La
Ruta del románico del Duratón
El
Río Duratón es uno de los más emblemáticos
de Castilla y León. Nace cerca de Somosierra entre la Sierra
de Guadarrama y la de Ayllón (Segovia) y desemboca en el
Duero a la altura de Peñafiel (Valladolid).
La mayor parte
de su vida transcurre en Segovia y recorre numerosas villas y aldeas
con importante patrimonio románico.
Muy cerca de
los montes pasa por Cerezo de Abajo que tiene una bonita
puerta románica en su iglesia procedente de la vecina aldea
de Mansilla.
Luego,
en Duruelo queda la noble cabecera de su parroquial que se
ha abombado por el paso de tractores cerca de ella.
Más tarde,
el río Duratón pasa por el pueblecito de Sotillo
nos muestra un notable ejemplo del románico rural de Segovia.
Buena cabecera con canecillos, metopas y capiteles de sabor oriental
y puerta de acceso con arquivolta polilobulada, modelo que se repite
en otras partes de la comarca.
No muy lejos
llegamos a la aldea de Duratón. Duratón es
hoy eso pero fue mucho más porque en sus alrededores hay
restos de una ciudad romana y de una necrópolis visigótica.
En el centro de estos yacimientos esta la iglesia de la Asunción,
una de las más hermosas iglesias románicas de la región,
toda ella bien restaurada con nave, cabecera bien articulada y preciosa
galería porticada.

A pocos kilómetros,
el Duratón rodea Sepúlveda, mítica villa
de origen romano, y posesión visigoda, musulmana y castellana.
Sepúlveda tiene uno de los mayores patrimonio románicos
de España. Su iglesia del Salvador presume de ser la más
antigua del sur del Duero junto con San Esteban de Gormaz en Soria.
Su noble arquitectura románica de altos muros y noble ábside
contrasta con la escultura de ascendente prerrománica.
La Virgen de
la Peña es otro buen edificio, algo peor conservado pero
de magnífica portada con tímpano esculpido incluido.
Otras importantes iglesias románica quedan en Sepúlveda.
Pero como el Duratón navega por las famosas hoces no debemos
entretenernos y llega a San Frutos, llamada ermita pero verdaderamente
iglesia de un monasterio de antiquísimo origen. La "ermita"
de San Frutos es una sobria construcción románica
de la época del Salvador de Sepúlveda.

Abandonando
las tierras de Sepúlveda y acercándonos a las de otra
famosa villa, la de Fuentidueña, recalamos en Cobos de
Fuentidueña con su iglesia bien conservada y restaurada
de portada de amplias y numerosas arquivoltas y ábside semicircular
con columnas y ventanales.
En
San Miguel de Bernuy hay diferentes restos en sus iglesias,
pero lo mejor es llegar a Fuentidueña, antigua cabeza
de Comunidad de Villa y Tierra, con castillo, cerco murado, puente
medieval y la iglesia de San Miguel que es de lo más hermoso
que el románico segoviano nos ofrece. Cabecera repleta de
capiteles y canecillos de la mejor factura, se completan con portadas
y galería porticada. Su gemela San Martín fue expatriada
a Nueva York, al Museo de los Claustros perteneciente al Museo Metropolitano
Una vergüenza más de nuestra historia...
En Vivar
de Fuentidueña y Laguna de Contreras, ya en el
límite provincial con Valladolid hay restos románicos
en sus iglesias.
En Valladolid,
el Duratón pasa a Peñafiel, con su portentoso castillo
y sus iglesias de estilo mudéjar, como San Pablo.