Guía del Baptisterio Arriano de Rávena,
Italia
Introducción
El
Baptisterio arriano e uno de los ocho edificios declarados Patrimonio
Mundial de la Humanidad por la UNESCO en Rávena en 1996.
En los primeros siglos del Cristianismo era frecuente contar con
un edificio exclusivo para celebrar el sacramento del Bautismo.
Este baptisterio de erigió durante el
reinado del monarca ostrogodo Teodorico el Grande en Rávena
en una fecha cercana al año 500 d. C. Los ostrogodos eran
arrianos, herejía que establecía que Cristo fue
la primera criatura creada pero sin naturaleza divina, por lo
que el concepto del Dios Trino (Santísima Trinidad) era
falso.
Así tenemos que durante décadas, en Rávena
convivieron los ostrogodos arrianos y los romanos ortodoxos trinitarios.

En el Baptisterio Arriano se bautizaban los
arrianos y en el no muy lejano Baptisterio ortodoxo (construido
con anterioridad) lo hacían los romanos ortodoxos o trinitarios.

En 565, cuando Rávena fue conquistada
a los ostrogodos por el Imperio Romano de Oriente, que era fervorosamente
ortodoxo, el Baptisterio Ortodoxo fue desposeído y convertido
en un oratorio dedicado a Santa María. Posteriormente,
monjes bizantinos le añadieron un monasterio durante el
periodo del Exarcado de Rávena y más tarde dedicaron
la estructura a Santa María in Cosmedin. Alrededor del
año 1700, la estructura pasó a manos privadas, y
en 1914 fue adquirida por el gobierno italiano.

Arquitectura
El Baptisterio Arriano de Rávena es
un edificio bastante pequeño de planta octogonal como casi
todos los baptisterios cristianos, que en la actualidad se encuentra
hundido nada menos que 2,30 metros por debajo del suelo actual.
Está construido con ladrillos.

Interior
En el interior existen cuatro huecos y los
muros laterales se encuentran desnudos, dejando a la vista los
ladrillos de su construcción. Sin embargo en estudios arqueológicos
han aparecido cantidades enormes de teselas por lo que es seguro
que también estaba decorado en las partes bajas. Probablemente
estos mosaicos laterales se eliminaron en época ortodoxa
por contener temas arrianos.

Por tanto, el principal interés de su
visita se centra en el conjunto de mosaicos de la cúpula,
donde es representado el bautismo de Jesús.

Cristo aparece desnudo, nimbado, sin barba
con un cuerpo juvenil dentro de las aguas del río Jordán.

San Juan Bautista, vestido con una piel de
leopardo (no de camello como indica la Biblia) y un bastón
de pastor, coloca la mano derecha sobre su cabeza. Quien deposita
agua sobre la cabeza de Jesús es el Espíritu Santo
en forma de paloma que desciende verticalmente.

A la izquierda está sentado un personaje
masculino un tanto misterioso sin inscripción identificativa.
Se encuentra desnudo de cintura a la cabeza y lleva sujeta la
rama de una planta en su mano derecha. Lleva cabello largo y barba,
ambos de color blanco. Sobre su cabeza aparecen dos pequeñas
pinzas de cangrejo de color rojo. Se encuentra sentado sobre las
aguas del río Jordán que brotan de una tinaja volteada
junto a él.

Puesto que en la representación del
Bautismo de Cristo en el mosaico del Baptisterio Ortodoxo o Neoniano
aparece la inscripción JORDAN junto a un personaje similar
(aunque mucho más pequeño y menos protagonista),
lo lógico es pensar que se trate de una personificación
de este citado río de Palestina.
Rodea a este medallón central un anillo
donde aparecen en procesión los doce apóstoles con
ropas blancas y con las manos cubiertas llevando las coronas del
martirio. No están identificados individualmente. Entre
ellos surgen palmeras repletas de dátiles.

San Pedro con sus llaves y San Pablo con pergaminos
(la ley) los dirigen en diferentes direcciones hacia un trono
en el que hay un crucifijo enjoyado descansando sobre un cojín
púrpura (esta iconografía se conoce como Etimasía
y está vinculada a la espera de la Parusía).

Existe una pieza de mármol interesante junto
a uno de los nichos. Actualmente se usa como pila de agua bendita.
Aunque se encuentra en un edificio del siglo VI, no debe confundirse
con la fuente bautismal original. En la época de Teodorico,
el bautismo se realizaba por inmersión, lo que requería
una gran piscina central octogonal que ocupaba el corazón
del templo. Esta pequeña pila fue incorporada siglos después,
cuando el edificio dejó de funcionar como baptisterio y
fue consagrado al culto católico bajo el nombre de Santa
Maria in Cosmedin.

Desde una perspectiva artística, el
objeto es un ejemplo de "spolia", "acarreo"
o reutilización de elementos antiguos. La copa destaca
por sus relieves de estilo paleocristiano, donde se aprecian pavos
reales con las alas desplegadas, símbolos de la inmortalidad
y la resurrección de la carne y otros animales como dragones.
Estos se alternan con motivos vegetales y piñas, que en
la iconografía antigua representaban la regeneración
y la vida eterna. Un aspecto curioso es que estos animales se
encuentran en posición invertida.
