Introducción histórica
Monzón
es una importante ciudad de la provincia de Huesca, capital
de la comarca del Cinca Medio. En la actualidad cuenta con más
de 17.000 habitantes. Por estos pagos existen evidencias de asentamientos
prerromanos y romanos.
Fue una plaza de cierta importancia durante
la dominación musulmana. Fue reconquistada en el año
1089 por el reino de Aragón y luego perdida y recuperada
en varias ocasiones, hasta la definitiva caída en la cuarta
década del siglo XII. Los caballeros templarios recibieron
Monzón en compensación por la renuncia a sus derechos
hereditarios sobre el reino en virtud del testamento de Alfonso
el Batallador. Desde este momento, el castillo de Monzón
se va a convertir en la encomienda templaria más importante
y centro neurálgico, primero dentro del Reino de Aragón
y más tarde en la Corona de Aragón.

Como consecuencia de su intervención en las
campañas de la reconquista aragonesa, los templarios recibieron
numerosas donaciones de otros castillos, hospitales, albergues,
iglesias etc. alcanzando un papel de importancia en todo este
territorio.
En el castillo de Monzón fue educado
de niño el que fuera uno de los grandes reyes de La Corona
de toda su historia: Jaime I el Conquistador.
Los monjes guerreros templarios poseyeron esta fortaleza
hasta la disolución de la orden en el siglo XIV, pasando
después a manos de la Orden de Los Hospitalarios. Más
tarde fue, en diversas ocasiones, sede de las Cortes de los Estados
de la Corona de Aragón.

Ocupado permanentemente durante los siguientes siglos,
fue externamente fortificado en los siglos XVI y XVII mediante
obra de ladrillo.
Hace un tiempo, el castillo de Monzón se hallaba
en estado de ruina, aunque en los últimos años se
han acometido intermitentes obras de restauración que han
ayudado a recuperar lo que se podía.

El castillo de Monzón
El célebre castillo de Monzón,
monumento nacional, se encuentra en el sur de la población
y desde él se puede otear todo el casco urbano.

En origen se trataba de una fortaleza de origen musulmán
construida sobre un cerro donde hubo un castro prerromano. Como
ya indicamos anteriormente, fue, conquistado por los aragoneses
en el año 1089 (durante el reinado de Sancho Ramírez).
Sin embargo, a pesar de esta temprana conquista, el dominio pleno
de Monzón no se asentó de forma estable en manos
cristianas hasta décadas más tarde, allá
por 1141.

En 1143, tras la muerte de Alfonso I el Batallador
fue donado a la Orden del Temple, pasando a convertirse en su
principal encomienda aragonesa. Es en esta época (finales
del siglo XII y comienzos del XIII) cuando se construyeron los
principales edificios del interior del recinto que, como veremos,
pertenecen a un estilo románico extraordinariamente austero,
de tipo castrense, lo cual es lógico por el carácter
militar de los templarios y su apego a lo cisterciense en el ámbito
religioso y constructivo.

La planta de las murallas exteriores
es muy irregular. Lo más interesante se halla dentro del
recinto murado, donde encontramos el espacio medieval templario,
un complejo religioso militar de extraordinario valor. En este
espacio se hallan de forma dispersa una serie de edificios que
constituyen el complejo castillo-convento: la torre del homenaje,
la iglesia románica y los edificios denominados refectorio-sala
de monjes, la cárcel o torre de Jaime I y los dormitorios
En los siglos XVII y XVIII se fortificó una
muralla abaluartada de ladrillo.
Torre del homenaje
En el centro del recinto amurallado -que tiene una
forma aproximadamente triangular- tenemos la torre del homenaje.
Para algún historiador es muy antigua, del siglo IX. Actualmente
se piensa que es de finales del XI o comienzos del XII, de época
de dominio cristiano anterior a la llegada de los templarios.

Sus muros son de lienzos de cantos rodados aparejados
en opus spicatum rodeados de sillares.
Actualmente se ha recrecido en una restauración
para alcanzar la altura que debió de tener. También
se ha hecho un ventanal ajimezado con arcos túmidos que,
al parecer, tenía originalmente como relata una antigua
documentación.

La torre tiene cuatro plantas superpuestas más
la galería superior.
Refectorio - sala capitular
Se trata de un gran edificio muy próximo a
la torre del homenaje construido por los templarios con planta
rectangular de 35 metros de longitud. Cuenta con la puerta y varios
ventanales.

El interior muestra la austera grandeza de la arquitectura
de gusto cisterciense de los templarios, con sus fuertes muros
y su bóveda de medio cañón apuntado. La decoración
es sumaria.

Cárcel - torre dormitorio de Jaime I
Es una de las edificaciones peor tratadas por el
tiempo, habiendo quedado muy desfigurada su sillería original,
parcialmente parcheada con muros de ladrillos. En superficie debió
tener dos plantas por los huecos que posee, más otra planta
subterránea.

Dormitorios
Se trata de una gran torre del castillo que impone
desde el costado sur (cara opuesta al interior de la fortaleza).
Pero es una de las edificaciones peor tratadas por el tiempo,
habiendo quedado muy desfigurada su sillería original,
parcialmente parcheada con muros de ladrillos. En superficie debió
tener dos plantas por los huecos que posee, más otra planta
subterránea.

La iglesia o capilla
Como todo complejo al servicio de una orden militar,
era preceptivo que existiera una iglesia, como sucede en las encomiendas
de Consuegra, Calatrava la Vieja, Calatrava la Nueva, Zorita de
los Canes, etc.

En la capilla templaria del castillo de Monzón
volvemos a sentir la estética cisterciense-castrense a
la que nos venimos refiriendo. El templo románico tiene
una sola planta rectangular engarzada a un ábside de planta
poligonal al exterior y semicircular al interior.
Se entra a su interior por una puerta en el muro
occidental. Se trata de un vano rodeado por molduras concéntricas
semicirculares a modo de arquivoltas sin abocinamiento.

En el extremo superior hay tallado un crismón.

En el costado sur de la iglesia o capilla hay un
vano cegado que bien pudiera parecer un ventanal a siempre vista
pero realmente es una antigua puerta de acceso al interior del
templo. Rodeando el vano hay un arco de grandes dovelas con una
decoración muy bella a base de líneas circulares
concéntricas y rosetas. Siempre se ha asignado esta pieza
a tiempos de la arquitectura hispanovisigoda puesto que en ésta
es frecuente encontrar cenefas con similares motivo. En la actualidad,
por su parecido a ciertas decoraciones de iglesias románicas
de Huesca, se piensa que estas dovelas pudieron esculpirse contemporáneamente
al resto de las edificaciones templarias.

El interior está completamente abovedado.
Cuarto de esfera para el ábside y medio cañón
apuntado para la nave. Tanto el citado ábside como el imafronte
tienen tres ventanales

Aunque los vanos son escasos, hay algunos de tipo
portada, es decir, cuentan con una arquivolta sobre dos columnas
con capiteles vegetales.

Junto al extremo oriental del ábside hay un
hueco en el suelo por el que se descendía, mediante una
escalera, a un pasadizo de 52 metros de recorrido con un desnivel
de 18 metros. Este túnel permitía salir a una zona
exterior al amurallamiento para huir en caso de ataque y quizás
de asedio.
Otros monumentos de Monzón
A poca distancia (unos pocos cientos de metros) de
nuestro castillo templario, en dirección al noreste y a
considerable menor altura, encontraremos la antigua colegiata,
convertida en la actualidad en concatedral de la diócesis
Barbastro-Monzón. Su advocación es la de Santa María
del Romeral.

El exterior está muy enmascarado por las capillas
abiertas a los pies y en los costados de las naves, siendo la
cabecera lo que mejor ha sabido conservar de época medieval,
con los ábsides central y meridional relativamente bien
conservados y la capilla norte rehecha con planta poligonal y
cubierta por bóveda de crucería.
Sobre el crucero, donde debió existir un cimborrio
románico, fue levantada una torre campanario de estilo
mudéjar de comienzos del siglo XVII.

El interior sorprende por sus buenas hechuras románicas:
tres naves y transepto con bóvedas de cañón
y los ábsides con cuarto de esfera. Los pilares de sustentación
son de sección cruciforme con semicolumnas en sus caras.
Los capiteles son vegetales.

