Introducción histórica
Leiría es un municipio del Departamento portugués
de Beira Litoral, a una treintena de kilómetros de la costa
atlántica por carretera. Por ello su clima es atlántico
costero lo que ofrece una gran pluviosidad.
Dicho municipio cuenta con la respetable cifra de
120.000 habitantes, si bien la ciudad cuenta con 60.000.

Se
ubica a sólo 30 metros sobre el nivel del mar y es atravesado
por el río Lis.
Su economía actual se basa en el Sector Servicios, existiendo
numerosas escuelas e institutos de enseñanza superior que
atraen a un gran número de jóvenes.

El Castillo de Leiría
El castillo es el principal atractivo
de la ciudad de Leiría se encarama sobre una alta colina
que domina la población.
Su origen hay que buscarlo en la
frontera entre cristianos y musulmanes situada en las cercanías
del río Mondego ya que estaba situado a medio camino entre
Coímbra y Santarem.

En el año 1135 es conquistado
a los almorávides por el que sería poco después
el primer rey portugués, Alfonso Enríquez. Su valor
estratégico era servir de puesto adelantado para la conquista
de las ciudades de Santarem y Lisboa que se encuentra a escasa
distancia hacia el sur.
El Rey Alfonso dejó este
castillo defendido por una guarnición comandada por el
caballero Paio Guterres. El castillo leiriense será objeto,
dos años después, de un implacable asalto. De modo
que pasó a manos musulmanas y cristianas en varias ocasiones
hasta su definitiva anexión al joven reino portugués
en 1144.
El castillo de Leiría volvió
a cobrar importancia en las Cortes de 1254, convocadas por Alfonso
III. Además de la parte residencial del Palacio Real, que
ha sufrido importantes mejoras, asume un mayor protagonismo a
comienzos del siglo XIV, en la época del rey Dinis I, cuando
este soberano y su esposa, la reina Santa Isabel, eligieron el
Castillo de Leiría como una de sus residencias.
También va a gozar de nuevas construcciones
durante el reinado de Juan I a finales del XIV y comienzos del
XV.
En época moderna fue decayendo su importancia
y sufrió importantes destrucciones durante la Guerra de
Independencia contra los franceses.
Mucho más recientemente, en el siglo XX fue
restaurado por el arquitecto suizo Ernesto Korrodi y por la Liga
de los Amigos del Castillo.

Arquitectura
Aunque hay restos de los siglos
XII y XIII, a mayor parte de lo que se conserva pertenece al XIV
y su impulsor fue el citado monarca Dinis I.
Murallas
Al entrar en el perímetro de la fortaleza,
se puede observar la altura del conjunto y que uno de los grandes
alicientes de su visita son las vistas que se tiene de la ciudad
y de su entorno. El castillo propiamente dicho está rodeado
de una amplia falsabraga con torres de flanqueo.

Aljibe
Muy pronto nos acercamos a uno de los cinco aljibes
con que contaba en diferentes lugares del recinto. Se ubica al
norte y aunque bastante reconstruidos, podemos acceder a los tres
espacios alineados y abovedados de que constaba.

Puerta de la Traición
Bordeando el perímetro de la fortaleza por
el oeste llagaremos a una puerta de entrada y luego a un pequeño
portillo conocido como "Puerta de la Traición"
que según la leyenda fue la empleada por las tropas de
Alfonso Enríquez en su asalto en 1135.

Al margen del relato legendario, este tipo de pequeñas
puertas eran empleadas en la Edad Media como lugar de escapada
de la guarnición propia en caso de ser derrotados durante
la defensa de la fortaleza.
Torre de Homenaje
Junto a ella tenemos el castillo
propiamente dicho, de forma aproximadamente rectangular alargado
de norte a sur. Su Torre del Homenaje, construida en el punto
más alto de la fortaleza, cuenta con una inscripción
que nos indica su construcción en el año 1324. Está
dividida en tres pisos y coronada por almenas cuadrangulares.
Su función original fue básicamente militar y no
residencial. Desde los siglos XIV al XVII sirvió de prisión
real.

Iglesia colegial de Nuestra Señora de la
Peña
al este del castillo encontramos la que fuera iglesia
de Nuestra Señora de la Peña (Nossa
Senhora da Pena, en portugués), colegiata de canónigos
del Monasterio de Santa Cruz de Coímbra. Aquí, Alfonso
Enríquez mandó construir una iglesia en el siglo
XII que sería románica, pero la actual es gótica,
erigida entre finales del siglo XIV y comienzos del XV en tiempos
del rey Juan I. Esta iglesia servía, también, de
capilla del castillo de Leiría.

Este templo ha gozado de una reciente restauración
que la ha puesto en valor. Cuenta con una su
portada meridional de cinco arquivoltas apuntadas sobre columnas.
El ábside poligonal es lo mejor conservado del templo con
sus bóvedas de crucería.

En la zona baja del ábside
se conservan dos sepulcros de diferentes alcaides del siglo XVI.
En el tramo más occidental de la iglesia se conserva un
arco manuelino traído en 1930 de San Antonio del Carrascal.

Al norte de la iglesia de la iglesia de Nuestra Señora
de la Peña se encontraban las dependencias colegiales que
en la actualidad se encuentran muy arruinadas aunque diversas
actuaciones arqueológicas modernas van sacando a la luz
su organización. En este espacio se encontraba el claustro,
el dormitorio, el refectorio, la cocina y un aljibe.
Palacio Real
Al sur del conjunto permanece el
antiguo Palacio Real de los reyes Dinis y Juan I. De gran tamaño
tiene pisos en altura y varias estancias alrededor del salón
central que comunica con la celebérrima terraza porticada.

La arquería de esta terraza
está compuesta por seis hermosos arcos neogóticos,
obra historicista y romántica realizada a finales del siglo
XIX por el arquitecto Ernesto Korrodi y que en su día fue
criticada por unos y alabada por otros. No obstante se tienen
documentos gráficos de algunas partes de la arquería
original que no estaban destruidos y es obvio que se trató
de guardar similitud. Esta arquería sería similar
a la del Claustro del Cementerio del Convento de Tomar.

En el Palacio Real del Castillo
de Leiría se celebraron cortes en 1433 y 1438.

Uno de los aspectos interesantes del Palacio Real
es que está ligado a la figura de la reina Santa Isabel
de Portugal y el milagro de las rosas. Hoy se considera que tales
hechos son apócrifos y que la verdadera historia de esos
acontecimientos corresponde a Isabel de Hungría.

No obstante la reina Isabel, hija de Pedro III de
Aragón y consorte del rey Dinis, fue canonizada entre otros
motivos por su abnegación como intermediadora en la guerra
parricida que combatían su marido con su propio hijo Alfonso.

