Guía de la Catedral de Albi, Francia
Introducción a la ciudad de Albi
La ciudad de Albi se sitúa en el sudoeste de Francia, a
orillas del río Tarn.
Políticamente se ubica dentro del Departamento
de Tarn, perteneciente a la región de Occitania.
En el siglo XIII, tras la cruzada albigense contra
los cátaros, Albi se convirtió en una poderosa ciudad
episcopal. Desde el 2010 está incluida dentro de la lista
de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO por su excepcional
valor patrimonial.

El conjunto monumental medieval se articula en torno
a la catedral de Sainte-Cecile y su palacio-fortaleza episcopal,
construidos en el siglo XIII. Las edificaciones del casco histórico
se caracterizan por el uso generalizado de un ladrillo típico
de esta zona conocido con el nombre de "brique foraine".

La ciudad fue fundada en época romana, si
bien existen restos arqueológicos de un asentamiento anterior.
En la Cosmografía de Rávena aparece bajo el nombre
de Albigi, mientras que a inicios del periodo medieval se menciona
en las fuentes como apud Albigensem. La urbe, dada su posición
estratégica y a su puerto fluvial en el río Tarn,
destacó como ciudad comercial en época medieval.

Catedral de Sainte-Cécile. Albi
Introducción
La catedral de Sainte-Cécile es el edificio
más destacable de la ciudad de Albi. De estilo arquitectónico
gótico, terminó de construirse entre los siglos
XV y XVI. La construcción es imponente y es visible desde
todos los lugares según nos acercamos a Albi. La originalidad
de la catedral reside en el material empleado en su construcción:
el ya mencionado ladrillo. Es un material de fabricación
local y es fácil de emplear por sus dimensiones estandarizadas,
al contrario que la piedra, que requiere de una logística
más compleja.

Sin embargo, dejando de lado las facilidades constructivas
que presenta, la elección del ladrillo en la construcción
de la catedral se basó fundamentalmente en razones espirituales,
pues la catedral fue construida como respuesta al desafío
de la herejía, debiendo ser erigida rápidamente
y mostrar una conversión de la Iglesia hacia la pobreza.

Pese a ello, la construcción de la catedral
llevó más de un siglo desde que el inicio de las
obras. Así, la decisión de edificación del
templo se tomó en 1277 por Bernard de Castanet, si bien
el primer ladrillo no se colocó hasta el 15 de agosto de
1282.

Arquitectura
El templo de Sainte-Cecile de Albi es de planta basilical,
con ausencia de naves laterales y, en consecuencia, también
de los contrafuertes, directamente imbricados en el muro, quienes
asumen la función de sostener las bóvedas. El resultado
es una catedral de una sencillez, al mismo tiempo que de gran
robustez. Pese a todo, desde el punto de vista de su estructura,
la catedral de Albi es plenamente gótica. Los muros son
simples pantallas sin función portante esencial.

En el edificio se da prioridad a la disposición
de los planos por encima del juego de líneas, así
como se da una mayor importancia al volumen sobre el diseño.
Es decir, se lleva a la máxima expresión la austeridad,
oponiéndose a la exuberancia de la arquitectura gótica
francesa. El redondeo de los contrafuertes, que es una originalidad
propia de Albi que la hace única, da ritmo a las superficies
desnudas de los muros.

Las razones de la originalidad del templo tenemos
que buscarlas en el contexto político y religioso que tiene
la ciudad de Albi a finales del siglo XIII. La herejía
"cátara" estaba presente en la ciudad al menos
desde la década de 1140, utilizándose el nombre
de "albigenses" desde la cruzada de 1209 para designar
a los enemigos de los cruzados y de la ortodoxia. Según
los archivos de la Inquisición, los herejes aparecieron
en Albi durante el siglo XIII. Así, en respuesta a esta
herejía, se eligió una arquitectura militante para
su catedral.

De esta manera, la nave única que presenta
la catedral de Albi está concebida para el ejercicio
de esta nueva predicación contra la herejía. El
objetivo es contar en el templo con un espacio despejado que permite
a todos los fieles participar en el culto. Así, la arquitectura
del templo, con su sencillez, da respuesta contra la herejía
mostrando austeridad. También muestra claramente la evolución
del culto divino y de la pastoral en el siglo XIII, reduciéndose
a su vez el papel de la sensibilidad en el conocimiento de Dios.
Por otra parte, destaca la gran cantidad de capillas alrededor
de la nave de la catedral, que eran una forma de reintegrar en
la Iglesia a las élites que ahora eran cataristas, ofreciéndoles
espacios para las fundaciones piadosas.

Al igual que muchos otros templos en época
medieval, la catedral de Sainte-Cécile se financió
gracias a los diezmos, manifestando el obispado de Albi ser uno
de los más ricos del reino en este sentido. El templo tiene
una longitud total de 113,5 m (de los cuales 97 metros corresponden
a la nave). La anchura interior del edificio es de 28 metros (19,20
metros corresponden a la nave y el resto a las capillas). El edificio
presenta una gran altura, estando situadas las claves de las bóvedas
de la nave a 30 metros de altura.

La construcción de la catedral sufrió
diferentes etapas a lo largo de su más de un siglo de obras.
Así, gracias a la documentación escrita se han podido
definir algunas de estas fases constructivas. Pese a la realización
de un gran número de fases, con paradas entre muchas de
ellas (más cortas o más largas), la catedral mantiene
una gran unidad y uniformidad. Podemos decir que el templo constituye
sin duda la mayor expresión de un gótico específico.

Así, como ya señalamos anteriormente,
en 1277, Bernard de Castanet, obispo de Albi entre 1276 y 1308,
tomó la decisión de la construcción del templo,
poniéndose el primer ladrillo en 1282. A partir de ese
momento se inició la edificación propiamente dicha,
que se realizó de este a oeste y por tramos verticales.
Así, entre el año 1282 y el 1300, se llevó
a cabo la construcción de los muros del alero del ábside
y los dos últimos tramos rectos.

Entre 1310 y 1322 se abovedaron las capillas ubicadas
en el ábside, así como las crujías levantadas
en la etapa anterior, continuando el avance de la construcción
de los muros hacia el oeste. Entre 1322 y 1340, se abovedan las
crujías ocho y nueve, continuando a su vez la edificación
de los muros. Durante los años 1355 hasta 1366 se levantó
la base del campanario y se abovedó otra crujía.
Ya en 1380-1390 se construyeron los tres primeros tramos de nave.

Hacia el año 1400, el obispo Dominique de
Florence erigió la portada que da acceso a la catedral
y que porta interesantes esculturas como el Calvario o la Coronación
de la Virgen.
Hasta el final del Guerra de los Cien Años,
las obras de la catedral estuvieron paradas, pues se juntaron
una serie de eventos políticos, bélicos, económicos
y sociales (la peste) que llevaron a paralizarlas. Estas se retomaron
de nuevo tras esta parada, consagrando Luis d'Amboise la catedral
el 23 de abril de 1480. Entre 1485 y 1492, Louis d'Amboise construyó
los tres pisos superiores del campanario, que tiene una altura
de 78 metros.

Posiblemente al mismo tiempo se abrieron las ventanas
bajas que iluminan el perímetro del coro. A lo largo de
los siglos posteriores, a partir del XVI, la catedral sufrió
otras transformaciones, como es la incorporación de las
pinturas que actualmente cubren sus muros.

Finalmente, tenemos que decir que, la catedral de
Sainte-Cécile, desde el punto de vista de su arquitectura,
presenta una encrucijada de influencias. En primer lugar, tiene
influencias del norte de Francia pues, a pesar de su apariencia,
su estructura es completamente gótica; la elección
de un espacio interior unificado en una sola nave es propia del
norte de Francia, siendo esta característica difundida
en el sur por los cistercienses. En segundo lugar, tiene una clara
influencia de Cataluña, pues parece que el jefe de obra
pudo ser catalán. De esta manera, el templo de Albi expresaría
la unidad cultural que asocia Languedoc y Cataluña, especialmente,
durante el periodo gótico.
Elementos arquitectónicos
Fruto de este relato constructivo, la Catedral de
Albi es un enorme templo de 103,5 metros de longitud. Su planta
es de una sola nave de once tramos estrechos abovedados mediante
bóvedas de crucería. Los nervios que caen sobre
los contrafuertes de los muros laterales permiten la apertura
de grandes capillas entre ellos, siendo un ejemplo del gótico
meridional francés. Se provechó el espacio sobre
dichas capillas para crear espacios en alto a modo de tribunas.

El ábside es poligonal al exterior pero en
el interior observamos que hay un total de cinco capillas construidas
en el grosor de los muros aparentando tener una girola que realmente
no existe.
La pinturas murales
La catedral de Santa Cecilia de Albi tiene la mayor
colección de pinturas murales renacentistas del siglo XVI
de Francia y la única catedral europea íntegramente
policromada. Todo este conjunto de frescos cubre tanto las bóvedas
como los muros laterales del templo. En total abarcan 18.500 metros
cuadrados de superficie.

La plástica pertenece al Renacimiento Italiano
y la iconografía incluye desde pasajes bíblicos,
personajes del cristianismo, alegorías; cortinas y elementos
arquitectónicos que juegan a ser trampantojos o imitar
materiales como el mármol. En lugares alejados de los ojos
de los feligreses hay cenefas ornadas con elementos vegetales
y geométricos. Los colores son muy vivos y prevalecen los
tonos azules conocidos como "azul de Francia" o "azul
real" y también los verdes y anaranjados. Además
se empleó pan de oro.

Los colores azules y verdes se conseguían
con pigmentos muy caros para la época como la azurita y
la malaquita (carbonatos de cobre), procedente de Chessy, en Lyon,
a unos 300 km de distancia, lapislázuli y óxido
de cobre.

Pero con todo, las pinturas más famosas de
la catedral de Albi son las que se encuentran bajo el gran órgano.
De filiación flamenca, fueron realizadas entre 1474 y 1484
mediante la técnica del temple y cubrían originalmente
270 metros cuadrados.

Estas pinturas representan un enorme escenario del
Juicio Final. Lamentablemente, la obra quedó parcialmente
mutilada en su zona central durante el siglo XVIII, cuando en
el centro del muro se abrió una capilla a modo de ábside
a los pies del templo. En esta zona pedida aparecía la
figura de Cristo Juez y el arcángel San Miguel pesando
las almas.

Coro
En el centro de la nave, ligeramente desplazado hacia
la cabecera, aparece ante nuestra vista una enorme estructura
de piedra que no es otra cosa que el coro de los canónigos
de la catedral, construido en el siglo XV es estilo gótico
flamígero y de tamaño tal que parece que es una
capilla arquitectónica y lo que lo rodea una girola. Su
decoración a base de "filigrana" de piedra es
tan asombrosa que deja boquiabiertos a sus visitantes.

Además, su conservación es óptima,
a pesar de que estos coros han desaparecido casi todos en Francia.
Este coro pétreo de la Catedral de Albi tiene una estructura
de piedra de 18 metros de largo. Sus muros exteriores están
decorados con arcos conopiales -algunos ciegos y otros calados-
con tracerías y entre ellos estatuas policromadas de profetas
y otros personajes importantes del Antiguo Testamento bajo doseles,
pináculos y cardinas.

En el interior también hay 15 estatuas, pero
en este caso representando los pilares del Nuevo Testamento: La
Virgen María, San Juan Bautista, los apóstoles,
incluyendo a San Pablo, además de 72 estatuas de ángeles
agrupadas alrededor de Santa Cecilia, y finalmente Carlomagno
y Constantino dominando las puertas.

Todo ello está rodeado de cresterías
y arcos flamígeros que es un verdadero encaje de piedra.
Su perímetro tiene 120 sitiales de madera para los canónigos.
En el extremo occidental del coro existe un espacio abovedado
con el sitial del obispo coronado por un dosel ornamentado.
