Guía de la Abadía de Saint-Génis-des-Fontaines,
Francia
Introducción
La Abadía de Saint-Génis-des-Fontaines
es un antiguo monasterio benedictino francés situado en
el pueblo de Saint-Génis-des-Fontaines, perteneciente al
Departamento de Pirineos Orientales, en la histórica región
de Languedoc-Roussillon (Occtania).
La abadía de Saint-Génis-des-Fontaines
fue fundada en el año 780 y dedicada al mártir cristiano
Saint-Génis. Su primer abad se llamó Sentimirus.

No mucho después, en el siglo IX, el
cenobio fue saqueado y destruido por los vikingos, aunque fue
reconstruido inmediatamente convirtiéndose en una abadía
benedictina importante.
Situada bajo la protección directa de los sucesivos soberanos
de la provincia (los condes del Roussillon y luego los reyes de
Aragón), la abadía comenzó a florecer, como
lo demuestra una nueva consagración de la iglesia, luego
ampliada, en 1153. Un poco más tarde, en el siglo XIII,
se añadió un claustro de mármol al noreste
de la iglesia abacial.

Luego sobrevino la decadencia a partir del
siglo XVI, uniéndose en 1507 con la abadía catalana
de Montserrat.
Después de la adhesión a Francia
en 1659 (Tratado de los Pirineos), los monjes rebeldes resistieron
la dominación francesa, pero a largo plazo, estas disputas
socavaron el poder de la abadía y precipitaron su decadencia.
Durante la Revolución Francesa, los
monjes fueron expulsados para siempre y las propiedades se nacionalizaron
pasando después a varios propietarios particulares.
En la década de los cuarenta del siglo
XIX, la iglesia fue devuelta al culto, convirtiéndose en
la iglesia parroquial del pueblo.

Paradójicamente, a comienzos del siglo
XX (entre los años 1922 y 1925) las mayor parte de las
columnas del claustro fueron desmanteladas y vendidas a un anticuario
parisino que las revendió a distintos compradores.
Sin embargo, la inmensa mayoría de las
piezas expatriadas pudieron regresar a Saint-Génis en los
años ochenta del siglo XX gracias a los esfuerzos del municipio
de Saint-Génis-des-Fontaines y a la ASVAC (Asociación
para la Salvaguardia de los Valores Arqueológicos y Culturales),
llevándose a cabo su reinstalación con la ayuda
de fotografías antiguas.
La iglesia abacial está clasificada como monumento histórico
desde 1966.

Arquitectura
La iglesia abacial de Saint-Génis-des-Fontaines
está dedicada a San Miguel y fue construida en el siglo
X sobre los restos de otra más antigua, pero fue muy remodelada
en el siglo XII. Aunque conservó básicamente su
planta, las partes superiores de los muros fueron reforzados para
poder colocar bóvedas de medio cañón en la
nave y los brazos del transepto. También se remodeló
el ábside, con una restauración de las bóvedas
absidales. Igualmente se decoró la fachada con un relieve
de comienzos del siglo XI reutilizado como dintel. Una vez finalizadas
las obras, la iglesia fue consagrada en 1153.
Interior
El resultado de estas campañas es un templo
de planta de cruz latina con una sola nave alargada, transepto
muy marcado y cabecera con tres ábsides escalonados de
planta semicircular.
El interior muestra una estructura primitiva, bastante
pesada y sin decoración, sólo aliviada por los grandes
arcos murales de los flancos.

Exterior
Exteriormente, los ábsides también
muestran gran primitivismo y nula ornamentación, siendo
los muros de mampostería.
El dintel de Saint-Génis
En la fachada occidental se incrustaron diversos
relieves en la puerta como una inscripción con el epitafio
del abad Raimundo II, fallecido en 1196, y dos laudas sepulcrales
que representan a los difuntos tendidos con los brazos cruzados.

Sin embargo, la pieza más importante es el
famoso "dintel de Saint-Génis" esculpido en mármol
blanco de Céret, considerado como la escultura románica
más antigua fechada (1019-1020).

La fecha de finalización de este relieve está
indicada en una inscripción de dos líneas en latín
que aparecen en su parte superior:
EL AÑO VEINTICUATRO DEL
REINADO DEL REY ROBERTO, GUILLERMO ABAD, POR LA GRACIA DE DIOS,
ORDENÓ QUE SE HICIERA ESTA OBRA EN HONOR DE SAINT-GÉNIS
EN EL MONASTERIO, QUE LLAMAMOS FONTAINES

En cuanto al relieve en sí, muestra un trabajo
tallado a bisel con figuras de canon corto. En el centro aparece
Cristo en Majestad entronizado dentro de una mandorla, bendiciendo
con la mano derecha y llevando el Libro en la izquierda. La mandorla
está constituida por un tallo vegetal y una cinta perlada
y está sujeta por dos ángeles. A los lados y bajo
arcos de herradura también perlados sobre columnas hay
seis personajes, muy probablemente apóstoles.

Tanto la representación indicada como la inscripción
superior está enmarcada por una cenefa con tallos que envuelven
hojas.
Algunos autores siguen apoyando la tesis de que este
dintel se esculpió para la puerta, en el lugar que se encuentra
en la actualidad. Sin embargo, la mayoría de los historiadores
consideran que realmente se trata del antipendio o frontal de
altar de la iglesia primitiva y que fue recolocado aquí
en la reforma del siglo XII.
Claustro
Puesto que en el dintel de Saint-Génis-des-Fontaines
aparecen seis apóstoles bajo una arquería con arcos
de herradura, se ha elucubrado que en la abadía existiría
un claustro prerrománico carolingio a comienzos del siglo
XI que serviría de modelo a su escultor.
Sin embargo, lo que es seguro es que el claustro
actual fue construido a finales del siglo XIII (entre 1250 y 1271,
pues sabemos por un epitafio que fue terminado en 1271) en un
estilo tardorrománico un tanto apagado y popular con los
relieves tallados a bajorrelieve. Su especificidad se caracteriza
por la policromía de sus mármoles: blanco de Céret,
rosa de Villefranche-de-Conflent y negro de Corbières Roussillonnaises.

Los motivos de las esculturas son variada flora:
piñas, flores de lis, acantos (con forma de helechos) y
una fauna propia del bestiario románico: cuadrúpedos,
serpientes, tortugas, basiliscos/dragones, sirenas pez entre piñas,
etc. También hay cabezas humanas de cuya boca sale una
serpiente o colocadas entre aves o dragones, etc. En cuanto a
temas historiados, hay una escena de Pecado Original y un Agnus
Dei.
La historia de la pérdida y posterior recuperación
del claustro de la Abadía de Saint-Génis-des-Fontaines
es verdaderamente rocambolesca y nos recuerda la penosa aventura
(con pérdidas irreversibles) de algunas obras de arte hispanas,
entre ellas el Tesoro de Guarrazar.

En 1924, el anticuario parisino Paul Gouvert adquirió
las tres cuartas partes del claustro, quedando la panda sureste
(seis columnas, tres columnas pequeñas con el pilar de
la esquina) en su sitio porque su propietario se había
negado a deshacerse de su parte del claustro.
El anticuario Gouvert hizo entonces copias de 23
capiteles esculpidos en auténtico mármol rosa de
Villefranche-de-Conflent para hacerlos pasar por auténticos,
hasta el punto de poder vender dos claustros, más pequeños
que el original.

Uno se instaló en la población de Les
Mesnuls (Departamento de Yvelines en la región de Isla
de Francia).
Otro fue enviado a través del Atlántico
hasta el Museo de Arte de Filadelfia.
Gouvert también vendió al Museo del
Louvre en 1925 un conjunto compuesto por dos arcos y sus tres
soportes completos (capiteles, fustes y basas).
Lo que quedó del claustro (la citada panda
sureste) se clasificó entonces como Monumento Histórico
de Francia.

Por fortuna, cincuenta años después,
el Estado compró el claustro de Les Mesnuls, que conservaba
la mayor parte de los elementos originales (al menos, la mayoría
de los capiteles). El Museo del Louvre también devolvió
sus dos arcos como preparación para la reconstrucción
del claustro.

Las piedras exportadas a Filadelfia, muchas de las
cuales son en realidad copias, no pudieron, sin embargo, ser repatriadas.
Las obras de reinstalación del claustro se
iniciaron en 1986 y se prolongaron hasta 1987, siendo sustituidos
los elementos faltantes por otros nuevos, esculpidos en la misma
piedra. La restauración finalizó en 1994.
