Se trata
de una Virgen acompañada por ángeles turiferarios. A
esta Virgen se le atribuyeron varios milagros que fueron inmortalizadas
en las inefables Cantigas de Santa María de Alfonso
X el Sabio.
También
hay que señalar la existencia de una serie de sepulcros góticos
de gran calidad artística perteneciente al Infante don Felipe
y Beatriz de Suavia, a Doña Leonor Ruiz de Castro y a Don Juan
Pérez.
Este conjunto
de obras de arte se conservan en la llamada Capilla de Santiago.
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