Guía de la Basílica de San Apolinar
en Classe, en las cercanías de Rávena (Italia)
Introducción
La
basílica de San Apolinar en Classe es uno de los monumentos
declarados por la UNESCO como Patrimonio Mundial dentro de la
denominaciones "monumentos paleocristianos de Rávena"
en 1996.
No se encuentra en el casco urbano de Rávena
sino en lo que fue un puerto llamado Classe situado a pocos kilómetros
al sur.
Aunque habitualmente se califica de monumento
paleocristiano, no es estrictamente correcto puesto que la denominación
"arte paleocristiano" abarca un periodo que finaliza
con la disolución definitiva del Imperio Romano de Occidente
en el año 476.

Alrededor del año 532, durante el periodo
de dominio ostrogodo de la ciudad, fue mandada construir por el
magnate Giuliano Argentario, a instancias del obispo Ursicino.
Su construcción continúa bajo el obispado de Víctor
en 538-545 d.C. y es consagrada por el célebre arzobispo
Maximiano en 547 d.C., quien la dedicó a San Apolinar,
primer obispo de Rávena que según el Martirologio
Romano fue ordenado por el propio San Pedro y enviado a Rávena
donde padeció el martirio durante el gobierno del emperador
romano Vespasiano entre los años 75 y 79 d.C.

Como es fácilmente imaginable, un edificio
con tantos siglos de historia fue objeto de diversas intervenciones.
Se constatan varias obras en los siglos VII, XI, XII y XVIII.
No obstante para este último siglo, San Apolinar en Classe
se encuentra en estado de abandono.

Será ya en el siglo XIX cuando se inicien
tímidas obras de restauración en San Apolinar en
Classe puesto que el estado de la iglesia es realmente malo. Una
descripción de aquellos años de la Superintendencia
de Monumentos de Rávena señala que sus paredes se
estaban descarnando por dentro y por fuera, el moho cubría
las superficies, los mosaicos estaban sucios y parcialmente desprendidos
de las paredes, las restauraciones de pintura al temple se encontraban
descoloridas por eflorescencias y las pinturas al óleo
se habían ennegrecido.
A comienzos del siglo XX, Giuseppe Zampiga
y Aretàfilo Merlini comienzan trabajos más integrales
de recuperación de la Basílica de San Apolinar
in Classe de Rávena a los que se han ido sumando otros
más recientes.

Arquitectura
San Apolinar en Classe se construyó al modo
de una genuina basílica paleocristiana de planta alargada
de tres naves, rematadas por tres ábsides semicirculares
al interior y poligonales al exterior. Al modo bizantino, esta
cabecera tripartita de tres ábsides incluye el santuario,
el diaconicón y la prótesis. El material de los
muros es ladrillo.

Exterior
La cabecera es un gran cuerpo de exterior de planta
hemitetradecagonal de ladrillo, como todo el edificio. En los
cinco muros centrales hay sendas ventanas de arco de medio punto.
A ambos lados vemos las dos estancias llamadas prótesis
y diaconicón formadas por una nave rectangular rematada
en ábsides de cinco caras.

La fachada occidental tripartita, antiguamente precedida
por un cuadripórtico, actualmente cuenta con un nártex,
atravesado por una ventana de tres luces, bajo la cual se encuentran
mármoles e inscripciones.

Los muros laterales de las tres naves se abren con
ventanales de arcos de medio punto rodeados de arquivolta de ladrillo
que continúan hasta el extremo inferior en forma de lesenas.

Al norte, encontramos el campanario que es de planta
circular, del siglo IX, aligerado por cinco órdenes de
ventanas simples en los dos primeros cuerpos, mientras que en
los tres superiores los vanos son bíforos y tríforos
con maineles con capiteles de zapata. Este sistema de abrir mayores
vanos a medida que se eleva la torre será muy empleado
durante toda la arquitectura cristiana porque se consigue que
las partes inferiores sean más macizas y resistentes para
soportar las superiores mucho más ligeras, con lo que se
garantiza su estabilidad.

Interior
Las tres naves de la Basílica de San Apolinar
en Classe están separadas por arcos formeros semicirculares
que caen sobre columnas exentas. Encima de estos arcos se extienden
dos altos muros verticales que se encuentran decorados con pinturas
realizadas en el siglo XVIII..

Estas pinturas representan 26 símbolos en
clípeos con fondo de pizarra y 53 obispos y arzobispos
de Rávena. Estudios recientes han demostrado que estas
paredes de la nave central nunca tuvieron mosaicos como sí
sucede con la Basílica de San Apolinar Nuevo.

Por su parte, los muros de las naves laterales se
encuentran desnudos de decoración.
Las 24 columnas de las naves tienen fustes de precioso mármol
estriado proconnesio. Sus capiteles, aunque inspirados en los
corintios, tienen personalidad propia pues llevan hojas "movidas
por el viento" y una cruz tallada en el costado de la nave.

La basílica de San Apolinar en Classe, como
marcan los cánones de las basílicas de los primeros
tiempos cristianos, no se encuentra abovedada, sino que se cubren
con techos de madera.
En el centro de la basílica, en el lugar del
martirio del santo, se encuentra un antiguo altar.
Además de su serena y elegante belleza arquitectónica,
el cuerpo de naves de San Apolinar in Classe cuenta con una magnífica
colección de sarcófagos paleocristianos y bizantinos.

Concretamente los hallaremos adosados a los muros
de las naves laterales. Son ejemplares de un amplio arco temporal
que abarca desde el siglo V al VIII d.C. En sus relieves encontramos
símbolos cristianos como cruces, estaurogramas, crismones,
monogramas Iota Ji, corderos, pavos reales, palmeras y una Traditio
Legis.

Una de las partes más importantes del interior
es, sin duda la cabecera con sus tres ábsides que se encuentran
en un plano superior, por lo que se accede por una escalera.

Toda la decoración del ábside principal
a base de precioso mosaicos se remonta aproximadamente a mediados
del siglo VI y se puede dividir en zonas diferenciadas:
En la bóveda de cuarto de esfera de este ábside
hay un gran disco elíptico o mandorla que encierra un cielo
estrellado en el que destaca una cruz enjoyada que lleva el rostro
de Cristo dentro de un medallón circular en el cruce de
los brazos. Sobre la cruz vemos una mano que sale de las nubes,
la mano de Dios.

A los lados del disco, aparecen dos personajes de
cintura hasta la cabeza que por inscripciones sabemos que son
Elías y Moisés. Un poco más bajo, dentro
de un idílico e irrealista valle verde y florido aparecen
tres corderos que miran a la cruz (los apóstoles San Pedro,
Santiago y San Juan). Nos encontramos ante una representación
simbólica y conceptual de la Transfiguración en
el Monte Tabor.

En el extremo inferior de la bóveda aparece
un hombre en actitud de oración con la inscripción
de San Apolinar y a sus lados un total de doce corderos que simbolizan
a los apóstoles.

En las enjutas del arco triunfal aparecen dos palmeras
llenas de frutos y un grupo de diez corderos que miran a Cristo
Pantocrátor que se halla flanqueado por los cuatro prótomos
de los evangelistas.
En los muros laterales se representaron los arcángeles
San Miguel y San Gabriel, y debajo los bustos de San Mateo y otro
santo no claramente identificado, de ejecución posterior
(principios del siglo XII).

en los espacios entre las ventanas están representados
cuatro obispos, fundadores de las principales basílicas
de Rávena: Ursicino, Orso, Severo y Ecclesius, vestidos
con trajes sacerdotales y sosteniendo un libro en la mano.

A los lados del hemiciclo del ábside hay dos
paneles del siglo VII: el de la izquierda, muy reelaborado, reproduce
al emperador bizantino Constantino IV (668-685), al tiempo que
confiere los privilegios para la autocefalia de la Iglesia de
Rávena a Reparato, enviado del 'Arzobispo Mauro.

En el panel derecho Abraham, Abel y Melquisedec están
representados alrededor de un altar mientras ofrecen un sacrificio
al Señor.

No cabe duda que la representación de San
Apolinar entre los apóstoles sirve con el fin de la legitimación
para Maximiano, primer arzobispo de una diócesis directamente
vinculada a los primeros seguidores de Cristo. La razón
es que se considera a San Apolinar, originario de Antioquía,
según la Tradición de la Iglesia, discípulo
directo de San Pedro.
