Introducción
La
Basílica de Santa María del Mar se ha convertido
en las últimas décadas en uno de los monumentos
barceloneses más conocidos. Y no por sus méritos
artísticos, que los tiene de sobra, sino por la literatura
y el cine. En efecto, Santa María del Mar protagonizó
la famosa novela "La catedral del mar" de Ildefonso
Falcones. Esta obra ha sido también convertida en una serie
televisiva.
Santa María del Mar es una iglesia gótica
construida a mitad del siglo XIV -entre 1329 y 1383- en el barrio
marinero y burgués de La Ribera.

Si la catedral fue el símbolo
en la Barcelona medieval del poder de la nobleza, el alto clero
y la monarquía, Santa María del Mar lo fue de la
zona costera donde residían y trabajaban las clases sociales
más dinámicas de la sociedad, vinculadas al puerto:
marineros, pescadores y todo tipo de gremios vinculados a la actividad
económica y comercial. Hay que recordar aquí que
la Corona de Aragón en los siglos bajomedievales se había
convertido en una superpotencia en el Mediterráneo. No
sólo había incorporado nuevos territorios a la corona
sino que se había hecho con buena parte de la influencia
comercial marítima junto al otro gran puerto hermano: Valencia.

En el citado barrio portuario de La Ribera existía
de siglos atrás una iglesia románica con la advocación
de Santa María de las Arenas (situada sobre una necrópolis
paleocristiana de los siglo IV al VI d.C.), pero el dinamismo
económico del barrio había hecho incrementar la
demografía de manera acelerada, lo que provocó que
se proyectase un templo parroquial de mayores dimensiones.

El encargo recayó sobre los maestros Berenguer
de Montagut y Ramon Despuig. Uno de los aspectos más notable
de la construcción del nuevo templo gótico de Santa
María del Mar es su rápida construcción:
tan sólo 54 años. Pero no fueron unos tiempos nada
fáciles. Europa se desangraba con la Guerra de los Cien
Años. En los reinos peninsulares, Castilla se encontraba
sumida en una guerra civil entre hermanastros (Pedro I y Enrique
de Trastámara) y peor aún, La Corona de Aragón
estaba en guerra contra Castilla. Para terminar de complicar las
cosas, a mitad de siglo se propagó una terrible epidemia
de Peste Negra que diezmó la población de toda Europa.

Una edificación tan rápida sólo
fue posible gracias a grandes aportaciones económicas y
mucha mano de obra (canteros, carpinteros, vidrieros y bastaixos
o porteadores de grandes cargas) ofrecida gratuitamente por los
pobladores del barrio.

Aunque a lo largo de los siglos, Santa María
del Mar sufrió algunas alteraciones y renovaciones, había
llegado aceptablemente al siglo XX. Sin embargo, sería
en 1936 incendiada perdiéndose gran parte de los bienes
muebles y del archivo, además de algunas vidrieras. También
sufrieron daños irreparables las portadas.

Arquitectura
La Basílica de Santa María del Mar
de Barcelona es un gran edificio del conocido como "Gótico
Mediterráneo" que aunque tiene también su origen
en Francia, difiere bastante de los del norte francés (Isla
de Francia y Champagne). Fue edificado con sillares de piedra
de la montaña de Montjuïc.

De planta basilical, tiene tres naves, sin transepto,
unidas a una cabecera con capilla mayor, girola y nueve capillas
radiales en origen, algunas de las cuales fueron modificadas posteriormente.
Adosadas a las naves se añadieron 33 capillas laterales.

Exterior
El aspecto exterior de la Basílica de Santa
María del Mar es bastante sobrio, predominando el muro
sobre los vanos y las líneas horizontales sobre las verticales,
lo cual difiere diametralmente con el concepto de la arquitectura
gótica del norte de Francia.

La fachada occidental -flanqueada por dos torres
campanario de planta octogonal- está dividida horizontalmente
en dos cuerpos. En el cuerpo inferior tenemos la portada -bastante
destruida durante la Guerra Civil- con arquivoltas apuntadas rematadas
por un gablete.

En el tímpano aparece entronizado Cristo como
Varón de Dolores y en las jambas hay dos esculturas de
San Pedro y San Pablo.

En las enjutas hay dos ventanales. Las calles laterales
también tienen ventanales.
En el cuerpo superior destaca un gran rosetón gótico-flamígero
y dos ventanales a los lados.

Más austeras aún solas fachadas laterales,
donde sobresalen los contrafuertes y en medio de ellos, las capillas
laterales. Como contrarresto de los empujes de las bóvedas
de crucería no se emplearon arbotantes sino contrafuertes.

Dos portadas laterales tiene la basílica:
la puerta de Sombrereros y la de las Moreras. Posteriormente se
abrió una nueva puerta en el ábside: la puerta del
Borne, con su arco conopial decorado con cardinas y dos pilastras
que flanquean el conjunto rematadas por pináculos flamígeros.

Interior
Santa María del Mar fue ejecutada bajo un
patrón propio del gótico mediterráneo o meridional.
Aquí no encontraremos una nave muy alta con un gran claristorio
emergiendo con sus enormes vidrieras sobre las laterales, como
sucede en la arquitectura norteña de Francia.

Al contrario, las naves -separadas por unos delgados
pilares de sección octogonal- son casi de igual altura.
La nave central sólo emerge sobre las laterales un espacio
tan reducido que sólo se pudieron abrirse pequeños
óculos de iluminación. Precisamente, de iluminar
el edificio, se encargan especialmente los ventanales -de modesto
tamaño- de las naves laterales.

La consecuencia es la creación de un gran
espacio unitario y casi diáfano, donde apenas hay obstáculos
visuales para la contemplación en conjunto de la totalidad
del templo.

Hay que fijarse en las claves de las bóvedas
de crucería pues están decoradas con pasajes del
Ciclo de la Natividad, así como escudos heráldicos.
