Guía de la Catedral de Clermont- Ferrand,
Francia
Introducción
La
catedral de Notre-Dame-de-l'Assomption es un edificio gótico
situado en el corazón de Clermont-Ferrand, capital histórica
de la Auvernia, en el departamento de Puy-de Dôme.
Se trata de uno de los monumentos medievales más
emblemáticos del centro de Francia y destaca por su aspecto
oscuro y majestuoso. Fue construida principalmente entre los siglos
XIII y XIX sobre una larga serie histórica de templos anteriores.
Como veremos, uno de los rasgos singulares es el
empleo de piedra volcánica negra procedente de la cercana
región de Volvic. Su arquitectura basada en una planta
de cinco naves es espectacular. Lamentablemente no abunda la escultura
tras los estragos de la Revolución, pero sí un conjunto
muy notable de pinturas góticas.

Historia
Podemos remontar sus orígenes al siglo
V, cuando el obispo Namacio manda construir un primer templo cristiano
en la región consagrado a los santos Vital y Agrícola,
cuyas reliquias fueron traídas desde Italia.
Se trataba de un edificio basilical de tres
naves de 43 metros de largo, flanqueado por 70 columnas de mármol
según las fuentes escritas. Sería destruido por
Pipino el Breve en el 760, quien, arrepentido, financiaría
un segundo templo, en pie hasta los ataques normandos de 915.
El obispo Esteban II emprendió su reconstrucción
en un estilo ya cercano al románico, marcando un hito arquitectónico
que servirá de modelo para muchas iglesias de Auvernia.
De esta época tan solo se conserva la cripta, compuesta
de una amplia sala de unos 9 m de largo y 6 m de ancho, antiguamente
cubierta por una bóveda de crucería. Al este se
encuentra un coro de tres partes, originalmente un triple ábside.
Un deambulatorio muy estrecho rodea el coro, dando acceso a cuatro
capillas funerarias radiales.
En su interior hay dos sarcófagos de
mármol blanco de finales del siglo IV esculpidos. El frontal
del primero nos presenta a Cristo entre los apóstoles,
mientras que en los laterales vemos escenas cinegéticas
que apuntan a la elevada clase social del difunto. El segundo
de los sarcófagos presenta una iconografía más
interesante. En el centro vemos la figura de una orante, que representa
a la Iglesia. Está rodeada por dos personajes barbados
que sujetan las Sagradas Escrituras, quizás San Pedro y
San Pablo. A los lados, distintos Milagros de Cristo: la curación
del ciego, la curación de la hemorroísa y la resurrección
de Lázaro.
Fue consagrada a la Virgen en el año
946, pero no alcanzaría el rango catedralicio hasta 1248,
cuando el obispo Hugues de la Tour decide iniciar las obras de
una nueva sede episcopal en el prestigioso estilo gótico
norteño tras una visita a París, afianzando así
su supremacía sobre los condes de Auvernia.
La obra fue confiada a Jean Deschamps, arquitecto
formado en Picardía, a quien también le debemos
las catedrales de Narbona y Limoges. Deschamps diseñó
un edificio esbelto, ligero y luminoso, que presenta las principales
características del gótico radiante: coro rodeado
por un amplio deambulatorio con capillas radiales, nave de cinco
tramos, elevación de tres pisos, pilares delgados que se
prolongan hasta las bóvedas de crucería, apertura
a la luz, tamizada por vidrieras...

Quizás la característica más
llamativa de esta nueva estructura es el uso de la llamada piedra
de Volvic, una roca volcánica típica del Puy-de
Dôme que confirió al edificio un particular color
oscuro, valiéndole el sobrenombre de "Catedral de
los Carboneros".
Para 1273, el coro, el transepto y la cabecera
estarían lo suficientemente avanzados como para acoger
la boda entre Isabel de Aragón y Felipe III, cuyo padre,
Luis IX, financió parte de las obras, así como los
vitrales, inspirados en los de la Sainte-Chapelle. Se trata de
vidrieras formadas por paneles cuadrados o rectangulares que sirven
de marco a medallones trilobulados o polilobulados en los que
se representan distintas escenas y personajes bíblicos
o motivos heráldicos, como las flores de lis o las torres
de Castilla. El estilo, de gran calidad, efectivamente se acerca
más al de los talleres parisinos, y no a los de Lyon, el
otro gran centro del arte vitral en aquella época.

Entre 1325 y 1340, Pierre Deschamps sucedió
a su padre y terminó la nave central y las torres de los
brazos del crucero, respetando la elevación diseñada
por su predecesor, lo que otorga al conjunto cierta homogeneidad
a pesar de la duración de las obras.

Entre 1340 y 1355, Pierre de Cébazat
toma el relevo y termina los tres tramos de la nave, lo que permitió
unirlas a la estructura románica. A partir de este momento,
los fondos se vieron recortados debido a la Guerra de los Cien
años y las obras se ralentizaron, sin producirse cambios
significativos en la estructura en casi cinco siglos.

Durante el periodo revolucionario se produjeron
numerosos actos vandálicos y el coro, tres de las torres
del crucero, el altar y el mobiliario fueron destruidos. También
fueron derribadas las esculturas de las portadas.
El resto, paradójicamente se salvó
gracias a la intervención de un monje benedictino, que
logró convencer a los radicales de que el templo sería
un magnífico lugar de reunión popular. En efecto,
desde 1794, Notre Dame acogió el Culto de la Razón
y del Ser Supremo.

También es interesante el conjunto de esculturas
tardogóticas que pertenecían al coro y que se halla
expuesto en la capilla noroeste del templo catedralicio.

Tras su clasificación como Monumento
Histórico en 1862 se procedió a su renovación,
que fue ejecutada por Anatole de Baudot según los planos
del polémico Viollet-le-Duc. Así, se derribó
la fachada románica y se completó la fachada occidental
con dos agujas neogóticas, también se terminó
el último tramo de la nave central. Para rematar el exterior
e imitar la mampostería volcánica original se utilizó
la técnica del faux appareil, pintando finas y casi imperceptibles
líneas que separasen los bloques de piedra.

Arquitectura
La catedral de Clermont Ferrand es actualmente
un edificio gótico con reformas neogóticas, construida
durante los siglos XIII, XIV y XIX. El material elegido fue piedra
de Volvic, roca volcánica de color gris oscuro que dota
al edificio de su peculiar aspecto actual, tanto interior como
exteriormente.

Mide 99 metros de longitud. Tiene planta de
cruz latina pero los brazos del transepto no superan el ancho
de la cabecera y de las naves. Dichas naves son 5 más capillas
radiales lo que hace de esta catedral un espacio de gran anchura.
Además de la capilla mayor cuenta con girola y capillas
radiales.
Exterior
Desde el punto de vista medieval, hay que descartar
del exterior la fachada occidental neogótica que lamentablemente
sustituyó en el siglo XIX a la románica auténtica
que todavía quedaba engarzada al templo gótico.
El exterior de la cabecera y de los muros laterales
de las naves deja ver grandes ventanales góticos muy elaborados
y el sistema de contrarrestos de las bóvedas mediante un
complejo conjunto de arbotantes.

Interior
Los elementos de separación entre naves
son pilares fasciculados de los que surgen los arcos formeros
apuntados. Los de la nave central son superados por un piso de
triforio, estrecho pasillo que comunica con la nave central mediante
tres arcos apuntados con tracerías y gabletes. El nivel
superior del claristorio tiene enormes ventanales tríforos
rematados por pequeños rosetones y vanos trebolados.

Todas las bóvedas de las cinco naves,
cabecera, girola y capillas son de crucería.
Dado el carácter de gótico radiante de la catedral
no sorprende el tamaño (más de ocho metros de diámetro)
y la calidad de los complejos rosetones realizados en el siglo
XIV de los brazos del transepto, con vidrieras rojas y azules
en el caso del septentrional, y el de tonalidades naranjas el
meridional.

En la zona del crucero hay dos estatuas góticas
originales que debieron pertenecer a un Calvario. Se trata de
la Virgen María y San Juan Evangelista.

Ciclo de pinturas
Es importante señalar que la catedral
de Clermont Ferrand conserva un interesante conjunto de pinturas
murales de los siglos XII-XV. Comentamos a continuación
algunas de las más significativas.

En la cripta encontramos vestigios de pinturas
anteriores a la construcción de la catedral gótica.
El deambulatorio presenta, en dos registros y en un estilo románico,
los restos de escenas del Ciclo de la Vida de la Virgen María
(Anunciación, Visitación, Presentación en
el Templo, Adoración de los Reyes Magos), así como
de la vida pública de Cristo (entrada en Jerusalén,
predicación, multiplicación de los panes...).
Por otro lado, en la pared oriental de la sacristía
hay un gran fresco con el Calvario y el misterio de la Redención:
a ambos lados de Cristo crucificado, aparecen la Virgen y San
Juan en una actitud de lamentación un tanto rígida.
Por encima de los brazos de Cristo, dos ángeles sostienen
el sol y la luna; la escena está enmarcada por dos ciudades
fortificadas: una, con las puertas cerradas, representa la Jerusalén
terrenal, o la Sinagoga (el Antiguo Testamento), mientras que
la otra, con las puertas abiertas, representa la Jerusalén
celestial, o la Iglesia (el Nuevo Testamento); la muerte de Cristo
en la cruz permite el paso de una a otra. La escena está
delimitada por un borde de arabescos salpicado de medallones en
los que se alternan ángeles portadores de símbolos
eucarísticos y decoraciones geométricas. Los especialistas
han señalado en esta obra la influencia ítalo-bizantina,
lo que los ha llevado a datarla entre los años 1270 y 1280.
Oculta tras el órgano del coro se ha
encontrado la pintura funeraria de un canónigo, que aparece
arrodillado ante una Virgen con el Niño. Jesús y
su Madre se miran tiernamente, volviéndose el uno hacia
el otro; al fondo, dos ángeles sostienen una tela salpicada
de estrellas. Toda la escena está enmarcada por dos pináculos
que sostienen un arco trilobulado, apuntando hacia una ejecución
más tardía.

Muy espectaculares son las pinturas que encontramos
en la Capilla de San Jorge. Tiene dos registros.
El registro superior se ocupa del Martirio San Jorge.
El santo es descuartizado entre dos árboles, mientras el
Espíritu Santo aparece por encima de su cabeza. Daciano,
rodeado por su corte, da la orden de descuartizar el cuerpo. Los
miembros ensangrentados son arrojados a un pozo. A continuación
aparece el banquete del rey, con la presencia de un sacerdote
judío (nótese el sombrero). Inmediatamente, aparece
San Jorge resucitado. Calza botas de cuero y un ángel se
las quita.

El santo sufre un segundo martirio: es desgarrado
por garras de hierro, mientras Cristo, acompañado de un
ángel, viene a buscar su cuerpo en un carro de fuego.

En el registro inferior aparece una dinámica
escena guerrera. Se trata de la descripción de un milagro
de San Jorge (patrón de los cruzados), liderando las huestes
cristianas cuando estaban siendo vencidos en la batalla de la
toma de Antioquía.
