Guía
monumental (arte e historia) de Miravet, Tarragona
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Miravet |
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Tarragona |
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Ribera
del Ebro |
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Introducción
a la guía de arte (monumentos y rutas) de Miravet, Tarragona
El
embrujo islámico da la bienvenida al visitante que se acerca,
curioso, a conocer Miravet y ya en la lontananza el gran castillo
deja entrever el alma recia y luchadora que caracteriza el lugar.
Miravet, encantadora
villa localizada a 62 kilómetros de Tarragona en dirección
suroeste, conserva casi intacta la esencia del Medievo, cuando los
caballeros templarios dominaban el lugar cubriendo la ruta de peregrinaje
de Domus Templi, que atraviesa las tierras de la Corona de Aragón
en su camino hacia Santiago.

La ciudad se presenta
como una bucólica estampa en la que un cerro rojizo se convierte
en tapiz donde florecen decenas de casas de piedra, protegidas por
la fortaleza en la cima y con los meandros del río Ebro serpenteando
a sus pies.
Pero tan hermoso
paisaje esconde a su vez un pasado dramático y lúgubre,
pues durante la Guerra Civil fue el escenario por excelencia de la
Batalla del Ebro, que desoló la ciudad con los constantes bombardeos
entre julio y noviembre de 1938.
En esta guía
de Miravet nos centraremos en el emblema de la población que
no es otro que el castillo templario, además del casco antiguo
en su conjunto y de la Iglesia Vieja.
Castillo
Templario de Miravet
Estratégicamente
situado en la parte más alta de la ciudad, sobre una loma divisando
las aguas del Ebro, este magnífico castillo templario
se ha consolidado como la construcción más emblemática
de Miravet. La reciedad de sus muros, la rectitud y pureza de sus
líneas y la emblemática historia que guardan sus piedras
son sobrada recompensa al esfuerzo que hay que hacer hasta alcanzar
el lugar, justo al final de una empinada cuesta. Las vistas del paisaje
son también un aliciente en el trayecto.

Mole de piedra
sobria e inquebrantable, la fortaleza fue erigida por los musulmanes
hacia el siglo X, aunque su época de gloria comenzó
a partir de 1153, momento en que pasó a manos de los templarios,
gracias a la generosidad de Ramón Berenguer IV el Santo. Los
monjes guerreros mantuvieron el poder del castillo hasta 1835, cuando
fue ocupado por los hospitalarios, aunque la magia del temple nunca
ha desaparecido de la construcción, impregnada en escudos,
en la iglesia de Sant Martí, aún en pie dentro del recinto
amurallado, e incluso en el cementerio que allí se mantiene,
donde descansan los restos mortales de ilustres templarios.
Hoy día
el castillo conserva su porte solemne, siendo considerado como una
de las obras maestras de la arquitectura templaria gótico-románica.
Cap
de la Vila
Cap de la Vila
es el nombre con que se conoce al casco antiguo de Miravet,
ubicado en las faldas de la colina justo a los pies del castillo,
buscando su protección y resguardo.
El encanto medieval
impregna cada plaza, cada cuesta y cada una de las tortuosas y estrechas
callejuelas que conforman el lugar. Paseando por el Miravet más
antiguo podrá sentirse el alma de la ciudad, incluso su cara
más amarga, como las ruinas desvencijadas de las casas que
sufrieron el azote de la Batalla del Ebro.

La ciudad cuenta
con puntos estratégicos desde donde se tienen las mejores panorámicas
del lugar, de los alrededores y de los bellos parajes que el río
Ebro deja a su paso. Junto a la iglesia barroca de la Natividad de
la Virgen se encuentra uno de los miradores más visitados.
También es recomendable acercarse al embarcadero de Molí
Salat, desde donde se divisa el pueblo al completo.
Ya a las afueras,
Miravet seduce con un nuevo secreto, escondido en el barrio del Raval.
Aquí se mantienen activos los antiguos talleres que dieron
fama internacional a la cerámica miravetana. Deambular por
las tiendas de artesanía y admirar los cántaros, vasijas
y platos cuyo diseño apenas ha variado desde la época
musulmana es un placer al alcance de cualquiera.
Iglesia
Vieja
El recorrido por
el casco antiguo de la ciudad no debe pasar por alto la visita a la
Iglesia Vieja o Església Vella, como se refieren a ella los
locales. Se trata de un majestuoso templo renacentista construido
por la Orden del Hospital en el siglo XVI sobre una antigua mezquita
allí ubicada.

La Iglesia Vieja
se mantiene en pie como testigo mudo de los devastadores bombardeos
que desolaron la ciudad en la batalla del Ebro, y su cúpula,
perforada desde entonces por la caída de un misil, continúa
sobrecogiendo a todo aquel que se acerca a contemplarla.
En la actualidad
la iglesia ha sido desconsagrada, y hoy alberga una sala de exposiciones
donde pueden verse fotografías de los tiempos de guerra y objetos
de la vida cotidiana del Miravet templario, entre otros tesoros.
Paso
de Barcas
Miravet cuenta
con el privilegio de mantener activo el último trasbordador
del Ebro que aún hoy se utiliza para trasladar vehículos
y personas de una orilla a la otra, todo ello sin motor, tal y como
se hacía antaño.
Las dos barcazas
o llaguts que forman el paso son popularmente conocidas con los nombres
de Monturiol e Isaac Peral, y no en vano se han convertido en una
de las atracciones más emblemáticas del lugar.
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