Introducción
a la historia de Simancas
Simancas es
una de las poblaciones de Valladolid declaradas Conjunto Histórico
Artístico. Su ubicación es privilegiada, muy próxima
a la propia ciudad de Valladolid y en las vías de unión
entre ésta y otra ciudad emblemática vallisoletana:
Tordesillas.
El
origen de Simancas es antiquísimo, relacionado con el pueblo
vacceo, y su desarrollo hay que ligarlo a río Pisuerga donde
se asienta, pues desde tiempos romanos era lugar de defensa del puente
que cruzaba este río.
Durante el periodo
de dominación romana Simancas fue llamada Septimanca.
Ya en la Alta
Edad Media, tras la invasión musulmana, Simancas fue reconquistada
por Alfonso I en el año 753 y vuelta a reconquistar por Alfonso
III en el 883.
No mucho después,
Simancas se hizo célebre por la victoria de castellanos y leoneses
contra un gran ejército califal cordobés.
Fue en el año
939 cuando el primer califa de Córdoba Abderramán III
preparó un gran contingente militar denominado "del Gran
Poder" para escarmentar a los cristianos que se hacía
fuertes y repoblaban la ribera del Duero y tratar de vencerlos definitivamente.
Junto a Simancas
esperaba el rey de León, Ramiro II y el conde de Castilla,
Fernán González, La batalla fue dura y si bien para
algunos cronistas terminó con clara victoria cristiana, para
otros quedaría en tablas.
El
caso es que el ejército musulmán que se dirigió
hacia tierras de Soria y Guadalajara para continuar el hostigamiento
a los nuevos núcleos repoblados, sufrió una emboscada
que sí terminó en desastre para los árabes. Fue
la conocida Jornada del Barranco.
Durante la Edad
Media, Simancas fue la población más importante de la
zona hasta el auge de la ciudad de Valladolid entre los siglos XII
y XIII. No obstante siguió teniendo relevancia y durante los
siglos bajomedievales y los primeros tiempos modernos vivió
trascendentes hechos históricos, como los acaecidos en la Guerra
de las Comunidades
De esta dilatada
historia, Simancas conserva importantes monumentos medievales, bien
plenos o fraccionarios, como el puente, el castillo
y la iglesia del Salvador.

Muy cerca de Simancas
hay otras poblaciones monumentales. Ya hemos citado la cercanía
de Valladolid y Tordesillas. Menos conocida es la población
de Arroyo de la Encomienda, a tan solo 5 km. de Simancas y que conserva
una de las mejores iglesias románicas de la provincia y de
la que luego nos ocuparemos.
Monumentos y Conjunto
urbano de Simancas
El casco antiguo
de Simancas no decepciona pues representa perfectamente lo que se
puede esperar de una vieja villa castellana, es decir una bonita plaza
mayor soportalada, un nutrido conjunto de palacios y casas blasonadas
con escudos nobiliarios de distintas épocas y frecuentemente
adornadas con puerta y ventanas monumentales.
También
hay que citar el hospital, así como el edificio del ayuntamiento
de estilos neoclásico.
El
Castillo de Simancas
El Castillo de
Simancas se erigió en el siglo XV sobre una fortaleza que ya
existía en tiempos medievales. Esta primitiva fortificación
tenía un gran valor estratégico como centro de defensa
del puente que cruza el Pisuerga.
Como decimos,
a mitad del siglo XV fue reconstruido por el Almirante de Castilla
Don Fadrique Enríquez. Poco después, pasó a manos
de la corona (Reyes Católicos) que lo reforzaron y convirtieron
en uno de los castillos más fuertes del centro de su reino
de Castilla y León.
Aunque fue empleado
como cárcel, Carlos V lo convirtió en Archivo General
del Reino, conservándose una ingente colección de documentos
referentes a la historia de España.

El aspecto actual
es fruto de la adición al castillo bajomedieval de reformas
y acondicionamientos para su nuevo uso de archivo durante varios siglos
(s.XVI al XVIII)
Consta de un recinto
exterior de forma poligonal con cubos en la esquinas y del castillo
propiamente dicho.
Puente
romano
El llamado Puente
Romano de Simancas es una espectacular obra de ingeniería.
De perfil plano "a la romana" es una construcción
de piedra sillería con 17 ojos de distinto trazado como consecuencia
de las diversas épocas en que fue construido y reformado.
Originalmente
hubo un puente romano para salvar el Pisuerga. En la Edad Media se
reconstruyó en el mismo emplazamiento en estilo románico.
Siglos más tarde, pero todavía en época medieval
debió existir otra profunda reconstrucción puesto que
los arcos son mayoritariamente ojivales lo que denota su reforma en
momentos del gótico.
Iglesia
de El Salvador
La iglesia de
El Salvador de Tordesillas es un gran templo del siglo XVI, época
en la que se combinan formas y estructuras tardogóticas con
otras ya renacentistas. En este caso la iglesia es de grandes dimensiones
y de tres naves separadas por pilares cilíndricos. Las bóvedas
son de crucería compleja de forma estrellada como corresponde
a la etapa final y decadente del gótico. También la
portada es tardogótica.
La
iglesia del Salvador de Tordesillas también es notable por
tener una gran torre de
cuatro cuerpos superpuestos divididos por impostas, siendo los tres
inferiores románicos.
El inferior es
el más alto y en él se abrió un vano de medio
punto rodeado por guardapolvos. Más arriba, el siguiente cuerpo
se adorna con un ajimez con columna central o mainel. Los cimacios
de las columnas laterales se impostan por todo el muro. El tercer
cuerpo es semejante al anterior y está rematado en ladrillo.
Esta torre románica,
decorada con ventanales primitivos e impostas ajedrezadas, muestra
una estética de pleno siglo XII por lo que parece anterior
a las de Santa María de la Antigua y de San Martín de
la capital.
Arroyo
de la Encomienda. Iglesia de San Juan
El templo de San
Juan de Arroyo de la Encomienda, después de su restauración
muestra su perfecta estampa románica, libre de las edificaciones
parásitas que suelen agobiar a estos edificios medievales.
Tan sólo, la pequeña espadaña del muro de poniente
es posterior.

Su estructura
tiene, como la mayoría de los templos concejiles castellanos
de finales del siglo XII y comienzos del XIII, una nave unida escalonadamente
a una cabecera con tramo presbiterial recto y ábside de semitambor.
Todo el alero
de la nave está decorado con puntas de diamante y soportado
por una buena colección de canecillos.
La
portada se encuentra en el muro meridional. Está formada por
seis amplias arquivoltas de medio punto. La más interesante
es la externa al disponer de lóbulos radiales, al estilo de
Santiago del Burgo de Zamora.
El ábside
responde a formas típicamente románicas. Su tambor es
dividido verticalmente por dos columnas que llegan hasta el alero
y que arrancan de sendos plintos de gran altura.
En cada calle
hay un ventanal con arquivolta plana sobre columnillas con capiteles.
Una ancha imposta
de billetes recorre completamente el tambor absidal a la altura de
los alféizares.
El alero se decora
con bello ajedrezado, pero lo más destacable es la colección
de canecillos historiados.
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