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Guía del Museo Provincial de Huesca




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Guía de las colecciones de arte antiguo y medieval del Museo de Huesca

Historia del museo

El Museo Provincia de Huesca (o Museo de Huesca) abrió sus puertas a mediados del siglo XIX, gracias al apoyo de la Comisión Provincial de Monumentos de Huesca, que llevaba un tiempo buscando un espacio adecuado para exponer las obras de arte procedentes de las desamortizaciones. En un principio los cuadros se expusieron en el Colegio Mayor de Santiago de la Compañía de Jesús, donde permanecieron almacenados hasta que el 29 de junio de 1873 se inauguró de forma oficial la institución, denominada por aquel entonces Museo Artístico y Arqueológico de Huesca. La apertura fue una iniciativa del erudito oscense Valentín Carderera, que asumió su dirección y además, amplió sus fondos con la donación de una parte de sus pinturas y de su colección privada.

Museo Provincial de Huesca

Unos años más tarde, en 1879, consiguió que el Ministerio de Fomento autorizase el depósito de trece pinturas del antiguo Museo de la Trinidad (cuya colección en la actualidad pertenece a los fondos del Museo del Prado), creando un acuerdo entre las dos instituciones que se ha ido renovando con el paso de los años, y que se mantiene en la actualidad.

Son destacables las colecciones de arte ibérico y romano

Fue precisamente este convenio lo que motivó que en el año 1918 el Estado reclamase la titularidad pública del Museo, que se materializó con una disposición del Ministerio de Instrucción Pública por medio de la cuál se entregó su gestión. En la actualidad, continúa siendo una institución estatal, aunque su gestión se ha traspasado a la comunidad autónoma de Aragón; y sus colecciones han aumentado considerablemente, debido a las excavaciones arqueológicas, la compra y la donación de obras, y los depósitos temporales.

Mosaicos paleocristianos

En el año 1968 la sede del Museo se trasladó a su ubicación actual, en el antiguo edificio de la Universidad Sertoriana, en la que había estudiado Valentín Carderera, y el edificio anejo del Palacio de los Reyes de Aragón.

La sede del Museo

El palacio de los Reyes de Aragón, que en la actualidad reserva tres de sus salas para exposiciones temporales y espacios multiusos, es un imponente edificio románico, realizado a finales del siglo XII y comienzos del XIII.

Más información: Palacio de los Reyes de Aragón, Huesca

El otro edificio que configura el Museo es la antigua Universidad Sertoriana, justo al lado del palacio, realizado a finales del siglo XVII según el proyecto de Francisco Antonio de Artiga. Se trata de una interesante construcción barroca de planta octogonal, cuyo proyecto original era mucho más ambicioso, tal y como puede verse en un grabado expuesto en el interior del Museo.

La antigua Universidad se había suprimido en el año 1845 y, desde entonces el edificio había albergado sucesivamente un instituto de educación secundaria, un cuartel, un almacén e incluso una cárcel, hasta que por fin, en el año 1968, volvió a recuperar el esplendor de tiempos pasados. Sus ocho salas albergan la colección permanente, dividida en una sección de arqueología y otra de bellas artes, haciendo honor a la configuración inicial del Museo creado por Carderera. De todas ellas vamos a centrar nuestra atención en la salas 3 y 4 de la sección de arqueología, dedicadas a la época ibérica, romana, y altomedieval.

Una de la salas del Museo Provincial de Huesca

La época ibérica

Tras las dos primeras salas, dedicadas a la arqueología prehistórica del alto Aragón, el visitante se adentra en las piezas de los pueblos iberos, que abarcan una cronología variable, desde el 350 a.C. hasta el 50 a.C., cuando los romanos invadieron la Península Ibérica. En las vitrinas de esta sala puede verse una importante colección de objetos de cerámica y bronce, esculturas, monedas, y urnas cinerarias.

Relieve ibérico con caballos e inscripción, procedente de  Tamarite de Litera

La cerámica de la civilización íbera alcanza unas cotas de calidad extraordinaria, debido al desarrollo del torno. Muchas de las piezas fueron además adornadas con pinturas que representan motivos geométricos o vegetales, entre las cuáles destacan las piezas procedentes de la comarca de La Litera, procedentes de los poblados de la Vispesa y de Olriols.

Arqueología ibérica

En otras vitrinas pueden verse piezas de hierro pertenecientes a la vida cotidiana, que proceden en su mayoría del yacimiento de Castilsabás, y que demuestran la importancia y el desarrollo que llegó a alcanzar este material en época íbera, cuando se convirtió en un perfecto sustituto del bronce, mucho menos resistente.

Las piezas más destacadas se encuentran en las vitrinas que muestran esculturas realizadas en piedra. Entre ellas, destaca la Estela de Binéfar, procedente de La Vispesa, en Tamarite de Litera, y las estatuas de Albelda, del yacimiento de Els Castellassos.

Monumento esculórico ibérico de La Vispesa (Tamarite de Litera)

La Estela de Binéfar procede, seguramente, de algún monumento funerario. Se trata de una pilastra, a la que le falta uno de sus lados, decorada con molduras y, en el costado principal, los relieves de dos manos, una especie de escudo y una lanza, un grifo, y algunos restos de luchadores, rodeados por una inscripción, cuya traducción no se conoce con seguridad, debido a que no se tiene la certeza del significado de muchos de los vocablos del idioma ibero.

Las figuras sedentes de la Albelda son esculturas de carácter femenino, realizadas en terracota, cuya función debía estar relacionada con alguna ceremonia religiosa o litúrgica.

La romanización del alto Aragón

En la misma sala pueden observarse también algunas piezas interesantes del pasado romano de Huesca, una de las zonas de la Península Ibérica que de forma más temprana adoptó esta nueva civilización. Entre las piezas expuestas destaca una importante colección de cerámicas y objetos cotidianos, como juguetes, utensilios de aseo, anillos y sortijas, y diversas piezas epigráficas.

Brazo de estaua colosal. Época romana

La joya de la corona de las colecciones de arte romano es la lauda sepulcral de Rufo, procedente de Coscojuela de Fantova, y fechada en la segunda mitad del siglo IV. Representa a Rufo, el personaje en honor al cual se realizó la lauda, con una túnica y ambos brazos elevados a la altura de sus hombros, en una actitud de oración. Bajo sus pies hay dos palomas y dos círculos. La mitad superior está ocupada por una inscripción en latín, con un crismón en la parte inferior, en la que puede leerse:

"Rvfo dvlcis simo a conivgi svo Viveni ivs sepvlcrv madornavit"

Que podría traducirse como:

"Para Rufo, su dulcísima esposa Vivencio adornó el sepulcro".

Lauda sepulcral de Rufo

También deben destacarse las diferentes piezas escultóricas realizadas en mármol y terracota, como la fuente del delfín y el torso de mujer, procedente de Villa Fortunatus, y datadas las dos en el siglo IV. La fuente representa un delfín, que emanaría agua por su boca, sobre el que cabalgaría otra figura, quizás Neptuno, de la que sólo se han conservado los pies.

Eros sobre delfín

El torso de mujer se ha considerado un retrato, aunque quizás fuese una representación de una deidad, recostada sobre un triclinium. En cualquier caso, resulta imposible saber su identidad, debido al estado fragmentario de la pieza. Seguramente fuese realizada con una intención funeraria.

Cebeza de Hermes, Huesca

La alta Edad Media

En la sala 4 pueden verse diferentes piezas procedentes de las épocas visigoda, islámica y la reconquista cristiana.

Época visigoda

En la zona del Alto Aragón los visigodos se mezclaron con la población romana, y nunca se llegó a abandonar el latín, subsistiendo también algunas instituciones, aunque durante esta época la ciudad de Huesca sufrió una disminución demográfica, y los núcleos rurales aumentaron su población.

Broche de cinturón visigodo

De esta época pueden verse en el Museo una pequeña columna y un capitel que proceden de Coscojuela de Fontova, así como algunas piezas cerámicas. La colección se completa con objetos pertenecientes a la cotidianeidad, como broches de cinturón, fíbulas, y anillos. Una de las piezas más sobresalientes es el pendiente de Ibieca, realizado en oro, y procedente de Fuentes de Aquillán (la Hoya). Se trata de una joya compuesta por un aro de oro con una bola, con decoración repujada y piedras preciosas insertadas, configurando una pieza de gran virtuosismo.

Museo Provincial de Huesca: piezas visigodas

Época hispanomusulmana

Del periodo hispanomusulmán, que en el alto Aragón ocupa una cronología que va desde el 718 hasta el 1149, el Museo alberga una pieza de primer orden. Se trata de uno de los escasos textiles islámicos conservados en la Península Ibérica. Es un tiraz, seguramente realizado para conmemorar una batalla, realizado en el siglo XI. Se ha conservado casi de forma milagrosa, debido a que fue utilizado para envolver un relicario en la ermita de Colls, en la localidad de Puente de Montañana.

tejido hispano-musulmán , pieza importante de este museo

Es un tejido de seda, de color verde parduzco, decorado con tres franjas horizontales, las extremas con epigrafía árabe de carácter cúfico, y la central con una policromía formada por cinco rombos decorados en su interior con elementos geométricos. El del extremo izquierdo muestra un ave con la cabeza girada.

Detalle de este tejido

Además de esta pieza, se conservan también diferentes cerámicas, tales como tinajas, jarras, cántaros, así como instrumentos de cocina y vajillas. En ellas puede verse un amplio muestrario de las técnicas más comunes utilizadas en la cerámica hispanomusulmana, como la cuerda seca o el reflejo metálico.

Vajilla andalusí

Uno de los objetos cerámicos más destacadas es el ataifor del felino, debido a que se trata de una pieza con un virtuosismo excepcional en toda la zona del alto Aragón. Está fechada a finales del siglo X o principios del XI, y procede de una excavación practicada en la iglesia de San Juan de Barbastro.

Cerámica hispanomusulmana

Se trata de un plato de cerámica naranja, con la iconografía de un felino en verde y manganeso en su interior. Estos animales están muy presentes en la cerámica andalusí, y se han relacionado con el poder y la autoridad, aunque otros autores indican que su presencia es meramente decorativa. Hay quien afirma que este tipo de decoración procede de Madinat al-Zahra.

Plato de cerámica

En esta sala también puede verse un enterramiento infantil. El bebé, que cuando se encontró se encontraba en posición fetal y orientado perfectamente hacia La Meca, se halló bajo el suelo de una casa, en el yacimiento de Zafranales.

La etapa musulmana en el museo se cierra con la exposición de algunas armas, candiles, y piezas con epigrafía.

Periodo medieval de dominio cristiano

En la sala 4 también se exponen algunas vitrinas, en donde se encuentran piezas procedentes del periodo de la reconquista. A partir del 1044 Ramiro I unificó los condados de Sobrarbe, Ribagorza y Aragón, que habían surgido en el siglo IX gracias a la ayuda del imperio carolingio, dando lugar a la creación del Reino de Aragón, cuya capital se establecería en Jaca, extendiendo, de forma paulatina, el poder cristiano por toda la zona hasta mediados del siglo XII.

En el Museo hay algunas piezas de esta época que resultan interesantes, como el Cristo de Azlor. Se trata de una imagen de un crucificado de bronce, al que le falta la cruz, de apenas 22 cm. de altura. Su rostro, ligeramente ovalado, tiene unos ojos de gran tamaño, que muestran una gran expresividad.

Cristo románico de bronce

Puede también verse también una Virgen sedente con el Niño sobre sus rodillas, realizada en el siglo XII en madera policromada, procedentes de la iglesia de Santiago de Agüero. Es una talla extraordinariamente delicada, trabajada con un gran virtuosismo y que aporta la singularidad de que María sujeta con su mano izquierda a su Hijo por las piernas.

Virgen románica de Santiago de Agüero

También hay otra Virgen, ya del siglo XIII y de rasgos más góticos procedente de Santa María in Foris de Huesca.

irgen de Santa María in Foris de Huesca

En la misma sala se encuentra el conocido como sarcófago de la infanta, que procede del panteón real de Santa Cruz de la Serós (Jaca), y se ha fechado a finales del siglo XI. Se desconoce el nombre de la persona para la que fue realizado, aunque sin duda se trataría de una niña, debido a su pequeño tamaño, aunque otros autores han sugerido que en realidad podría tratarse de un osario.

Sarcófago de Infanta de comienzos del siglo XII procedente de Santa Cruz de la Serós

También se conserva un tímpano de piedra procedente de una puerta donde aparece Cristo en Majestad en una mandorla que llevan dos ángeles y debajo la representación de la Adoración de los Reyes Magos.

Tímpano románico

Además hay una lapida funeraria con una iscripción alusiva al diácono Juan de Jaca.

Lápida funeraria del siglo XII

También se exponen las maquetas de dos edificios característicos del románico aragonés, San Juan Bautista de Busa, y San Caprasio, en Santa Cruz de la Serós. La primera es una construcción de la segunda mitad del siglo XI, localizada en el valle del Gallego, y que se caracteriza por una nave única rematada en ábside semicircular.

Maqueta de San Juan Bautista de Busa

La maqueta de San Caprasio, representa a escala este edificio, construido en los primeros años del siglo XI, que ejemplifica muy bien las características del románico lombardo en Aragón.

Maqueta de San Caprasio. Santa Cruz de la Serós

Por último, la sala finaliza con una vitrina dedicada a la vida cotidiana en la alta Edad Media. En ella pueden verse instrumentos de cocina, vajillas, armas, y monedas.

También encontramos y un tímpano de madera que representa la Resurrección de Lázaro. Es obra de Gil de Brabante realizada alrededor del año 1500 y que perteneció al Hospital de Nuestra Señora de la Esperanza, San Lorenzo y San Vicente de Huesca.

Tímpano de madera que representa la Resurrección de Lázaro

El recorrido expositivo se completa con otras cuatro salas, dedicadas a las bellas artes, y en donde pueden verse algunos ejemplos muy interesantes de retablos flamencos y lienzos renacentistas. Destacan las litografías de los Toros de Burdeos y el retrato de Antonio Velán y Monteagudo de Francisco de Goya, así como las obras de Valentín Carderera que el mismo autor cedió al Museo.

Sala dedicada a la pintura gótica y renacentista

Autores del texto del artículo:
Víctor López Lorente y David de la Garma

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Última actualización de "GUÍA DEL MUSEO PROVINCIAL DE HUESCA" en mayo de 2017

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