Guía
monumental (arte e historia) de Tábara, Zamora
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Tábara |
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744 |
Introducción
a la guía de arte (monumentos y rutas) de Puebla de Tábara,
Zamora.
A
unos cuarenta kilómetros al norte de Zamora capital, no lejos
de la ribera del Esla y junto a las últimas estribaciones más
orientales de la Sierra de la Culebra, se emplaza la insigne e histórica
población de Tábara.

Con su casi un
millar de habitantes, se considera a Tábara la capital de la
comarca de su mismo nombre, aunque hay quiénes prefieren adscribirla
a las Tierras de Aliste o de Alba.
Una
aproximación histórica
Pese a que se
sospecha de su existencia durante los siglos de la dominación
romana, las primeras referencias fehacientes de la existencia de Tábara
han de remontarse a finales del siglo VII, cuando en el contexto del
XI Concilio de Toledo, aparece mencionado su topónimo dentro
del Reino Astur Leonés.
Fue
sin embargo durante la segunda mitad del siglo VIII cuando Tábara
alcanzó notable relevancia al ser erigido en sus pagos, por
mandato del Rey Alfonso III y de manos del posteriormente Obispo de
León San Froilán, un importante monasterio que, según
las crónicas, llegó a acoger en primera instancia nada
menos que a 600 religiosos entre frailes y monjas.
Contemporáneamente,
muy cerca del primer cenobio y quizás para solventar los problemas
de masificación, el propio San Froilán, en compañía
de San Atilano, fundarían un segundo monasterio en la vecina
localidad de Moreruela de Tábara.
Alcanzaría
el cenobio tabarense un enorme prestigio cultural durante sus años
de vida gracias a la instauración en él de un "scriptorium"
especializado en la elaboración de códices iluminados,
algunos de los cuales, han llegado hasta nuestros días, permitiendo
que dicho monasterio haya pasado a la posteridad pese a su casi total
ausencia de vestigios.
Sin
embargo, todo ese esplendor quedó truncado cuando, a finales
del siglo X y posiblemente debido a una de las devastadoras incursiones
de Almanzor, tanto San Salvador de Tábara como su vecino de
Moreruela quedarían notablemente dañados hasta el punto
de que no volvieron a ser reconstruidos como tales.
Durante los siglos
XII y XIII, Tábara y su tierra pertenecieron a la Orden del
Temple, circunstancia que generó no pocos conflictos con el
cercano obispado de Astorga hasta la disolución de la orden
militar durante los primeros años de la decimocuarta centuria.
Ya en el siglo
XVI y por dictado del monarca Carlos V, se estableció en esta
localidad zamorana la sede de un importante Marquesado, cuyos señores
llegaron a poseer extensísimos pagos por toda la comarca.

Tábara
puede también enorgullecerse de ser la cuna del famoso poeta
León Felipe, una de las personalidades más relevantes
de la Generación del 27 y a quien le fue dedicado un monumento
en una plaza de la localidad.
El
Monasterio de San Salvador y su "scriptorium"
El antiguo monasterio
de San Salvador de Tábara se erigía sobre el mismo solar
en que hoy se levanta la iglesia parroquial de Santa María,
para cuya construcción, a juzgar por distintos vestigios allí
aparecidos, debieron ser empleados materiales procedentes del ruinoso
cenobio.

Los orígenes
del monasterio habría que remontarlos a la segunda mitad del
siglo IX cuando los monjes San Froilán y San Atilano (a la
postre obispos de León y de Zamora respectivamente), deciden
fundar una abadía poco después de la victoria cristiana
contra el enemigo musulmán en la Batalla de la Polvoraria.
Tanto el Monasterio
de San Salvador, como su vecino de Moreruela de Tábara, se
convertirían rápidamente en influyentes centros de poder
y cultura, acogiendo, según reza la tradición, nada
menos que 600 religiosos de ambos sexos, por lo que, fiable o no el
dato, debió ser un edificio de considerable relieve.
No
dejaría de ser San Salvador de Tábara uno más
de los numerosos y casi ignorados cenobios altomedievales extintos
de no ser por el importante scriptorium especializado en la manufactura
de códices iluminados que allí se instaló. Coinciden
en señalar los especialistas que de él saldrían
obras miniadas de la relevancia del Beato Morgan, del conocido como
Beato de Tábara, o el Beato de Gerona.
En ellos trabajarían
maestros como Magius y su discípulo aventajado Emeterio, con
puntuales aportaciones de la monja miniaturista Ende y de un monje
copista de nombre Senior. Muy conocido es, precisamente, el que ha
sido bautizado como Beato de Tábara ya que en él, concretamente
en su primera lámina, fue representado de manera muy gráfica
el scriptorium del Monasterio de San Salvador, siendo reconocibles
dos copistas o iluminadores trabajando en un manuscrito junto a una
torre campanario con arcos de herradura que algunos han querido comparar
con la actual torre de la parroquia, de factura algo posterior.

Lamentablemente,
la vida del monasterio de San Salvador, al igual que la de varios
del entorno, fue significativamente corta ya que, como antes señalábamos,
fueron pasto de la destrucción en el contexto de las arrasadoras
campañas o razias de Almanzor por tierras zamoranas y leonesas
en su camino hacia Compostela.
Iglesia
parroquial de Santa María
La actual Iglesia
de Santa María de Tábara se yergue sobre el antiguo
solar en el que se ubicaría el influyente Monasterio de San
Salvador, que, tras la extinción de la comunidad monacal a
consecuencia de las aludidas campañas de Almanzor, nunca llegó
a ser reconstruido, siendo aprovechado el terreno y parte del material
disperso para dotar a la población de un centro de culto.

De la actual fábrica,
sólo el cuerpo inferior de la torre podría ser heredero
de la primitiva construcción monacal, siendo el grueso del
templo actual de factura románica, pudiendo ser fechada su
consagración en 1137 gracias a una inscripción conservada
junto al ingreso habilitado bajo el porche lateral.
La iglesia fue
profundamente reformada durante el siglo XVIII, conservándose
de su primitiva fábrica románica la torre y dos de sus
portadas.
La torre-campanario,
sobre la que hay quien ha querido ver una cierta evocación
de la representada sobre el célebre Beato de Tábara,
se eleva a los pies del templo en tres cuerpos de campanas separados
mediante listeles horizontales y abiertos en arcos de medio punto
doblados.

De sus dos portadas,
la sur despliega dos arquivoltas de medio punto cobijadas por un elegante
guardapolvo ajedrezado, habiéndose conservado tan sólo
una de las dos columnas sobre las que reposaban. La norte, hoy cegada
y bastante alterada, presenta una disposición similar, llamando
la atención la arquivolta central a base billetes de considerable
tamaño.

Además
de la lápida fundacional, se han conservado en el templo varias
inscripciones y una lauda prerrománica, habiendo sido recientemente
descubiertos en distintas campañas de excavaciones numerosas
piezas románicas hasta conformar un interesante lapidario hoy
expuesto en un pequeño museo habilitado en el propio templo.

La
Iglesia de la Asunción o "El Convento"
Completa el patrimonio
religioso de Tábara un edificio en la Plaza Mayor de la localidad
conocido popularmente como "El Convento" ya que, a lo largo
de su vida, acogió a monjes tanto Jeróminos como Dominicos.
La historia del
templo, construido a mediados del siglo XVI, discurre en paralelo
al contiguo palacio de los Marqueses de Tábara, quienes lo
emplearon como panteón familiar hasta que, en a principios
del siglo XX, fue convertida en iglesia parroquial.
Durante los últimos
años de la centuria pasada fue descubierta bajo ella una curiosa
cripta que vendría a acoger las sepulturas de los Marqueses
y sus familiares más próximos.
Alrededores
de Tábara
Moreruela
de Tábara
A escasos kilómetros
al este de Tábara se encuentra la pequeña localidad
de Moreruela de Tábara, donde consta igualmente la existencia
de un monasterio contemporáneo al de San Salvador y fundado
también por los los santos Froilán y Atilano.
Dicho cenobio
correría la misma suerte que su vecino tabarés, sufriendo
las acometidas del caudillo árabe Almanzor sin que fuera posteriormente
reconstruido ya que, la comunidad monacal, se trasladaría a
una nueva fundación al otro lado del río Esla y de la
que se conservan unas insignes ruinas que a continuación abordaremos.
La iglesia parroquial
de San Miguel Arcángel de Moreruela de Tábara es una
construcción románica de tres naves que sufriría
importantes reformas durante el siglo XVIII. Conserva de su obra primitiva
la distribución interior original a base de arcos apuntados
sobre pilares rematados en capiteles; su portada norte de tres arquivoltas
apuntadas; y varias piezas fragmentarias entre las que destacan un
rosetón empotrado en la cabecera, y una preciosa celosía
prerrománica.
Monasterio
de Santa María de Moreruela
Junto a la fértil
ribera del Esla y muy cerca de la pequeña localidad de Granja
de Moreruela, se emplazan los suntuosos restos del que fue importantísimo
monasterio cisterciense de Santa María de Moreruela.
Los orígenes
del cenobio podrían remontarse al siglo IX, siendo por lo tanto
de fundación contemporánea a los monasterios de San
Salvador de Tábara y Moreruela de Tábara, quedando,
al igual que ellos, destruidos tras las incursiones de Almanzor. Sin
embargo, mientras que aquellos nunca recuperarían su rango
abacial y serían sólo reconstruidos como iglesias parroquiales,
el de Santa María acogería a los monjes de la zona hasta
que, a mediados del siglo XII, pasaría a manos del Císter,
siendo beneficiario de generosas donaciones por parte de monarcas
como Alfonso VII y Fernando II.

En el siglo XIX,
la invasión francesa primero, y la Desamortización de
Mendizabal después, acabaron por extinguir la comunidad morerolense,
quedando sus equipamientos abandonados hasta que, en la década
de los sesenta del siglo XX, fueron consolidadas y puestas en valor
sus nobilísimas ruinas.
De todo el conjunto
monacal, el edificio más importante es la iglesia, la cual
se estructuraba en tres naves que desembocaban en un marcadísimo
crucero que, a su vez, abría a la cabecera, quedando ésta
rodeada por una girola a la cual, abren siete pequeñas absidiolas
de planta semicircular.

Al exterior, es precisamente la zona de la cabecera la mejor conservada,
presentándose como un armónico bloque estructurado en
tres niveles; el superior semicircular correspondiente al presbiterio,
el intermedio poligonal coincidente con la girola que lo abrazaba,
y el inferior con las mencionadas siete absidiolas radiales.
Conserva también
la iglesia monasterial varias de sus puertas, caracterizadas todas
ellas por la prototípica austeridad que pregonaba la orden
cisterciense.
Faramontanos
de Tábara
La iglesia de
San Martín Obispo de Faramontanos de Tábara es un edificio
de fábrica post medieval que conserva, empotrada junto a la
puerta sur, la lápida fundacional de su primitiva iglesia tardorrománica,
datable a mediados del siglo XIII y consagrada por el Obispo Pedro
de Astorga.
Santa
Eulalia de Tábara
Heredera de una
primitiva construcción románica es la sencilla portada
principal de la iglesia parroquial de Santo Tomás, en Santa
Eulalia de Tábara. Consta de un sencillo arco de medio punto
doblado que reposa sobre pilares rematados en cimacios decorados con
motivos vegetales muy erosionados. El resto de la fábrica,
es de factura más moderna.
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