Colegiata
de San Isidoro de León
La actual
basílica de San Isidoro de León se levanta en un lugar
donde se alzaban otras anteriores iglesias. La última de ellas
fue edificada por Fernando I para albergar las reliquias de San Isidoro
de Sevilla. Esta antigua iglesia no era de grandes proporciones y
su estilo era plenamente prerrománico - asturiano.
Posteriormente
se mandó edificar el famoso y soberbio Panteón de los
Reyes, monumento sepulcral que actualmente es lo más antiguo
que se conserva.
En
sus bóvedas se pintó en el siglo XII un repertorio de
primer orden en el románico europeo `por lo que se la denomina
la "Capilla Sixtina" del románico.
Poco después
se mando reconstruir la iglesia ya al estilo románico pleno
que imperaba en aquella época y traído por los aires
internacionales del Camino de Santiago.
Esta
basílica se construyó con tres naves, crucero saliente
y cabecera de tres ábsides que perdió el central a finales
de la Edad Media para convertirlo en gótico.
En el costado
meridional se abren las dos monumentales puertas. La del Perdón
se abre en el muro del hastial del crucero y se decora con un tímpano
bellamente esculpido con las escenas del Descendimiento, el Sepulcro
vacío y la Ascensión. Las mochetas que lo sostienen
son magníficas con dos expresivas cabezas de animales.
Por encima
aparecen las figuras hieráticas y solemnes de San Pedro y San
Pablo y más arriba una arquería sobre el tejaroz.
La
Puerta del Cordero es más bella aún, con la escena del
Sacrificio de Isaac. Le acompaña las esculturas de San Isidoro
y San Vicente y un hermoso zodiaco.
El interior
respira un difícilmente descriptible ambiente medieval. La
penumbra, la solidez de los pilares, la imaginación de las
tallas transportan al visitante a un mundo olvidado.
Tampoco es
despreciable el museo que conserva algunas piezas de arte mueble de
primera magnitud.