Introducción
La localidad de Graus se sitúa en la
región oscense de Ribagorza, en la confluencia de los ríos
Ésera e Isábena.

El
municipio se haya enclavado en un lugar estratégico entre
la Península Ibérica y el territorio galo, lo que
ha dado lugar a un rico patrimonio monumental, que ha sido declarado
conjunto histórico-artístico.
La "Muy Noble y Muy Antigua Villa de Graus"
hereda su nombre del término latino Gradus, que significa
paso estrecho entre dos montañas. En nuestro caso, dichas
montañas son la Peña del Morral y Las Forcas. Aquí
existió un castillo musulmán de la Marca Superior
(Peña del Morral) que Sancho Ramírez, rey de Aragón,
conquistó en 1083.

La Basílica de la Virgen de la Peña
es uno de los edificios más singulares de la localidad.
Se sitúa en alto, en un lugar desde el que se observa una
amplia panorámica de los dos ríos y de todo el valle.

El edificio fue construido en el segundo tercio del
siglo XVI, sobre un templo anterior de origen románico,
del que se han conservado algunos restos, y que está documentado
al menos desde finales del siglo XII. Son conocidos los maestros
de obras que dirigieron la construcción, y en la portada
del templo puede leerse la fecha de 1543.

La construcción de la basílica fue
financiada por el cercano monasterio de San Juan de la Peña,
del que dependió hasta finales del siglo XVI, cuando se
vinculó al obispado de Barbastro.

Galería baja
Para subir a la Basílica de La Virgen de
la Peña se ha de llegar al casco antiguo de Graus
y desde las cercanías de la Plaza Mayor hay una serie de
calles estrechas que van conduciendo al turista hacia su destino.
De camino, el visitante observará unos arcosolios con sepulcros
góticos (S. XVI) perteneciente al matrimonio Mur, de la
nobleza de la localidad.

El acceso a la basílica se realiza por medio
de una galería porticada con arcos de medio punto. En uno
de los tramos hay un pequeño balcón a modo de púlpito
conocido como "predicadera" y que según la tradición
fue empleado por San Vicente Ferrer en 1415.

Esta galería conduce a una puerta desde donde
se accede a un patio, que articula el acceso a la cripta del templo
y el hospital de peregrinos, que fue construido por el Concejo
municipal a finales del siglo XVI.

Museo de Iconos
En la actualidad, este hospital alberga el Museo
de los Iconos, y en él se expone una interesante colección
de pinturas ortodoxas. Está presidido por un gran estandarte
cuadrado con la cruz ortodoxa y las letras griegas: IC XC NI KA,
que significan "Jesucristo vence" (a la muerte).

Terraza porticada
Desde allí hay una escalinata, que conduce
a otro pórtico, de factura renacentista, que se abre, al
exterior, mediante una galería con 17 columnas entorchadas
y arcos de medio punto, y hacia el interior del patio, con arcos
de medio punto rebajados y pilares poligonales que tienen la particularidad
de tener grabados en los capiteles textos en griego procedentes
de la Epístola de San Pablo a los Colosenses y del Santuario
de Apolo en Delfos.

Capilla de San Juan de Letrán
Desde la terraza porticada mencionada se accede a
la iglesia mediante unas escaleras que conducen a un nártex,
que permite acceder también a la capilla de San Juan de
Letrán.
La iglesia de Graus pidió permiso al Papa
para hacer dicha capilla con la misma advocación que el
templo romano con la condición de estar bajo su potestad
y ofrecer las mismas indulgencias.

La capilla de San Juan de Letrán es de pequeñas
dimensiones. Se abre mediante una Puerta manierista a imitación
de uno de los dibujos de Sebastiano Serlio (que publicó
libros con ilustraciones de arquitectura). En el interior hay
un retablo barroco presidido por un Cristo. Han sido repintadas
sus paredes atendiendo a fotografías y a los restos que
quedaban tras el incendio de la Guerra Civil.

La iglesia
El citado nártex comunica las puertas de la
capilla de San Juan de Letrán y de la propia iglesia. Se
cubre con una bóveda de terceletes y tiene cuatro columnas
de factura renacentista en los ángulos, y una cornisa decorada
con guirnaldas. Está fechada en 1543 y en la inscripción
aparece su autor: Ioan Tellet.

La portada de la iglesia tiene un arco de medio punto
de estilo plateresco donde impera el orden corintio con entablamento
y casetones, además de decoración de guirnaldas,
candelieri, grutescos, ángeles (derivados de los cupidos
o erotes romanos), cabezas de carnero a imitación de los
bucráneos, etc.

Ya en el interior, comprobamos que el templo tiene
una nave única que remata en un arco triunfal apuntado
que da paso a un tramo presbiterial rectangular que se remata
en ábside hemipentagonal mediante el empleo de dos trompas.
La cubierta es una bóveda de terceletes, propia del tardogótico,
divida en dos tramos, al que debe sumarse la cabecera, que tiene
una muy vistosa bóveda estrellada. En la parte de los pies
hay un coro en alto, bajo el cuál se encuentra una sencilla
pila bautismal, labrada en una pieza monolítica.

En el muro norte pueden verse algunos de los restos
que se han conservado del primitivo edificio románico,
que tenía la advocación de Santa María de
Villa, y había sido erigido en el lugar de un hallazgo
milagroso de una talla de la Virgen. Estos restos consisten en
unos pequeños sillares en la parte inferior del lienzo
y una puerta en alto con arco de medio punto.

Durante la última Guerra Civil la iglesia
fue incendiada, lo que provocó la ruina de las bóvedas
y la destrucción de la mayor parte del arte mueble. En
el presbiterio hay una copia de la Virgen de la Peña, cuyo
original se perdió en el incendio.
Sobre la cabecera de la iglesia se levanta
una torre dividida en tres cuerpos mediante impostas, el primero
de ellos de planta cuadrada y los dos superiores de planta poligonal.
El último se encuentra horadado con vanos para las campanas.
La construcción se remata con un pequeño chapitel.
Más información de Graus,
Huesca 

Autor del texto del artículo/colaborador
de ARTEGUIAS:
Víctor López Lorente)