Guía
del Románico Mudéjar de Cuéllar y sus Tierras
El
sector noroeste de la provincia de Segovia, con Cuéllar y Coca a la cabeza,
cuenta con numerosos edificios, tanto iglesias parroquiales, como ermitas aisladas
en los campos, de estilo románico-mudéjar,
Las
características de estas iglesias mudéjares son parecidas a las
de otros muchos ejemplares dispersos por La Moraña abulense o las cercanas
llanuras de Salamanca y Valladolid, al formar parte de una gran comarca común
denominada Tierra de Pinares.
Cabeceras
con arcos ciegos de ladrillo, portadas de arquivoltas con alfiz y torres
de armoniosa geometría suelen ser los aspectos más admirados
de este estilo.
Aunque el número
de templos o restos de esta zona llega casi alcanza la cincuentena -muchos de
ellos semiarruinados al construirse en materiales blandos como calicanto y ladrillo-
hemos elegido la iglesia de San Esteban, San Martín y San Andrés
de Cuéllar y San Baudelio de Samboal.
San
Esteban de Cuéllar
Iglesia
de finales del siglo XII o comienzos del XIII de tres naves, muy estrechas las
laterales, torre, portada meridional y cabecera con ábside central de gran
monumentalidad.
El
citado ábside es considerado como uno de los más sobresalientes
del mudéjar español, gracias a su tamaño y al original juego
de arquerías ciegas inferiores y recuadros de diferentes formas y disposiciones
de la parte superior.
San
Andrés de Cuéllar
Posiblemente
la iglesia de San Andrés esté construida a comienzos del siglo XIII,
siendo un perfecto ejemplo de templo románico mudéjar de tres naves
rematadas por tres ábsides decorados con arquerías y recuadros murales
de ladrillo.

Sus
dos portadas son, sin embargo, de piedra, imitando el modelo normal de cualquier
otra iglesia segoviana, con arquivoltas sobre columnas.
Lo
que hace especial a esta iglesia es su fachada occidental perfectamente conservada
y radiante al atardecer, con arquerías de ladrillo ojivales.
San
Martín de Cuéllar
San
Martín es una buena iglesia mudéjar fechable, como otras, en el
siglo XII o XIII, declarada monumento artístico en 1931.
El
templo permaneció como ruina hasta una reciente restauración que
además de frenar su inminente ruina ha permitido su reutilización
para actividades culturales, para lo cual se ha abovedado con una cubierta transparente.
Aplaudimos este tipo de solución para construcciones arruinadas o sin culto.
Para
acceder a ella basta con tomar dirección al castillo.
Como es costumbre
en el mudéjar de la provincia, el ladrillo no se emplea para todo el conjunto,
sino para la cabecera y las portadas, siendo el resto de mampostería y
sillarejo.
El
interior, como consecuencia de las restauraciones presenta un inmejorable aspecto.
Disponía de tres naves de cinco tramos rematadas en tres ábside
de tambor. La planta es irregular siendo la nave de la Epístola más
larga. Los arcos formeros doblados y recuadrados por alfiz gravitan sobre pilares
compuestos. La cabecera
sobresale por los arcos triunfales de acceso a las capillas y por los arcos ciegos
presbiteriales.
Ya
por fuera, los tres ábsides se abren a la calle del Palacio que conduce
al castillo, y son de perfecta estampa. El central más alto ancho y profundo
que los absidiolos, al modo románico tradicional, tiene dos pisos de arquerías
dobladas, y por encima un piso de recuadros superado por una banda de esquinillas,
y rematado por cornisa de ladrillos volados. Los absidiolos son casi idénticos
al anterior.

Además
de la cabecera, exteriormente son reseñables la torre, de origen posterior
y las tres portadas. Están situadas en los tres muros que delimitan el
templo. La más sencilla es la del hastial a los pies, con doble rosca,
la septentrional tiene cuatro arquivoltas, y la mejor es la meridional con seis
roscas sobre impostas de nacela y recuadradas por alfiz.
Samboal
La
calidad y belleza de esta iglesia se atribuye a que perteneció a un monasterio
benedictino en el siglo XII.
De
gran efecto estético es el conjunto de cabecera con tramo presbiterial
recto y ábside de semitambor junto a la torre.
Todo
ello con decoración de arcos de ladrillo y frisos de esquinillas.
En
el interior, este juego de arquerías es aún más impactante
y demuestra la calidad de su fábrica.
No
debemos olvidar visitar, además, otros importantes templos de Cuéllar
como San Andrés y San Martín, y otros de la zona, como Montuenga,
Tolocirio, Nieva, etc.
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