En las ciudades de la Corona de Castilla, la sinagoga
se estableció como una institución para la reunión
y el culto fundamental en las comunidades judías de las ciudades.

La Sinagoga del Tránsito
Introducción
La
sinagoga del Tránsito es la mejor conservada de todas las
que han llegado hasta nosotros en la Península Ibérica.
Sin embargo, y a pesar de la importancia que los judíos tuvieron
en la sociedad medieval peninsular, en su conjunto tan sólo
se han conservado un total de seis sinagogas, una de ellas muy dudosa,
que si han sobrevivido es porque fueron convertidas en iglesias
tras la expulsión de los judíos en 1492.

Esta circunstancia explica, en parte, la falta de estudios
centrados de forma específica en la arquitectura de estos
edificios. Además de Nuestra Señora del Tránsito
de Toledo, han llegado en un estado aceptable la sinagoga de Santa
María la Blanca en la misma ciudad; la sinagoga de Córdoba
(también conocida como Ermita de San Crispin); la iglesia
del Corpus Christi de Segovia; la sinagoga de Tomar, en Portugal;
y por último, quizás también haya que incluir
la conocida como Sinagoga del Agua, en Úbeda (Jaén).
Esta última fue descubierta por casualidad en el año
2010, pero la comunidad científica no se pone de acuerdo
sobre el origen real de este edificio, al no existir evidencias
arqueológicas y documentales suficientes como para afirmar
que se trata de una sinagoga.

Aunque los ejemplos mencionados son demasiado escasos
como para establecer una tipología general, el hebraísta
Francisco Cantera observó que todas las sinagogas sefardís
se organizan en torno a un eje central, oeste-este. El oeste quedaría
definido por la bimah, la torre de lectura; y el este por el muro
hacia el que se dirige la oración, donde se sitúa
el 'aron, o el hekal armario o nicho, como ocurre en el Tránsito
donde se guardan la Torá.

Construcción y fundación en la Edad
Media
La sinagoga del Tránsito fue fundada por Semuel
ha-Leví (ca. 1320 - ca.1362), tesorero del rey castellano
Pedro I (1350-1356). Ya hemos visto como en las Partidas de Alfonso
X se prohibió la construcción de nuevas sinagogas
en el Reino de Castilla, algo que hay que entender dentro del férreo
control que se estableció hacia las religiones minoritarias.

Pero dentro de esta norma se incluía una provisión
que permitía a la Corona establecer excepciones. Pedro I
autorizó la construcción de este oratorio a modo de
agradecimiento por la fidelidad que los judíos toledanos
le habían demostrado en el conflicto que mantuvo con su hermano,
Enrique II de Castilla (1368-1379).

Según las inscripciones del muro oriental de
la sala de oración, la sinagoga fue fundada en el año
5122 según el calendario judío, que se corresponde
a un periodo comprendido entre 1361 y 1362 de la era cristiana.
Sin embargo, don Leopoldo Torres Balbás, y junto a él
gran parte de la historiografía, considera que el edificio
se construyó entre 1355 y 1357. Este baile de fechas responde
a que según la crónica de Pedro I escrita por el canciller
real Pedro López de Ayala, a partir del año 1360 Semuel
ha-Leví fue encarcelado y torturado, acusado de haber robado
parte del tesoro real. Sin embargo, hay estudios que demuestran
que el tesorero cayó en desgracia a mediados de 1361, y que
debido a la distancia cronológica con la que se escribieron
los hechos narrados (ca. 1369), Pedro López de Ayala confundió
las fechas. Por este motivo, en la actualidad muchos autores, como
el profesor Juan Carlos Ruiz Souza, aceptan las fechas de que rezan
las inscripciones del edificio. El debate sobre una cronología
tan reducida no es baldío, pues, si se aceptan las fechas
de 1361 y 1362, se acepta también que la sinagoga fue construida
después de concluirse el palacio y el convento de Santa Clara
en Tordesillas, con el que se establecen muchas semejanzas formales,
sobre todo en las yeserías que decoran la sala de oración,
hasta el punto de que se ha afirmado que fueron realizados por los
mismos artífices, procedentes del reino nazarí de
Granada, con el cual Pedro I mantenía magníficas relaciones
diplomáticas.

La sala de oración
El aspecto exterior de la sinagoga del Tránsito
es austero, en contraste con la riqueza decorativa de la gran sala
interior. En parte, esto responde a la prudencia que aconsejaba
las exigentes normas sobre la construcción de sinagogas recogidas
en las Partidas de Alfonso X; pero también hay que tener
en cuenta el influjo de la arquitectura hispanomusulmana, que fue
la preferida por los sefardís.

El edificio original tiene planta rectangular. La gran
sala de oración es de una única nave, y recuerda a
los grandes palacios castellanos del siglo XIV. Tiene unas dimensiones
aproximadas de 23 metros de largo, 9 metros de ancho y 17 de alto.

La sala se encuentra cubierta por una impresionante
armadura ochavada de par y nudillo, y se abre al exterior por medido
de diferentes arcos situados en la parte superior, que permiten
la entrada de luz natural. La parte superior del muro sur se abre
la matroneum o galería de mujeres, con entrada independiente,
creando un espacio separado para la oración, pero abierto
a la sala principal por medio de cinco ventanas, lo que permitía
seguir el culto desde un espacio propio.

La decoración
La decoración se centra en la parte superior
de la sala, en la galería de mujeres y, sobre todo, en el
muro oriental, a donde se dirige la oración, que se encuentra
recubierto por yeserías policromadas prácticamente
en su totalidad.

Este muro se encuentra dividido en tres paños
rectangulares, el central más ancho y con una decoración
más rica. En su conjunto los tres paños se encuentran
rodeados de una cenefa epigráfica con citas de los Salmos.
Se remata con una cornisa de mocárabes, que a su vez los
separa los tres paños del friso decorativo que rodea los
cuatro muros de la sala.

Toda la decoración evidencia una influencia
de modelos nazaríes y sevillanos, que encontramos también
en el palacio y el convento de Santa Clara de Tordesillas. En ambos
espacios se observan muchos elementos propios del arte hispanomusulmán,
como la decoración vegetal con formas orientalizantes, el
empleo de yeserías, o el horror vacui.

Los paños laterales tienen una decoración
vegetal, consistente en brotes vegetales ascendentes de donde crecen
estilizadas hojas y piñas, que quedan encerradas en el interior
de los círculos que forman los tallos. En la parte inferior
de cada paño hay una placa fundacional, que alude a la fecha
de construcción de la sinagoga y al papel de Semuel ha-Leví.
Sobre cada placa se abre un arco de medio punto, que alberga un
escudo de la Corona de Castilla y León.

En la parte baja del paño
central se abren tres pequeños arcos polilobulados, sostenidos
por estilizadas columnas, que dan paso al hekal, el espacio para
guardar los Rollos de la Ley. Por encima de estos tres arcos se
encuentra un paño de sebka con una red de rombos formada
por series de arcos superpuestos, en cuyo interior hay decoración
vegetal, policromada en negro, rojo y verde. Este paño central
se encuentra rodeado de una doble cenefa epigráfica con versos
del Antiguo Testamento.

En la parte superior de los cuatro muros hay un friso
decorativo, en donde se alternan pequeñas ventanas que se
asoman al exterior que permiten la entrada de una luz cenital por
medio de celosías de yeso, con arcos polilobulados ciegos
que apoyan sobre dobles columnas, todo ello con una amplia decoración
de yeserías policromadas en rojo, verde, negro, azul y blanco,
que muestra formas vegetales como hojas o piñas.

Las yeserías de la galería de mujeres
Las yeserías que decoran la galería de
mujeres son las que mas han sufrido de todo el edificio, debido
a que este espacio fue utilizado en el siglo XVI como hospital y
posteriormente como residencia de los sucesivos sacristanes de la
parroquia. No obstante, gracias a los sucesivos trabajos de arqueología
e investigación, se han podido recuperar muchos de los elementos
originales, y se han restituido a sus lugares originales.

Esta decoración está compuesta fundamentalmente
por textos del Éxodo, ubicados en la entrada a la galería,
y por una cenefa decorativa que se encuentra en la parte superior
de la sala, con citas de los Salmos y decoración vegetal.

La armadura

La sala se encuentra cubierta por una armadura de par
y nudillo, ochavada, y ricamente policromada. Se trata de una estructura
de madera conífera resinosa, que se encuentra policromada
en su totalidad, con formas estrelladas que representan conceptualmente
el cielo, y decorada con láminas de estaño. Las armaduras
de par y nudillo llevan una viga en la parte superior denominada
hilera, que recorre toda la estructura a lo largo. A ambos lados
de la hilera hay otros maderos oblicuos denominados pares o albardas.
Los pares se mantienen muy próximos unos a otros, con un
extremo apoyando en la hilera y el otro en el estribo.

La estructura se refuerza por unas vigas o tirantes,
que en el Tránsito son dobles y apoyan sobre unas ménsulas
situadas en la solera, la base de toda la estructura. El trasdós
de los pares se forra con una tabla, sobre la que se coloca la teja
en el exterior. En la Península Ibérica se conservan
muchas armaduras de este tipo, por lo que debieron de ser muy abundantes.

En el caso del Tránsito, para mejorar la conservación
de la armadura, hay una segunda capa con pares colocados en una
posición más oblicua y que quedan ocultos a la vista,
aunque se encuentran sujetos igualmente a la hilera por encima de
los pares visibles.

Sobre estos pares ocultos se coloca una tabla, que
contribuye eficazmente a impermeabilizar la estructura. Todo esto
se observa muy bien en la maqueta que se expone en el interior de
la antigua sala de oración.

La fortuna del edificio en la Edad Moderna
En 1494, tan sólo dos años más
tarde del decreto de la expulsión de los judíos firmado
por los Reyes Católicos, el edificio se entregó a
la orden de Calatrava, instalándose allí el Priorato
de San Benito. La gran sala principal fue reconvertida en una iglesia
cristiana, consagrada a San Benito, para uso exclusivo de la orden.
El espacio reservado a las mujeres y a la enseñanza fue utilizado
como hospital de los caballeros de la orden y, más tarde,
como vivienda del sacristán. Sobre el muro oriental se colocó
un retablo, y las ventanas de la galería superior se cerraron.

En este momento cuando se creó una magnífica
puerta plateresca a la sacristía. Se trata de un vano adintelado
flanqueado por por dos pilastras encapiteladas y frisos con escudos.
Encima hay un frontón circular con el escudo de los Guzmanes.

Junto a esta puerta se abrió un arcosolio en
la parte baja del muro sur, destinado a dar culto a una imagen mariana.
Bajo este arcosolio se colocó, ya en el siglo XVII, el cuadro
del Tránsito de la Vírgen del pintor toledano Juan
Correa de Vivar, que en la actualidad se conserva en el Museo Nacional
del Prado. La obra fue encargada por don Íñigo de
Ayala y Rojas, un caballero de la Orden enterrado en la misma iglesia,
para ser colocado en la iglesia, de donde deriva el nombre actual
de esta antigua sinagoga.
Siglos XIX y XX
En el contexto de la Guerra de la Independencia (1808-1814)
el edificio, reducido a una simple ermita como consecuencia del
declive de las órdenes militares, fue usado como barracón
militar, volviendo a ser usado como ermita hasta la Desamortización
(1836-1837). Fue a lo largo de todo este siglo cuando más
sufrió el edificio, y se perdieron la mayoría de las
yeserías que decoran sus muros. El 1 de mayo de 1877 fue
declarado Monumento Nacional, lo que le salvó de la ruina
definitiva, pues a raíz de esto, se sucedieron diversas campañas
de restauración.

El Museo Sefardí

En 1964 se decidió crear un Museo Sefardí,
dentro del interior del edificio histórico del Tránsito.
Cuatro años más tarde la institución pasó
a denominarse Museo Nacional de Arte Hispanojudío, aunque
en la actualidad ha vuelto a recuperar su denominación primigenia.
Se trata de una institución gestionada por la Subdirección
General de Museos Estatales, que muestra, a través de restos
arqueológicos y vestigios materiales diversas facetas del
arte y la cultura hispanojudía.
Más
información del Museo
Sefardí de Toledo 

(Autor del texto del artículo/colaborador
de ARTEGUIAS:
Víctor López Lorente)
